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La guía de VICE News para entender los 'Papeles de Panamá'

Aquí te contamos todo lo que necesitas saber sobre paraísos fiscales, compañías offshore y los antecedentes de Mossack Fonseca.
5.4.16

Este artículo fue publicado originalmente en VICE News, nuestra plataforma de noticias.

Mossack Fonseca, una firma radicada en Ciudad de Panamá, ha pasado los últimos 40 años tendiendo oscuros puentes para esconder las obscenas cuentas de su clientela, formada por algunos de los bolsillos más poderosos del planeta. El domingo pasado conocimos los nombres y apellidos de sus clientes, así como la manera en que los ayudaron, gracias a la filtración de 11.5 millones de documentos confidenciales que se bautizaronPanama Papers.

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Los documentos fueron obtenidos por el periódico alemán Suddeutsche Zeitung (SD), que los compartió con el Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ por sus siglas en inglés). La alianza entre ambos desató el escándalo que ha manchado la imagen de algunos de los personajes contemporáneos que más dinero habían invertido en simular que eran seres intachables. Por el momento se sabe que hay 72 jefes y exjefes de estado vinculados con compañías fantasma en paraísos fiscales, sociedades que Mossack Fonseca se encargaba de articular.

Existen razones legítimas para crear compañías fantasma. Sin embargo, a menudo, como en este caso, el mecanismo puede utilizarse con intenciones perversas; es decir, para evadir impuestos, eludir sanciones económicas o para lavar dinero.

"Hoy Mossack Fonseca es considerado uno de los cinco mayores proveedores de servicios de creación de compañías offshore a nivel mundial", escribió el ICIJ. "Dispone de una red de más de 500 empleados y colaboradores repartidos en más de 40 oficinas por todo el mundo, entre las que destacan tres en Suiza y ocho en China. En 2013 la firma facturó más de 42 millones de dólares".

Así es como funciona la hazaña: supongamos que tienes un yate de 11 metros en el exclusivo puerto de St. Tropez, en la Costa Azul. Es un yate espectacular pero no quieres que nadie sepa que te pertenece. Y no quieres que sepan porque eres un político corrupto, alguien que no podría permitirse, ni remotamente, viajar en semejante palacio flotante. Entonces, en lugar de declarar que eres el propietario del yate, acudes a Mossack Fonseca y lo registras bajo el nombre de una compañía fantasma que la firma panameña creará en el paraíso fiscal que te apetezca. Basta con suscribir la transacción para que se convierta virtualmente imposible de localizar: nadie podrá averiguar quién es el dueño del yate.

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La misma artimaña puede utilizarse para ocultar del conocimiento público la titularidad de una isla privada, 10 millones de dólares en efectivo o cualquier número sustancial de bienes o fondos.

Existen varios factores que posibilitan el cierre de dichas transacciones. Lo primero que se requiere es tener a un abogado o a un agente de confianza que funde la compañía fantasma, lo que generará una primera capa de distancia entre el auténtico dueño y sus bienes, y lo que dificultará, a su vez, que se pueda averiguar quién hay detrás realmente. La existencia de paraísos fiscales —los países o los estados en que las compañías offshore están exentas de pagar impuestos corporativos, impuestos sobre la propiedad y cualquier impuesto imaginable— es igualmente fundamental. Según la revisión de los papeles de Panamá elaborada por el ICIJ, los cinco paraísos fiscales favoritos de Mossack Fonseca han sido las islas Vírgenes británicas, Panamá, las Bahamas, las Seychelles y Niue, una minúscula isla del Pacífico sur.

Las estrictas leyes financieras de privacidad son otro componente fundamental para cualquiera que quiera organizar una sociedad fantasma. En Panamá, la sede de Mossack Fonseca, se considera delito que los bancos faciliten información alguna de sus clientes, a menos de que lo hagan en el marco de una investigación criminal, por ejemplo, en casos relacionados con tráfico de drogas o terrorismo. La evasión de impuestos está protegida por el sistema, y nunca será razón suficiente para que un banco panameño delate las transacciones fraudulentas de sus clientes.

En 2014 VICE publicó la investigación de un año que el periodista Kevin Silverstein había dedicado a las tramas más oscuras de Mossack Fonseca. "Si las compañías constituidas son los vehículos de huida de los ladrones de banco", escribió, "entonces Mossack Fonseca sería el vendedor de carros más turbio del mundo".

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Ramón Fonseca, cofundador de la firma, hizo una comparación similar en una entrevista que concedió recientemente a un medio de comunicación panameño, pero negó haber incurrido en alguna ilegalidad. Según Fonseca, su despacho no es responsable de lo que sus clientes hacen con sus compañías fantasma offshore una vez las han comprado. El hombre de 63 años comparó su empresa con una "fábrica de carros" y aseguró que acusar a Mossack Fonseca por lo que la gente hace con sus empresas sería como culpar al fabricador de vehículos "si uno de los carros fuera usado en un robo".

Según la página web de Mossack Fonseca, la firma está especializada en servicios fiduciarios, servicios legales, gestación de compañías y propiedad intelectual. Le asegura a sus clientes que puede gestionar negocios "en cualquier país" y "llevar a cabo las transacciones en la moneda que deseen".

