Supervivientes

Sofía y Saray la lían parda en 'Supervivientes'

La edición de este año de 'Supervivientes' no deja de superarse.
6.4.18
Saray Montoya. Todas las imágenes vía Telecinco

No nos equivocamos en la selección de cinco personajes clave de esta edición de Supervivientes que publicamos hace unos días. Saray Montoya y Sofía Suescun, dos nombres que situábamos muy alto en nuestras apuestas, pusieron patas arriba la gala de ayer y confirmaron, de una forma u otra, un protagonismo absoluto en la edición de este año.

La gala empezó con Jorge Javier Vázquez con el rictus serio y preocupado. “El programa ha tomado una decisión: la expulsión disciplinaria de Saray Montoya”. Y acto seguido nos mostraron una parte del altercado que ha llevado a Supervivientes a echar a la que ha sido su concursante más conflictiva y polémica de los últimos años.

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En esta historia hay algo que no cuadra: a las 2 de la madrugada aún no habíamos visto el vídeo completo de la presunta agresión física de Saray a Romina que motivaba el castigo de la organización. Sí vimos el paso previo: una provocación barriobajera, intimidante y muy “boluda”, con el hit “me doy tres días para que me pegue”, de una Romina Malaespina que ha decidido adoptar el papel de villana en esta edición y que explicó cómo su compañera la había “pateado” y “arrastrado” por los pelos. Esto aún no lo hemos visto, repito, y es tan extraño como si en un partido de fútbol el árbitro expulsara a un jugador por darle un puñetazo a otro y las cámaras no lo registraran. Raro.

Hay teorías para todos los gustos para intentar explicar lo de ayer: o bien Supervivientes no quiere emitir el vídeo para evitarse problemas de índole legal y moral, lo que demostraría que en efecto hubo una agresión de alto voltaje y que a la organización se le habría ido de las manos la gestión del conflicto; o bien hay un pacto tácito entre el programa y la concursante, que ha pedido irse de la isla dos veces, para darle sentido de algún modo su marcha y evitar que tenga que abonar la penalización por abandono injustificado; o bien que sí hubo violencia física totalmente deliberada por parte de una Saray sabedora que esta era la única vía posible para huir de ahí sin tener que pedir un crédito al banco.

Sea cual sea la versión, Supervivientes pierde a uno de sus efectivos más importantes y se instala por unos días en la polémica, que siempre juega a favor. ¿Tenía que haber expulsado también a Romina en calidad de provocadora/acosadora que actúa con premeditación y alevosía? ¿Ha arriesgado demasiado el programa manteniendo a Saray en la isla consciente, porque ella misma lo ha repetido estos días, de su incapacidad para controlarse? ¿Necesitaba el programa diversificar el protagonismo de sus piezas y este altercado le ha venido de fábula para situar en el centro de la diana a Romina?

Por otro lado tenemos a Sofía Suescun. Si la hija de Beyoncé y Jay-Z se dedica a la música muy probablemente acabe siendo una estrella: el talento se hereda y se pule y mejora cuando tienes a los mejores en casa. Lo mismo se puede decir de Sofía Suescun: convivir con Maite Galdeano, alias “Ché ché, la papela del camión”, es una garantía absoluta de éxito. De éxito como concursante de reality que agita por completo el programa en el que aparece y que arrasa como un huracán de categoría 5.

Si hiciéramos un recuento del número de vídeos que se han emitido en las galas que llevamos hasta la fecha, Sofía sería la protagonista en más de un 60%. Pero ayer definitivamente se consagró como el gran hallazgo y motor de la edición: su bronca con Francisco, primero en los vídeos y posteriormente en directo, fue tan solo el aperitivo de una noche estelar que ha despertado por completo el fenómeno: los sofiístas ya son los nuevos amaiers.

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Y es que a Sofía el programa le había preparado una sorpresa incómoda: la visita de su (ex)novio Alejandro Albalá, que había decidido ir a la isla a cortar con ella después de ser humillado públicamente por Sofía —quien nada más arrancar el reality ya quería cepillarse a Logan— y por “La papela del camión” —que hace unos días en “Sálvame” habló de su yerno en términos tan agradables como “mucha campanilla pero poco palito”— algo así como que mucho sexo oral pero poca penetración.

Sofía Suescún se consagró ayer como el gran hallazgo y motor de la edición

La cena fue extraordinaria: mientras el pobre chaval ofrecía un speech patético para justificar la ruptura, Sofía seguía zampando como si tal cosa, consciente de que era más importante aprovechar el momento y llenar la panza que escuchar las explicaciones del agonías de su exnovio.

La escena es maravillosa: un tipo que ha sido humillado sin ningún tipo de miramientos en lasúltimas dos semanas volvía a someterse a un momento vergonzante y penoso y sin quererlo lograba el efecto contrario que perseguía: si buscaba dejar en mal lugar a Sofía, esta tuvo la destreza de salir victoriosa del momento, e incluso se permitió el lujo de echarle toda la culpa a Logan, en otro giro argumental memorable para confirmar que Sofía ha tenido a la mejor maestra.

Por si no era poco, Alberto Isla le pidió matrimonio a la hija de la Pantoja en una de las escenas más ridículas y delirantes que hemos visto este año

La constancia y el empeño en ridiculizarse de Alejandro también ha tenido premio: el programa le ha ofrecido quedarse como concursante, y desde ayer noche forma parte de un elenco en el que tendrá que encontrarse a su ya exnovia y al tipo que presuntamente habría sido el desencadenante de su separación. Y también se topará con Alberto Isla, actual novio de la que fue su anterior ex, Chabelita, que en la gala también apareció para sorprender a su novio.

Ayer mucho más cerca de First Dates o Mujeres y hombres y viceversa que de un reality de supervivencia, Supervivientes consiguió un titular que cualquier otra noche o gala habría encabezado todos los medios digitales y que ha pasado desapercibido ante el vendaval Saray/Sofía: Isla le pidió matrimonio a la hija de la Pantoja en una de las escenas más ridículas y delirantes que hemos visto este año. Fue el perfecto colofón a una noche en la que el reality consiguió muchos botines: quitarse de encima el marrón Saray, encontrar a la mala de la película, rebajar el soufflé Logan, ensalzar a buenos concursantes como Francisco y, por supuesto, darle las riendas de la edición a Sofía.