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Hardcore, skate y 'De Ego Tripas': Vic Deal es para siempre

Hablamos con el MC y productor de Turbo, Antioquia para conocer desde las entrañas el contenido de su tercer álbum de estudio.
Imagen cortesía del artista.

El pasado 2 de junio, Víctor Hugo Ortiz González, mejor conocido en las canchas del hip hop nacional como Vic Deal, lanzó a las calles su tercer álbum de estudio. Titulado De Ego Tripas, el álbum compuesto por 11 canciones representa el trabajo más personal del MC y productor nacido en Turbo, Antioquia y criado entre Barranquilla y Medellín.

Un admirador de Wu-Tang, pero que no finge ser su fan. Un pasajero frecuente del rap hecho del 2000 pa' atrás. Un straight edge que no niega su pasado, y quien hoy en día combina elementos comunes de la calle para plasmar toda clase de ideas a través del hip hop y el diseño gráfico.

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Posterior al lanzamiento de su álbum en la ciudad de Bogotá, donde llenó Matik-Matik en compañía de The Equation Beats y Cultura Americana, conversamos con él. Vic Deal es para siempre.

En "Cambio y Fuera" dices que muchos se avergüenzan de contar su historia entera. No muchas personas saben que Vic Deal viene de un background hardcore, ¿cómo fue entonces ese primer acercamiento al hip hop?

Todo el mundo tiene un background antes del rap, ya sea de una influencia musical fuerte de su familia, de sus hermanos o sus amigos. Yo tuve varios proyectos de hardcore con varios de quienes son mis mejores amigos en la actualidad, y negar eso sería negar por completo el calor de una escena que cuando llegué a una ciudad como Medellín y no tenía amigos, me trató como un hermano. Mi primer acercamiento al rap, como el de una gran mayoría, fue a través de lo que uno veía en MTV, pero en ese momento no profundizaba mucho. Fue a mis 20 o 21 años que gracias a muchos amigos del skate y la universidad que empecé a escuchar rap con mis sentidos puestos 100% en eso. Empecé a conocer mucho rap nacional gracias a esas épocas de myspace donde un artista llevaba al otro y así sucesivamente. Pero particularmente un grupo que se llamaba Siniestras Conspiraciones de Barranquilla me pareció brutal como rapeaban y lo que decían, despertándome esas ganas de probarme a mí mismo si era capaz de rapear. Evidentemente en ese punto a uno le falta meterse de cabeza al rap para entender que es infinito, y así decidí hacerlo. Como dice el tema de Hardem, "llegué tarde cuando ya era la vida de alguno".

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Desde entonces, ¿cuáles han sido esos referentes que te han ayudado a forjar tu propio sonido? Podría nombrar muchas personas que admiro del rap mundial pero la verdad es que gracias a raperos de aquí mismo –de Medellín– es que he conocido cada vez más sobre esto, al César lo que es del César. Yo he aprendido toneladas de manes como Gambeta y los Alcolirykoz, Crudo Means Raw, The Equation Beats, No Rules Clan, Luis 7 Lunes, Gordo Sarkasmus y Doble Porción, porque me he dado cuenta que el sonido propio lo da la sinceridad con la que asumas tu proyecto, y uno entiende que el rap no se trata de lo que vos querés ser, se trata de lo que sos y un buen rapero es 100% honesto.

En 2012 lanzaste tu álbum debut Uno, dos; luego, en 2014 lanzas 1986. Ahora vuelves a las canchas con De Ego Tripas. ¿Cómo piensas que has evolucionado como artista desde aquel primer trabajo? ¿En qué ha variado el proceso creativo? La verdad creo que he evolucionado positivamente, porque como te decía, uno descubre que el rap no es sobre quien querés ser sino que se trata sobre lo que sos. Es decir, uno muchas veces quiere sonar como quien admira y cuesta mucho trabajo entender que a veces las instrumentales, intenciones o flows le suenan bien a esa persona porque son genuinas en ella. Muchas veces abordaba muy ingenuamente ideas que podrían tener potencial, pero tal vez no escarbaba en sus adentros lo suficiente, eran ideas muy generales sin contundencia. Pero cuando uno descubre que la honestidad y la sinceridad al rapear valen oro, ya no hay cómo echar pa' atrás.

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El proceso creativo ha variado mucho porque me empecé a enriquecer de muchas otras fuentes. Antes yo solía escribir un montón de letras y luego buscaba los beats que le quedaran bien, pero este último álbum lo hice al revés, primero escogía beats que me sacudieran y me movieran por dentro, y según esa sensación o sentimiento arrancaba a escribir, organizaba la métrica, los flows, etc. Me di cuenta que esa es la manera más apropiada de hacerlo, obviamente iba apuntando ideas sueltas con anterioridad, pero la instrumental era el detonante. Antes moderaba mucho mi acento, uno a veces quiere que todo el mundo lo entienda, pero mi amigo Samuel Castaño una vez me dijo una frase de León Tolstói que dice: "Describe tu aldea y serás universal", y a los grupos locales les aprendí que el rap de Medellín tiene que sonar a como hablamos y somos nosotros.

¿Qué historias buscaste transmitir con este tercer álbum? ¿Qué tanto de ego trip tiene De Ego Tripas? Para mí De Ego Tripas es un álbum introspectivo: puse mi vida, mis historias personales y familiares, muchas cosas que me rayan, otras que me emocionan, me aburren y me frustran. Quise ser brutalmente honesto porque a la gente puede que le guste o no lo que hagas, pero alguien lo suficientemente maduro es capaz de apreciar la verdad en lo que decís le guste o no.

