FYI.

This story is over 5 years old.

Cultură

De Marte A Ecuador: la arqueología 
del asombro

Luego de recorrer las vías de tren abandonadas en México, SEFT-1 explora un país en la cintura de la Tierra.

Hace seis años, los hermanos Iván Puig y Andrés Padilla Domene empezaron a desarrollar un proyecto para hacer un viaje espacial, partiendo de la idea borgiana de que todo viaje lo es. Al igual que Leonardo Da Vinci, Julio Verne o los hermanos Wright, estos exploradores mexicanos imaginaron un peculiar vehículo. Parecería extraño si pensamos que a estas alturas de la civilización, hay toda clase de máquinas que nos ayudan a desplazarnos. ¿Pero qué pasa cuando el lugar al que queremos viajar está dentro de nosotros, en el pasado?

Publicidad

Seamos honestos: apenas pudimos sobrevivir a la desilusión del año 2000 y no tenemos un Delorean en la cochera. Quizá por eso, los ferronautas (quienes también inventaron este oficio, además de tener una formación académica en electrónica, artes plásticas y audiovisuales) se dieron a la tarea de construir la Sonda de Exploración Ferroviaria Tripulada (SEFT-1) para recorrer las vías abandonadas de todo el país. Esto surgió ante la interrogante de por qué dejaron de existir los trenes de transporte público y qué habría en los lugares por donde antes pasaba el ferrocarril. Este recorrido, los llevó a paisajes siderales: salinas con dunas blancas y brillantes, o Marte, un punto en el desierto de Coahuila que no dista mucho de las imágenes que la sonda Curiosity nos ha enviado. Después reunieron el registro del recorrido y de la investigación interdisciplinaria en un sitio web y en un libro que lleva el mismo nombre.

El vehículo se presenta como un anfibio tecnológico; “un dispositivo que puede desplazarse tanto en tierra como en vías férreas y está tripulado por dos ferronautas. La nave espacial, de diseño retrofuturista, está construida con un fuselaje de aluminio. Cuenta con un habitáculo dormitorio, y un observatorio astronómico. Una brújula aérea y un sistema de geoposicionamiento (GPS) indican las coordenadas espacio-temporales de la sonda”, según afirman sus creadores en su libro SEFT-1.

Publicidad

La sonda despegó por primera vez el 20 de noviembre de 2010 –fecha emblemática para el país– desde la Plaza Tolsá, en el Museo Nacional de Arte, de la Ciudad de México. A partir de ese momento, y hasta mayo de 2011, este vehículo recorrió más de 1,500 kilómetros de vías férreas donde, según los exploradores, pretendían “abordar dos polos de la experiencia social de la tecnología: la utilidad y el desecho. Al explorar ruinas ferroviarias pone en entredicho el vínculo entre progreso y modernidad, apela a la memoria histórica y evidencia las razones económicas y políticas de dicho abandono”.

El verano de este año, fueron invitados al festival Entornos Ficcionados para Realidades Complejas que organiza el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, para explorar las vías de Ecuador. La sonda desembarcó en Guayaquil y luego, durante 20 días, se abrió paso en el montañoso territorio. Ésta es su experiencia de las exploraciones en el espacio-tiempo ferroviario.

VICE: ¿Cuál era el plan de recorrido del viaje en Ecuador?

Andrés Padilla Domene: Cubrir cuatro rutas programadas: de Guayaquil a Salinas, Ferrocarril Transandino (Quito a Guayaquil), de Sibambe a Cuenca y de Quito a San Lorenzo. Al final no hicimos esta última que llega a la frontera con Colombia. Supimos a tiempo que esa zona era muy conflictiva y no valía la pena el riesgo.

Iván Puig: Para nosotros era muy importante la posibilidad de cotejar las circunstancias del tren en México con la de otro lugar en Latinoamérica, y que esto abonara al cuestionamiento que hemos estado haciendo en torno al proyecto moderno y la idea de progreso en donde el tren ha sido una herramienta clave. El ferrocarril ecuatoriano es conocido como “el tren más difícil del mundo” debido a la compleja orografía del lugar. Esas vías ahora están siendo reconstruidas para su uso turístico, algunos tramos ya están funcionando. Con respecto al tren Ecuador está apostando todo al turismo… tenemos fuertes dudas sobre la idea de desarrollo comunitario a través del turismo.

Publicidad

¿Cómo fue el proceso de desaparición del tren en Ecuador?

APD: En Ecuador nunca se privatizó el ferrocarril como sucedió en México. Aparentemente no hubo ningún interés particular en explotar este sistema porque debido a sus características técnicas no era redituable. La empresa paraestatal estuvo muchos años en total abandono, los trabajadores no hacían nada y seguían cobrando su sueldo. Hasta hace poco que el gobierno se puso en acción para rehabilitar toda la vía del Transandino para hacerla turística. Hay muchas otras vías que quizás nunca se vayan a rehabilitar.

