Identidad

Cómo hacer una buena mamada a un strap-on

Y algunas respuestas para aquellos que no entienden quién iba a querer chupar una polla de silicona.
07 Junio 2018, 4:00pm
Imagen por Visual Spectrum vía Stocksy  

El faux job es el arte de hacer una felación a alguien que lleva puesto un arnés con un dildo (strap-on) y es una práctica asociada normalmente a las lesbianas, aunque son muchos los colectivos que la practican, entre los que destacan los hombres transexuales y las personas que no están cómodas con su sexo, que usan arneses para todo tipo de actividades.

Es una de esas prácticas sexuales que tienden a confundir a la gente. ¿Qué tiene de atractivo chupar una polla de silicona y metérsela hasta la campanilla? ¿No se supone que esas mujeres son lesbianas porque no quieren saber nada de falos? ¿Nota algo la persona que lo lleva puesto? ¿Estamos ante un acto demasiado heteronormativo o el más subversivo que has conocido en tu vida? Vamos a comprobarlo.


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Antes de nada, ¿de dónde ha salido el nombre de “ faux job”? ¿Debemos usarlo?

El origen del término sigue siendo un misterio, pero yo lo descubrí por primera vez en Girl Sex 101, un libro instructivo y maravilloso de Allison Moon publicado en 2015. Aparece en un capítulo escrito por Tina Horn titulado “Gender Fuck Cock Suck”. De hecho, Urban Dictionary tiene una entrada para definir el término, pero la acepción que nos interesa aparece en cuarta posición.

A pesar de lo atrevido del nombre “faux job” ("mamada falsa"), no a todo el mundo parece gustarle, especialmente porque la palabra faux, que significa “falso” implica una falta de autenticidad en el acto sexual. Como me explicó Moon, “No hay nada ‘falso’ en el sexo oral cuando dos personas tienen ganas de practicarlo. Yo no uso el término faux job, sino que llamo a las cosas por su nombre: mamada”.

La palabra faux, que significa “falso” implica una falta de autenticidad en el acto sexual

Como todo lo relacionado con el mundo del sexo, las normas a la hora de usar el término pueden variar con frecuencia. “Las etiquetas del acto sexual dependen en gran medida de cómo se identifica con el pene la persona que lo lleva puesto”, comenta Sassy*, que trabaja en Girl Pile, la popular orgía lésbica de la Bahía de San Francisco. “Si buscamos realismo en los juegos de rol, se trata de una mamada, pero en las prácticas sadomasoquistas, en las que se busca el ahogamiento, el sometimiento, el tener a la otra persona de rodillas, lo importante ya no es tanto el pene, sino el poder que se ejerce (y el ahogamiento)”.

A fin de cuentas, el nombre es irrelevante. Lo que cuenta es que tanto tu pareja como tú lleguéis al orgasmo. Parafraseando a Shakespeare, que no parece que fuera un gran amante de todo esto, “¡Lo que llamamos mamada exhalaría el mismo grato perfume con cualquiera otra denominación!”.

Pero, ¿por qué ibas a querer chupar un dildo?

1. Por su estética

La apariencia es muy importante. ¿Te gustaría ver a tu pareja de rodillas? Sí. ¿Con las mejillas hundidas y la boca en forma de “O”? Sí y sí. ¿Notar la saliva y, a veces, las lágrimas provocadas por introducir cosas en gargantas ajenas? SÍ.

2. Por la sensación que provoca

Aunque el pene sea de silicona (o de ciberpiel, cristal o lo que sea), no significa que no pueda provocar sensaciones. La base del dildo se aprieta contra los genitales de la persona que lo lleva, ejerciendo una presión y estimulación que se suman a la ya agradable imagen.

Para conseguir una mayor sensación, las personas que se ponen el arnés quizá quieran probar uno que solo tiene una tira, como si fuera un tanga. Moon señala que “hay personas que disfrutan sintiendo la base del dildo justo en el clítoris, mientras que otras prefieren colocarlo en el Monte de Venus para que haga de amortiguador”. Como todos los cuerpos son diferentes, también existen distintos arneses y materiales para cada persona, así que no hay que tener miedo de experimentar.

