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¿Realmente podríamos destruir un asteroide con armas nucleares para salvar la Tierra?

Cómo usar un artefacto del fin del mundo hecho por el hombre para acabar con un artefacto del fin del mundo hecho por el universo.

La película de 1998 Armageddon ha sido el blanco de muchas bromas debido a su cúmulo de errores científicos, pero su premisa básica —destruir con armas atómicas los asteroides que pudieran impactarse con la Tierra— es una línea de investigación real dentro de la comunidad mundial de protección planetaria.

Dos documentos recientes anticipan cómo se podrían emplear las armas nucleares para desviar un asteroide en curso de colisión con la Tierra, o para hacer que se divida en trozos más pequeños y menos peligrosos. Uno de los documentos, publicado en la revista científica Acta Astronautica, propone un vehículo llamado Misión de mitigación de asteroides hiperveloces para respuesta de emergencia (HAMMER, por sus siglas en inglés), que podría desplegarse para alejar a los asteroides que se acerquen a la Tierra o, en el peor de los casos, podría usarse como mecanismo de entrega de un dispositivo nuclear.

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El otro documento, publicado en la revista Journal of Experimental and Theoretical Physics, detalla cómo los científicos hicieron estallar asteroides miniatura falsos con un láser para simular cómo podría desarrollarse en la vida real la destrucción nuclear en un asteroide asesino .

Ambos documentos sugieren que se necesitará de mucha planificación y previsión para enfrentar a un asteroide cuya finalidad sea que la civilización humana siga el camino de los dinosaurios no aviares.


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El equipo HAMMER, dirigido por el ingeniero aeroespacial Brent Barbee de la Universidad de Maryland, se enfocó en el caso de estudio del asteroide 101955 Bennu, una roca de medio kilómetro de ancho que tiene una probabilidad de 1 en 2,700 de impactarse con nuestro planeta el 25 de septiembre de 2135, la cual es una probabilidad relativamente alta de colisión para un asteroide. Bennu, que será visitado por la nave espacial OSIRIS-REx de la NASA a finales de este año, generaría aproximadamente 80,000 veces más energía que la bomba atómica lanzada sobre Hiroshima si colisionara con nosotros, por lo que definitivamente es una amenaza verosímil para la vida en la Tierra.

Entonces… ¿hay que volarlo en pedazos? Ese es el Plan B, dijo el equipo de Barbee. El Plan A es lanzar varias iteraciones del concepto HAMMER, cada una con una altura de casi 9 m, un par de décadas antes del pronosticado impacto. Estas naves actuarían como "impactores cinéticos", lo que significa que se estrellarían contra el asteroide para desviarlo suavemente hacia una trayectoria que no sea apocalíptica. Cuanto mayor sea la antelación, menos lanzamientos de HAMMER se necesitarán, con alrededor de siete a once naves espaciales bastaría para desviar al Bennu 25 años antes del impacto.

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"Si solo tuviéramos diez años desde el lanzamiento, necesitaríamos golpear a Bennu con cientos de toneladas de masa de HAMMER tan solo para desviarlo ligeramente de su trayectoria de impacto contra la Tierra, requiriendo docenas de lanzamientos e impactos exitosos en el asteroide", dijo la coautora del estudio Megan Bruck Syal, física del Laboratorio Nacional Lawrence Livermore, en un comunicado.

Imagen: LLNL, NASA Goddard Space Flight Center, LANL, NNSA.

Bennu ha sido rastreado y estudiado desde su descubrimiento en 1999, pero ¿qué pasaría si se descubriera un asteroide previamente desconocido tan solo un par de años o incluso meses antes de que se impactara con la Tierra? Es entonces cuando la opción nuclear tendría que ser explorada.

Un ejemplo de esto, que se evaluará en las próximas investigaciones del equipo HAMMER, es una detonación nuclear a una distancia determinada del peligroso asteroide, que vaporizaría su superficie y provocaría que se desviara de su curso mortífero.


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El estudio del Journal of Experimental and Theoretical Physics, mientras tanto, descubrió que también podría ser posible bombardear a los asteroides y que se dividieran en pequeños pedazos que se precipitarían a la Tierra. Llevado a cabo por investigadores de la Corporación Estatal Rusa de Energía Nuclear Rosatom y el Instituto de Física y Tecnología de Moscú, el estudio se basó en experimentos de laboratorio en los que pequeños modelos de asteroides fueron bombardeados con un láser para simular las explosiones nucleares.

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Imagen: Elena Khavina, MIPT Press Office.

Basados en la experiencia que les dejó el meteorito de 20 metros de ancho que estalló dramáticamente sobre la ciudad rusa de Chelyabinsk en 2013, los investigadores sugirieron que hacer estallar un asteroide de 200 metros de ancho en trozos de 10 metros podría mitigar el daño de un asteroide sorpresa, detectado solo unos años antes del inminente impacto.

El equipo estimó que semejante objeto podría ser neutralizado a una distancia de 13 millones de kilómetros de la Tierra utilizando una bomba nuclear con al menos tres megatones de potencia explosiva. Esto enviaría la mayoría de los desechos más allá de la Tierra, permitiendo que los restos más pequeños, aproximadamente de la mitad del tamaño del meteoro de Chelyabinsk, se quemaran en la atmósfera.

El equipo ruso consideró impactar directamente a los asteroides con bombas nucleares, especialmente en puntos débiles como cavidades o cráteres, o incluso enterrar bombas en su interior para obtener un resultado pirotécnico más eficiente.


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Esta opción sería más riesgosa que desviar al asteroide, pero requiere mucho menos tiempo de anticipación: una nave espacial lanzada 15 días antes del impacto pueda alcanzar y destruir el asteroide a la distancia objetivo (asumiendo que la nave espacial ya estuviera preparada para el vuelo antes de la ventana de tiempo mencionada, un proceso que normalmente lleva años). Considérala la opción de emergencia.

El meteoro de Chelyabinsk, que no fue detectado hasta que golpeó la Tierra, fue una llamada de atención indiscutible por parte del universo acerca de los peligros existenciales de vivir en un planeta. Afortunadamente, ese objeto estalló antes de que pudiera causar mucho daño, pero el próximo visitante sorpresa podría no ser tan fácil de neutralizar. Es por eso que, además de hacer planes ante un impacto, es crucial que los científicos continúen catalogando y rastreando los asteroides peligrosos para que, cuando uno se aproxime, estemos listos, y tengamos potencialmente preparadas las armas nucleares.