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Por qué la ‘hormona de la felicidad’ serotonina puede provocarte ansiedad

Investigadores descubrieron que esta sustancia activa los circuitos de una determinada zona del cerebro que está directamente relacionada con el miedo y la angustia.
2.9.16
Gráfica de Sarah MacReading.

Se suponía que la serotonina era nuestra amiga. Aunque los blogs de ciencia a menudo la llaman la "hormona de la felicidad", el papel de la serotonina a la hora de hacernos felices ha sido cuestionado en los últimos años.

Si alguna vez han tomado inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina (ISRS) —fármacos como Prozac y Zoloft que aumentan los niveles de serotonina—probablemente han visto que los resultados pueden ser ambivalentes, sobre todo en las primeras semanas. En mi caso, a veces siento como si Dios pasara sus dedos por la energía vital de mi cuerpo, pero otras veces estoy seguro de que las paredes de mi habitación están a punto de colapsar y aplastarme.

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Un nuevo estudio de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill pretende llegar a la raíz de este problema. Mediante el uso de ratones de laboratorio, el experimento investigó la causa del periodo de vaivén emocional que provocan los ISRS. Los investigadores descubrieron algo desconcertante, que confirma que la serotonina activa los circuitos de una determinada zona del cerebro que está directamente relacionada con el miedo y la ansiedad.

De acuerdo con Thomas Kash, profesor de farmacología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte y uno de los coautores del estudio, los investigadores tendrán que enfocarse en esta parte del cerebro —llamada NLET, que significa núcleo del lecho de la estría terminal— si es que quieren entender las causas de la ansiedad.


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"Este estudio destaca el papel relevante de esta estructura, el NLET, en los trastornos de ansiedad y da seguimiento a las ideas que aportan otros artículos, los cuales sugieren que podría ser un potente regulador de los diferentes tipos de comportamientos ansiosos", dijo Kash a VICE.

Al observar lo que ocurría en el NLET, el equipo de investigación de Kash demostró cómo los fármacos que aumentan la serotonina pueden vincularse a la ansiedad; el mismo padecimiento que los ISRS pretenden tratar en primer lugar. Un hecho que resulta aún más perturbador es que los investigadores también encontraron que la serotonina que se produce de forma natural podría desempeñar un papel determinado en la activación de los sistemas que provocan miedo.

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Para llegar a estas conclusiones, los investigadores dieron descargas eléctricas a las patas de los ratones de laboratorio y observaron que un área específica del cerebro producía serotonina y la enviaba al NLET. Entonces se dieron cuenta de que el flujo de serotonina, así como los síntomas de ansiedad del ratón, habían aumentado. Asimismo, la aplicación de Prozac al NLET también incrementó la ansiedad.

Si bien los ratones tuvieron una mayor capacidad de lidiar con el estrés provocado por las descargas eléctricas en sus patas gracias a que la serotonina trabajó de manera habitual, el experimento esencialmente confirmó que esta sustancia química les provocó ansiedad a los ratones.


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Es un recordatorio de que llamar a la serotonina una "hormona de la felicidad" puede dar la impresión equivocada. De hecho, de acuerdo con Skirmantas Janusonis, profesor asociado de neurología en la Universidad de California, Santa Bárbara, que estudia el sistema de serotonina en el cerebro, dicha caracterización sólo roza la superficie del verdadero papel que juega la serotonina.

"El cerebro entero está incrustado en una densa red de fibras que liberan serotonina, pero sólo una pequeña parte del cerebro está directamente involucrada en los sentimientos a los que podemos acceder de manera consciente, ya sea tristeza o alegría", explicó Janusonis a VICE. "Los ISRS afectan indiscriminadamente a todo el sistema".

De acuerdo con Kash, los resultados del experimento aplicado a los ratones de laboratorio se podrían trasladar fácilmente a los seres humanos, que comparten la región del NLET en el cerebro. "la activación del NLET se ha asociado con la ansiedad y el temor en los estudios de diagnóstico por imagen de los seres humanos", aclaró.

"Existe la posibilidad de que cuando le damos a la gente ISRS agudos, provocamos que esta región produzca ansiedad en algunas personas", dijo Kash. "Sin embargo", añadió, "no podremos saberlo hasta que alguien realice pruebas directas".

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