Drogas
4.4.16

En Colombia ya es posible adquirir el primer medicamento a base de cannabis. Se trata del Sativex, medicamento elaborado por GW Pharmaceuticals para mejorar los síntomas en pacientes con espasticidad a causa de la esclerosis múltiple, el cual ha obtenido permiso por parte del INVIMA para su comercialización, a tan sólo tres meses a partir de la expedición del decreto que reglamenta el cultivo, transformación y distribución de cannabis con fines terapéuticos.

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Esta noticia expone la doble moral del gobierno colombiano ante la política de drogas con un mensaje claro: "Las plantas de cannabis, coca y amapola que crecen en el país matan, las extranjeras curan." Esta ironía se encuentra presente desde el inicio de la guerra contra la naturaleza en Colombia. Miles de campesinos, policías y soldados que han sido amputados por minas, heridos de bala o afectados de una u otra manera por el conflicto armado, han encontrado el alivio a sus padecimientos en la morfina (importada), un derivado de la planta de amapola la cual persiguen a lo largo y ancho del país.

Esta situación se repite con el cannabis. Al parecer del gobierno nacional las plantas que se han cultivado por años en Colombia no poseen ningún valor medicinal, pues para tenerlo deben ser sembradas cumpliendo los altos requisitos y superando los impedimentos burocráticos establecidos para realizar esta actividad. A esto se suma la prohibición expresa del gobierno que impide utilizar las plantas de cannabis, coca y amapola existentes en su territorio para fines terapéuticos, negando el tránsito a la legalidad de cientos de campesinos que viven de estos cultivos.

Esta posición del gobierno niega las posibilidades que las plantas estupefacientes tienen para la paz. Son cientos los campesinos que han encontrado en la siembra de estas plantas un medio de subsistencia y que poseen gracias a su experiencia bastos conocimientos sobre el cultivo, cuidado y cosecha del cannabis, la coca y la amapola que podrían ser usados para generar empresas nacionales medicinales y permitirles ingresar al mercado formal. Sin embargo, el gobierno ha decidido continuar con la guerra contra las plantas en Colombia obligando a policías y soldados perseguir agricultores, continuar con los planes de erradicación y contaminando la selva con pesticidas; palabras más palabras menos, exponiendo su vida e integridad física por luchar contra las plantas que posiblemente los curen.

El cannabis medicinal puede representar para el país una industria de más de $200.000.000 de dólares,los cuales se le están entregando a intereses extranjeros (cómo ya lo hemos hecho con el oro, el carbón, el níquel y el petróleo), gracias a una legislación excluyente, que beneficia a todas luces a los grandes capitales farmacéuticos y no contempla en ningún momento la 'sustitución del uso' de los cultivos existentes en el país.!

Así, se continúa con el absurdo de quemar campos de amapola, coca y cannabis para importar morfina y Sativex.

* Abogado experto en temas de