La empresa fue fundada en 1977 por Fonseca, un eminente empresario panameño, y por Jurgen Mossack, un migrante alemán cuyo padre, según el ICIJ, se trasladó a Panamá después de haber trabajado para Adolf Hitler como oficial de la SS durante la Segunda Guerra Mundial. Mossack tiene hoy 68 años y es dueño de un yate llamado Rex Maris, una colección de monedas de oro, una plantación de teca y un helicóptero, entre otros muchos bienes.

Papeles de Panamá: qué sabemos hasta ahora de la filtración más grande de la historia. Leer más aquí.

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Hasta principios de este mes, Fonseca trabajó como asesor del presidente del Panamá, Juan Carlos Varela. Hace poco, sin embargo, anunció que iba a tomarse unos días libres, después de que la sucursal brasileña de Mossack Fonseca apareciera implicada en el escándalo de corrupción y lavado de dinero de Petrobras, la petrolera nacional de Brasil.

Pero quizá lo más fascinante de todo es que Fonseca también es un novelista de éxito: sus libros se venden sin parar. Entre sus cuatro novelas se cuenta La danza de las mariposas (1994), que explora "la estrecha relación entre el poder y la moral, y cuyo telón de fondo son algunas situaciones históricas que han ocurrido recientemente en Panamá". En 2012 escribió Mr. Politicus, que examina "los enmarañados procesos que tejen los hombres influyentes para utilizar el poder y para satisfacer su ambiciones más abyectas".

Mossack Fonseca inauguró su primera sucursal internacional en 1987, cuando abrió una sede en las islas Vírgenes. Desde entonces, alrededor del 40 por ciento de las compañías offshore del planeta —un total de más de 900.000 entidades— ha sido incorporado al territorio caribeño británico. El ICIJ señaló que la mitad de las empresas que aparecen en los documentos de Mossack Fonseca habría sido fundada en las islas Vírgenes británicas.

Mossack Fonseca cuenta hoy con oficinas en 44 países, incluyendo lugares como las Bahamas, Chipre, Hong Kong, Suiza, Brasil, por no hablar de las múltiples sedes estadounidenses, repartidas entre Wyoming, Florida y Nevada. En 1994 Mossack Fonseca contribuyó activamente a que Niue redactara una legislación especial que le permitiera incorporarse al mapa mundial de paraísos fiscales. El acuerdo le concedió a Mossack Fonseca derechos exclusivos para registrar todas las compañías offshoreen Niue durante los siguientes 20 años.

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Para el año 2000, Niue, donde viven un poco menos de 2.000 personas, tenía registradas 6.000 compañías offshore, que estaban facturando 500.000 dólares al año. Al año siguiente los bancos de Estados Unidos decretaron la prohibición de transferir dinero a Niue, y el Departamento de Estado de Estados Unidos empezó a hacer preguntas sobre qué vínculo existía entre la isla y Mossack Fonseca. Paralelamente, se puso en marcha una investigación intergubernamental destinada a interceptar a las compañías offshore de Nieu y de otros estados del Pacífico Sur, por su presunta complicidad en el lavado de dinero.

En 2003 Nieu estaba asfixiada con los embargos de dólares que le impusieron los bancos estadounidenses, así que Mossack Fonseca se vio obligada a trasladar sus operaciones en el Pacífico Sur hasta Samoa. "El cambio fue parte de un patrón que se observa en los documentos", advirtió el ICIJ. "Cuando las represalias legales han impedido a Mossack Fonseca satisfacer a sus clientes, la compañía se ha adaptado rápidamente y ha encontrado nuevos lugares donde trabajar".

Arrancan investigaciones globales por la histórica filtración llamada 'Papeles de Panamá'. Leer más aquí.

Los documentos filtrados han revelado que Mossack Fonseca ha trabajado con inversores fraudulentos, vendedores de diamantes, magnates del narcotráfico, oligarcas ucranianos, monarcas saudíes y con el círculo íntimo de Vladimir Putin. Los documentos también demuestran la implicación de Mossack Fonseca en un robo de oro que ocurrió en Inglaterra en 1983, en el que seis ladrones amordazaron a varios guardias de seguridad, los empaparon de gasolina y les prendieron fuego, mientras vaciaban un botín formado por 7.000 lingotes de oro, diamantes y dinero en efectivo. Según el ICIJ, los papeles de Panamá demuestran que los emisarios de Mossack Fonseca sabían que estaban gestionando el dinero obtenido en el hurto.

En respuesta a la filtración, Mossack Fonseca emitió un comunicado en el que asegura llevar "40 años trabajando de manera impecable en nuestro país y en otras jurisdicciones en las que tenemos operaciones".

"Nuestra firma jamás ha sido acusada de tener relación con actos criminales", afirmó en el documento.

Además, la empresa se declaró en desacuerdo con todas las denuncias que señalan que el principal servicio que suministra es "facilitar la evasión de impuestos o la exención fiscal". La firma también sostiene "haber observado siempre los protocolos internacionales… para asegurarse de que sea razonablemente posible que las compañías a las que representan no estén implicadas en redes de evasión de impuestos, lavado de dinero, terrorismo financiero, u otra actividad ilegal".

Las oficinas centrales de Mossack Fonseca en Panamá se han abstenido de hacer declaraciones a VICE News desde que el escándalo estalló.