El nombre del disco viene de una frase de la canción "DYO MEDS" que dice "no hago ego trip, hago de ego tripas, luego de tripas corazón", y la verdad es una manera de decir que con todas las cosas buenas y gonorreas que has vivido podés hacer algo que te reconforte y satisfaga. Evidentemente hay temas de ego trip, lo veo como algo muy chimba y bonito dentro del rap, porque todos quieren ser el mejor o uno de los mejores, y para mí el encanto del ego trip es que es un aliciente que nos enseña a nosotros los raperos a tener contundencia con las ideas. Para mí un rapero que no haya clavado un punchline que te deje azarado no sabe resolver una idea y ponerle broche de oro, lo digo por experiencia propia porque antes que nada soy autocrítico y muchas de mis canciones viejas les hacía falta ese toque.

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A lo largo del álbum, tal vez lo más sobresaliente sea la gran inventiva que imprimes en tus líricas. ¿Cómo manejas los tiempos a la hora de armar las barras? ¿Qué te inspira? A mí me inspira todo lo que vivo, sea una mierda o sea brutal. Uno se vuelve una esponja que absorbe vivencias y llega un momento en que te marcan tanto que te ves en la necesidad de plasmarlas, sea música, pintura o cualquier disciplina artística. Las instrumentales de Gambeta, The Equation Beats, Crudo Means Raw y Frank Jhonson me inspiraron mucho, porque cuando escuchas un beat de esos que te llegan al alma, de una te cambia la cara y se te prende el bombillo, y no ves la hora de canalizar esa energía. Es muy parecido a enamorarse, es algo sin explicación, simplemente es el momento justo.

Al igual que las letras, los beats también son un punto fuerte del álbum, incluyendo todo un dream team de beatmakers: Crudo Means Raw, El Arkeólogo, The Equation Beats y Frank Jhonson. ¿Cómo fue el proceso de selección de productores para el álbum? ¿Qué nos puedes decir acerca de Hakim Al-Khaliq? El proceso de hacer rap me gusta mucho, es uno parcharse con los productores que son amigos a escuchar beats, tomarse algo, conversar, tirar caja, pillar videos, distraerse… de todo un poco. Cuando arranqué este disco empecé solo con beats míos, luego de compartir lo que llevaba con Crudo me empezó a invitar al estudio y allá le caía casi a diario en una época. Era una motivación mutua, y por esas días él empezó a escribir y producir su álbum Todos tienen que comer, y por mi lado empecé a escribir otros temas nuevos. Igual fue con Frankie, yo a él lo conocí a través de DJ Cheo, le compré el cassette que sacó 'He made me do it' y empecé a caerle al estudio; nos encerrábamos, oíamos vinilos, seleccionábamos samples y demás. Gambeta y Jeff sí eran panas míos de hace rato, ya tenía beats de ambos en los discos pasados. La verdad es que a todos los productores del disco los quiero mucho y siempre aprendo de ellos, cada uno tiene su estilo y sus mañas y uno no deja de sorprenderse.

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Hakim Al-Khaliq es un alter ego musulmán que utilizo como beatmaker. El islam es bien bonito y está muy involucrado con la cultura hip hop. En la época que surgió el nombre estaba leyendo un montón sobre esa religión, también le preguntaba y le aprendía mucho a mi amiga Muna de Javato Jones. El nombre significa El Sabio Creador, y me parece que es una manera muy interesante de describir la labor de un beatmaker: sabiduría y creación.

A la par de tu faceta como MC y productor, también te desempeñas como diseñador gráfico. Bajo el proyecto Iconblast, has colaborado en el aspecto gráfico y visual de varios grupos locales como Gordo Sarkasmus y Doble Porción. ¿Qué tan importante piensas que es consolidar un concepto visual dentro del escenario hip hop actual? Muchas personas dicen que la imagen no lo es todo, pero si tenés un contenido brutal, un concepto gráfico consecuente con lo que rapeas te va elevar a la enésima potencia. Un ejemplo perfecto de eso es lo que venía haciendo Alcolirykoz con Julián Gaviria como director de arte. Si querés tomarte el rap como una disciplina profesional, tienes que empezar a consolidar un equipo de trabajo que te cubra todos los frentes, y el diseño gráfico es uno demasiado clave. Si la gente quiere hacer de su música un clásico, que los artes se vean como tal.

También mantienes una relación muy cercana con el skate, nicho que desde hace un tiempo se ha interesado bastante por las nuevas propuestas de rap gestadas en Colombia. ¿Piensas que hoy en día se puede hablar de una nueva generación skater y rapera? El skate y el rap siempre han ido de la mano. El rap era banda sonora de muchos videos de skate de los noventa. Para mí es una influencia muy fuerte porque me permitió acércame a muchas vainas brutales que pasan en la calle. Los skaters siempre hemos estado abiertos a todo tipo de música. En ambas culturas, uno mismo es la fuente de inspiración y el punto de partida, son disciplinas que se pueden llevar en solitario y en las cuales el estilo y la originalidad a la hora de la ejecución te hacen destacar entre los otros que aparentemente "hacen lo mismo". Me alegra mucho ver que todos mis panas skaters desde el más joven hasta el más viejo se han empezado a identificar con el rap de Medellín.

¿Qué se viene para Vic Deal en lo que resta de 2017? Para lo que queda del año tengo el firme propósito de tocar en todas las ciudades y lugares donde quieran tenerme presente. Mejor dicho, presentarle De Ego Tripas a quienes se identificaron con lo que encontraron en el disco. También quiero enfocarme en sacar varios videoclips de muchos de los temas del disco, es algo que dejé pasar cuando hice los álbumes pasados. Este año también me gustaría empezar un EP que desde hace tiempo quiero hacer con mi hermano The Equation Beats. Espero que todo se vaya dando como lo tengo planeado.