¿Cuáles son las diferencias y las similitudes de México y Ecuador en los recorridos férreos, los paisajes, la geografía, las personas…?

IP: Son muy parecidos, claro, con los mismos ingredientes en la cazuela debía de salir un guiso similar. Los paisajes son brutales; anduvimos entre dos cordilleras… es una zona volcánica. De Guayaquil a Quito, íbamos escoltados por gigantes de nieves perpetuas.

APD: Entre Ecuador y México se siente la misma diferencia que hay entre Coahuila y Yucatán; somos la misma cultura. Es muy impresionante ver cómo en México sabemos muy poco de Ecuador y ellos conocen tanto de nosotros, lo malo es que lo que la mayoría sabe es lo que ven en Televisa, ¡imagínate que hasta opinaban bien de Peña Nieto! Una vergüenza; ya les pedimos disculpas.

IP: Para muchas personas en Ecuador, al igual que en México, el tren era el único medio de transporte y era fundamental. Hay una gran indignación por ver cómo se sacrifican los beneficios comunes por los personales… ¡la ambición!… ¿para que quieren amasar fortunas tan impúdicas?

Publicidad

Quizás el tren más famoso en México es el que va desde la frontera con Guatemala hacia el norte, y que los migrantes centroamericanos le llaman La Bestia. Me parece una figura de doble filo, porque para muchas personas, representa el único medio para encontrar una vida diferente, pero a la vez, lleva muerte e injusticia consigo. ¿Para ustedes qué significa el tren?

APD: En MéxicoEl tren ya no es un ícono de prosperidad para nadie más que para sus dueños. Fue un símbolo de progreso que integró al país con todo lo bueno y todo lo malo que esa unificación trajo. El tren sigue cumpliendo una función vital, mueve el 25% de la carga en el país, si los trenes de carga dejan de funcionar el país está verdaderamente en problemas. Quienes se lo juegan todo y buscan mejores condiciones migrando a Estados Unidos en el lomo de la mentada bestia, tampoco ven al tren como sinónimo de bienestar.

Aunque el tema de la migración no ha sido una de nuestras principales aproximaciones, porque nos enfocamos en vías abandonadas, las vías “muertas” siempre convergen con vías en uso y estas historias han aparecido constantemente.

En algunas zonas que recorrimos de Ecuador, nos contaron que cuando dejó de pasar el tren, se fue casi toda la población a Estados Unidos. En esas comunidades rurales es muy común que la gente al volver, se construya unas mansiones al estilo parque temático, enormes a todo lujo llenas de balcones y cipreses pero con costumbres de campo: chanchos, gallinas y milpas. Una combinación tan asombrosa como escalofriante.

Publicidad

En el libro trabajan con la idea de que las vías del tren son ruinas modernas. ¿Qué les dicen estas ruinas de nosotros, de la sociedad en la que vivimos?

IP: De pronto nos sorprendimos más por lo reciente de las ruinas que pasábamos que por su antigüedad. Pensamos en la obsolescencia prematura de las construcciones humanas. Fue una revelación: estar contemplando un túnel en abandono con la solemnidad con la que uno se para frente a las ruinas mayas. Parece que la distancia entre una construcción y su abandono cada vez es menor.

¿Qué otras ruinas estamos dejando a nuestro paso?

APD: Seguido imaginamos las ruinas del futuro. Podemos poner como ejemplo el Puente Baluarte [en Durango], construido durante las celebraciones del Bicentenario. Lo vemos como una gran obra (no dudamos que haya requerido de un gran trabajo de ingeniería) logró cruzar una sierra que el tren nunca pudo pasar. Mientras más ambiciosa sea la obra, más sórdidas serán sus ruinas en el futuro. El futuro cada vez viene más rápido. ¿Cómo será cuando nos alcance?

¿Qué sintieron al llegar a Marte, o a esos paisajes lunares?

IP: Sentimos la emoción de Neil Armstrong [quien por cierto, murió justo el día en el que se hizo esta entrevista]. Desde hace seis años imaginábamos la llegada de la SEFT-1 a Marte. La recolección de muestras lunares fue una labor constante durante los trayectos. En Marte encontramos muchas piedras con fósiles, señal de que alguna vez hubo vida ahí.

Publicidad

¿Para ustedes qué significa viajar?

APD: Vemos toda la labor que ha hecho la humanidad por llegar cada vez más lejos o por moverse cada vez más rápido. Los viajes en la SEFT-1 han cuestionado estos paradigmas. ¿Por qué no explorar el espacio interior en lugar de viajar al espacio exterior?

IP: Los viajes son movilidad: cambio de perspectiva y de horizonte y eso siempre te hace replantear lo que tienes por verdad.

APD: Ser ferronauta es de las mejores cosas que me han pasado en la vida.

Puedes ver más imágenes del archivo de SEFT-1 por acá.

Sigue a Sisi en Twitter: @misslexia

Más sobre la Edición de la Ciencia Extraña aquí.