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Visitamos Jingle Hell's, el bar anti Navidad

Tómate un vaso de jarabe para la tos de Santa y deja que la malicia y la miseria lo inunden todo.
LC
traducido por Laura Castro
14.12.17
Todas las fotos son del autor.

¿Deberíamos tener Navidad este año? ¿Acaso nos la merecemos?

Este pensamiento me ha estado consumiendo, mientras la humanidad arrastra lentamente los pies para cruzar la línea de meta del 2017. La temporada navideña es una época de unión y fe, un par de semanas misericordiosas donde el ciclo de noticias disminuye y la familia tiene prioridad por encima de la política; pero a medida que hago un repaso general de los últimos 12 meses, lo último que deseo hacer es fingir que todo está bien. La Navidad siempre ha sido una especie de mentira, y eso fue antes de la era actual de nihilismo debilitante.

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Así que felicitaciones a Jingle Hell's, una tienda pop-up que tendrá abiertas sus puertas durante una semana en el Lower East Side de Nueva York, y que se describe como un bar "Anti Navidad". Si quieres pasar las vacaciones de invierno lo más enojado posible, este es el lugar perfecto para ti.

El patrocinador de Jingle Hell's es el canal SyFy, que acaba de lanzar la depravada serie navideña de acción y comedia Happy!. La serie está basada en la novela gráfica de Grant Morrison del mismo nombre, donde un sicario alcohólico y trastornado está a la caza de un psicópata que mata niños vestido de Santa con la ayuda de uno de los amigos imaginarios de su víctima, así que naturalmente el programa se desarrolla en una versión retorcida y nevada de la Ciudad de Nueva York.


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Jingle Hell's refleja esa realidad a la perfección: te sirven bocadillos con nombres sardónicos, le vuelas la cabeza a muñecos de nieve en un juego de arcade personalizado y admiras un árbol navideño adornado con frascos de píldoras. Aprecio cómo a veces la sátira se esconde a simple vista. A lo largo de la pared del comedor hay montada una hilera de cabezas de venado —típicas de cualquier cabaña de cazador— y debajo de cada una hay una placa con el nombre de uno de los míticos renos de Santa.

La estrella del show es, por supuesto, el menú de cócteles. En su mayoría, son bebidas de $13 dólares hechas con un licor regular, cuyo mayor atractivo son sus nombres irreverentes e inspirados en la Navidad. El Worst Noel [La peor navidad] es un té helado con menta; el Santa's Cough Medicine [El jarabe para la tos de Santa] es la perenne combinación de bourbon y sidra de manzana caliente. Dado que se trata de un bar anti Navidad, me di a la tarea de buscar la bebida tónica más temáticamente apropiada posible, y la encontré en el Gingerbread Guts [Vísceras de galleta de jengibre]: una parte de vodka de vainilla, una parte de schnapps de canela y para terminar un toque de jarabe de jengibre al estilo Starbucks. Estaba adornada con una galleta y un poco de crema batida, y sabía exactamente como el postre pseudoalcohólico que esperaba.

En 2017, uno ya no debe sentir vergüenza por cortar su licor con una cantidad demencial de azúcar. En esta temporada navideña, consiéntete con un poco de vodka de sabores, porque a este ritmo, quién sabe hasta cuánto sigamos teniendo la oportunidad de hacerlo.

Pero sin lugar a dudas, lo que más me gustó de Jingle Hell's fue el hosco Santa Claus tipo Billy Bob Thornton, que recorría los pasillos. Se sentó en su trono, y le dio la bienvenida a cualquiera que quisiera tomarse una foto con el Santa más perturbador de todos. Yo seguía imaginando cómo pudo ser el casting. (Me pregunto dónde encontraron un traje de Santa tan sucio).


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No me gustaba sentarme en el regazo de Santa cuando era niño, y ahora me interesa aún menos, así que no lo hice. Mi amiga Kelsey, que es una acérrima defensora de cualquier cosa arriesgada o sucia, no desaprovechó la oportunidad. Nos tomamos nuestros cócteles y le tomé una foto que considero sería el mejor resumen de 2017 que alguien pudiera imaginar.