El ano de esta medusa solo aparece cuando va a defecar

"Ningún ano o poro anal de ningún otro animal funciona de esa manera".
​Mnemiopsis leidyi. Imagen: Vidar A
Mnemiopsis leidyi. Imagen: Vidar A

Artículo publicado originalmente por Motherboard Estados Unidos.

Imagínense que su ano se materializa cuando necesitan defecar y se desvanece cuando terminan. Eso describe una ida al baño normal para la Mnemiopsis leidyi, una especie de medusa peine con un "ano transitorio" descrito en un artículo reciente publicado en Invertebrate Biology.

Conocida coloquialmente como la medusa peine, M. leidyi pertenece a un grupo de invertebrados marinos llamados ctenóforos. Estas criaturas son descendientes de ancestros que vivieron en el período cámbrico hace 525 millones de años, lo que los convierte en uno de los linajes animales más antiguos.

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A diferencia de las medusas, que comen y defecan por el mismo orificio, los ctenóforos consumen alimentos a través de una abertura oral y defecan a través de al menos un poro anal. Sin embargo, no se conoce el proceso exacto por el cual los residuos de alimentos se transportan a través del cuerpo de la medusa hasta el ano.

Sidney Tamm, bióloga del Laboratorio de Biología Marina de la Universidad de Chicago en Woods Hole, Massachusetts, aclaró un poco este misterio en el nuevo estudio. Utilizando una técnica llamada microscopía de contraste de interferencia diferencial, hizo un acercamiento a las medusas peine cuando defecaban y descubrió que el poro anal no es un accesorio anatómico permanente en la M. leidyi , como algunos estudios habían reportado anteriormente.

"El ano es invisible entre defecaciones", contó Tamm a Motherboard por teléfono. “No puedes verlo con tus ojos o con un microscopio. Ningún ano o poro anal en ningún otro animal funciona de esa manera".

Tamm también notó que las medusas tenían un horario de defecación rígido que se correlaciona con el tamaño del cuerpo. Los pequeños ctenóforos larvarios que estudió defecaban aproximadamente una vez cada diez minutos, mientras que las medusas adultas, que tenían cinco o seis centímetros de largo, lo hacían cada hora.

"Cuanto más pequeño el ctenóforo, más frecuente la defecación", dijo. "Esto es evidencia de que hay un reloj interno, porque no hay un estímulo externo que esté ocurriendo, ya sea cada diez minutos con los jóvenes, o cada hora con los más grandes, que podría estar en funciones".

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Tamm cree que lo más probable es que el proceso detrás de este increíble ano transitorio sea un "anillo de fusión" creado cuando el canal anal de la medusa se hincha con desechos, lo que hace que presione contra los tejidos externos de la piel del animal. En el punto de contacto entre las superficies internas y externas, un orificio se dilata para que la medusa pueda defecar.

"Parece que se abre un agujero y se va haciendo cada vez más grande, y luego ves los deshechos saliendo de inmediato", dijo Tamm. "Entonces, el anillo de fusión disminuye su tamaño y vuelve a sellarse y ya no queda ninguna abertura".

Tamm planea continuar la investigación mediante el análisis de las defecaciones de los ctenóforos con más detalle mediante la microscopía electrónica. También pretende estudiar el proceso digestivo en otras especies de medusa peine, como la Pleurobrachia pileus.

Debido a que los linajes de los ctenóforos son tan antiguos, sus adaptaciones pueden esclarecer cuestiones evolutivas más amplias. Por ejemplo, las medusas podrían ser un tipo de vínculo perdido entre las especies que nunca desarrollaron un ano separado y los animales que sí lo hicieron, incluidos los humanos.

"Podría ser un paso evolutivo hacia un ano permanente en animales superiores", dijo Tamm sobre el efímero ano de los ctenóforos.