También hay dildos que vibran en la base para aumentar la sensación. No olvidemos que con los faux jobs ambas manos quedan libres para estimular tanto tus genitales como los de tu pareja; por algo has estado leyendo todos esos artículos sobre cómo hacer varias cosas al mismo tiempo, ¿verdad?

Hacer una mamada no significa automáticamente adoptar una actitud “sumisa”, ya que, después de todo, ¿quién está realmente al mando cuando una persona tiene la fuente de placer de la otra literalmente entre los dientes?

3. Por cómo altera tu percepción

Los faux jobs incluyen un órgano que se suele ignorar dentro el mundo del sexo: la mente. Para la gente que se identifica con el hecho de tener pene, el acto sexual puede ser, por razones obvias, tanto reafirmante como excitante, pero los juegos con strap-on no implican necesariamente que se quiera una figura fálica.

Para algunas lesbianas, las mamadas con arnés suponen un intercambio erótico de poderes que les permite coger las riendas de prácticas sexuales que se suelen reservar a los hombres cis. También conozco a varias mujeres que, en sus relaciones heterosexuales, introducen el arnés para que sus novios experimenten el trabajo que requiere una mamada. Es divertido jugar con la percepción y la expectación en ambos sexos.

Hablando de poder, los faux jobs pueden ser tanto dolorosos —puesto que entran en escena penetraciones orales, tirones de pelo y problemas de cuello— como delicados, o un término medio. Además, ese poder se puede manifestar en ambas direcciones, pero hacer una mamada no significa automáticamente adoptar una actitud “sumisa”, ya que, después de todo, ¿quién está realmente al mando cuando una persona tiene la fuente de placer de la otra literalmente entre los dientes?

Un momento, ¿quieres decir que el hecho de que me gusten los faux jobs me convierte en una personal queer “de segunda”?

No, no, no. No existen las prácticas sexuales que sean intrínsecamente “de segunda”, salvo aquellas que os hagan sentir a tu pareja y a ti como una mierda. Esas evitadlas. El hecho de que te guste chuparla o que te la chupen no tiene por qué poner en tela de juicio tu identidad o tu ideología política, incluido el feminismo.

Como apunta Horn en Girl Sex 101, “reinventa el pene, independientemente de que seas trans, cis o lo que sea. Recupera el falo del control del patriarcado”.

Sassy opina lo mismo. “Esto no tiene nada que ver con la envidia del pene; que le den a Freud. En serio, nada que ver. Dejad de asumir que los penes son lo mismo para las lesbianas y los hombres cis, porque no lo son para nada”.

Seguridad y otros consejos para hacer mamadas con arnés

“En la escala de prácticas sexuales, de más seguras a menos seguras, el sexo oral con un dildo está en el extremo de la seguridad”, dice Moon, que reconoce que el único peligro de transmisión sexual está en compartir o turnarse el dildo. “Este riesgo se puede eliminar lavando el dildo después de usarlo o cambiando el condón entre penetraciones de orificios distintos”.

Los dildos también pueden provocar otras enfermedades más probables. Dado que que la silicona y otros materiales tienden a ser más ásperos para los tejidos de la garganta, las personas pueden experimentar una ligera incomodidad, irritación o dolor al final. Moon recomienda los dildos de doble densidad, ya que “tienen una superficie exterior flexible, son muy parecidos a los penes de verdad y son mejores para la garganta y la mandíbula”, mientras que Sassy recomienda calentar un poco de limón y miel, ya que va muy bien para después de las mamadas.

Además, ambas aconsejan que haya mucho contacto visual. “Recuerda que este pene no se pone nunca fláccido ni cambia de tamaño, así que tienes que buscar otras señales de que la otra persona está excitada”, avisa Sassy.

*El apellido se ha omitido por motivos de privacidad.

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