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De hecho la Alcaldía me ha ayudado en una parte. Parte del apoyo económico para traer a mi hijo fue de la Cancillería, pero me tocó ir a mí. La alcaldía me ayudó en la solicitud a la Fiscalía General de la nación, para que le hicieran una segunda autopsia acá en Bogotá, la cual se demora dos meses. Aún no la han entregado.La primera autopsia fue en Finlandia. ¿Cuáles fueron los resultados?
Él murió por ahogamiento en el cuello. Eso es lo que dicen allá, pero eso es materia de investigación en este momento. Nadie cree que él haya hecho eso, él no tenía ningún motivo para suicidarse.¿Qué hacía Sergio antes de conseguir la beca en Finlandia?
Él era acróbata acá en Bogotá, con empresas que hacen espectáculos de ese género, y era uno de los mejores en el país. Se desempeñó toda la vida en eso.¿Cómo consiguió la beca Sergio?
A sus compañeros los becó el Cirque du Soleil y están en Francia. Él tenía cita allá, pero acá siempre le negaron la visa. En últimas él se dio cuenta de que se podía ir por Finlandia para allá, y ahí sí le dieron automáticamente la visa. Le dieron un permiso de siete días a través de la embajada de Suecia para ir a presentar las pruebas, y si las pasaba se quedaba. Las pruebas duraron tres días y fueron muy exigentes. De 80 personas que se presentaron, quedó entre los diez primeros.
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El sábado 19 de julio a las 7 de la mañana él me llamó. Me dijo: “Papi, me tienen detenido en la policía y me llevan para la cárcel”. Ahí se cortó bruscamente la comunicación, no duró 30 segundos. Yo oía gritos en otro idioma. Le pregunté cuánto llevaba detenido y me dijo que un día; después de su muerte me enteré de que lo habían arrestado desde el viernes en la tarde. Hasta ahí supe de esa llamada. Luego de eso mi esposa se comunicó con un joven mexicano que vivía con él y estaba fuera de la ciudad en esos momentos. Nos dijo que le habían informado del hecho, pero que eso no era nada grave, que seguramente lo habían detenido por creerlo indocumentado.Él estaba en una isla, en una fiesta, con unos amigos finlandeses. Allá conocieron a unas peladas y salieron de la isla para el apartamento de mi hijo. Ahí hubo un malentendido con alguna pelada, y ella llamó a la policía. La policía llegó y solo se llevaron a mi hijo.De todas maneras yo me quedé muy preocupado ese sábado. El lunes empezamos a averiguar el contacto de la policía por internet, porque nadie allá sabía nada. Al mismo tiempo el mexicano averiguó con un finlandés en la policía, y le dijeron que se había suicidado en horas de la madrugada del lunes. Ellos me llamaron el martes en horas de la noche.Después de recibir la llamada, ¿qué es lo primero que usted hace?
Lo primero que hicimos fue comunicarnos con la embajada de Colombia allá, y nos confirmaron que estaba en medicina legal porque la policía ya le había pasado el informe. Yo empecé a pensar cómo lo iba a traer y al otro día me fui a la Cancillería; ellos ya tenían el caso y me dijeron que no lo iban a traer, que podían traer las cenizas pero yo les dije que no iba a dejar traer a mi hijo así. Me respondieron que entonces asumiera los costos, pero yo les dije que acá había una ley que apoyaba a los colombianos para repatriar a sus familiares. “Usted es una persona de plata, usted declara renta”, me dijeron. Lo único por lo que declaro renta es por un apartamento, yo no tenía ni trabajo en el momento. La cotización más barata para la repatriación de mi hijo costaba 16 millones [de pesos colombianos, más de cien mil pesos mexicanos].
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Claro, la policía que lo torturó. La que estuvo en frente del caso de mi hijo era una mujer. Lo torturó durante jueves viernes y sábado. Yo aseguro eso por la carta que dejó mi hijo en la estación. Hay que pensar por qué no entregan el resto de la carta. ¿Por qué no me la entregan a mí, que soy el papá? La oficial nos dijo que una mujer había llamado a la policía, por una discusión que habían tenido en el apartamento, que se lo trajeron, y que había resultado muerto, que se había suicidado, así sin más. Les pedí los videos de los interrogatorios que le hicieron a mi hijo, y tampoco me los dieron. No me dejaron ver el sitio donde apareció muerto, nada. El caso lo tienen totalmente oculto, en un país que se supone que es garante de los derechos humanos.
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Yo tuve la oportunidad de conocer a un abogado finlandés allá, que me está ayudando gratis. Aparte de eso hicimos un plantón el viernes pasado que no funcionó, porque me quedaron mal los medios. Lo hice en la embajada de Suecia, porque no tenía claro dónde había una representación en Finlandia. Fuimos como sesenta personas, y sólo fue el noticiero NTN24. Yo me conseguí los nombres de los periodistas y los llamo, o los invito por Twitter. Incluso cuando enterramos a mi hijo hice una rueda de prensa donde dije lo de siempre: Que mi hijo fue detenido arbitrariamente, que le violaron todos sus derechos y que apareció muerto en la estación de policía. Eso es lo único que yo sé, y de lo que tengo la certeza.Me han apoyado amigos de él que están acá y fuera del país, y me han apoyado amigos míos. Yo conozco mucha gente, por el trabajo social que he hecho toda mi vida. También puse el caso en el colectivo José Alvear Restrepo, y están muy interesados. Inclusive para este plantón, la cabeza del colectivo me dijo que iba a tratar de convocar a corresponsales internacionales.Hace diez días radiqué una carta al presidente [Juan Manuel Santos], solicitándole que el gobierno de Colombia le pida al gobierno de Finlandia abrir una investigación independiente, ya que no hay garantías, porque la que hace la investigación es la misma policía de Finlandia. Que sea otro ente diferente a la policía. Él la remitió de forma urgente a la ministra de Relaciones Exteriores, que hasta ahora no me ha respondido.¿Qué espera con el plantón de este próximo viernes?
Mi objetivo es que vayan los medios de comunicación, ojalá medios internacionales. Quiero que la gente de Finlandia conozca el caso de mi hijo. Básicamente denunciar, y que no le pase a otro colombiano que vaya para allá.También quiero radicar una carta que ya tengo hecha para el primer ministro de Finlandia, denunciando la muerte de mi hijo y exigiéndole que me dé una aclaración de los hechos, porque el caso lo tienen oculto. Esa carta la voy a autenticar en una notaría, y va a ir con copia a la Fiscalía finlandesa, al Parlamento, a la Defensoría del Pueblo, y al Ministerio de Justicia, con el respaldo de casi mil firmas que mis amigos me han ayudado a recoger a través de una página de internet, aunque yo pienso que funciona más la movilización social que las firmas.Yo no me voy a quedar quieto. Yo me voy a mover hasta donde yo pueda, no voy a dejar el caso de mi Sergio así. Esto lo tiene que conocer la sociedad de Finlandia.
