En su página web oficial, Mont-ral se define como un lugar donde respirar, una ventana a los placeres en plena Naturaleza (naturaleza con mayúscula, sí). Pues bien, los habitantes de este idílico pueblo catalán respiraron, vaya si respiraron, pero vapores tóxicos. Y abrieron una ventana para contemplar unos placeres en plena Naturaleza que les pusieron los pelos de punta, los placeres de una rave inesperada que arrastró, dicen, a 500 personas al hasta el entonces incorrupto paraíso tarraconense.
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La rave de Mont-ral ha dejado huella estas navidades. No en balde, hablamos de una fiesta ilegal que comenzó el jueves 31 de diciembre y se prolongó hasta el lunes de la semana siguiente, hasta que los Mossos d'Esquadra, en vista de que la parranda podía prolongarse hasta la festividad de Reyes y más allá, decidieron bajar a los infiernos, requisar parte de los equipos de sonido y dar por finiquitado el guateque.La noticia no es nueva. No es la primera ni la última vez que se organiza un encuentro de estas características, pero por alguna razón, los principales diarios nacionales, faltos acaso de titulares grasientos para las fechas navideñas, le dieron una cobertura inusual a los hechos. En cuestión de horas, el aburrimiento navideño de los catalanes se disipó gracias al circo de caravanas, seres insomnes y DJs de trance chamánico de la rave de Mont-ral. Las inevitables voces de alarma irrumpieron en el relato. Algunos temían un incendio en los márgenes boscosos de la cantera donde tenía lugar la rave. Pese a ser una celebración alejada del pueblo, vecinos de las cercanías de Mont-ral se quejaron también por el volumen de la música. El alcalde, incluso, dejó claro su enfado y la intención de denunciar a los organizadores de la fiesta por perjuicios y costes de limpieza: recordemos que los ravers también cagan y mean, y no suelen utilizar papel de periódico para recoger sus regalitos de Reyes.
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Está claro que semejante disrupción en una burbuja tradicional, sana, rural, familiar y relajante como aquella no gustó un pelo a los vecinos. Sumemos a esto que la trama resultaba golosísima para la prensa, siempre predispuesta a verter tópicos y lugares comunes sobre este tipo de fiestas sin conocer la misa la mitad, y tendremos uno de esos titulares hiperviralizados, rechonchos y sabrosos, que tan bien nos van en periodos vacacionales para matar el tedio. ¿Fue realmente para tanto? ¿Hacía falta poner controles de drogas para que no entrara la gente? ¿Se hicieron también controles a los que salían? Y en una línea quizás más frívola, pero no por ello menos interesante: ¿Cómo se las apañan los peregrinos en una fiesta de esta duración y características?Desde Vice hemos seguido el trascurso de los hechos con interés, y hemos creído necesario conocer la opinión de un implicado directo para acceder al relato sin filtros mediáticos. Así pues, hemos contactado con uno de los "organizadores" de la sonadísima rave de Mont-ral para trasladarle todas esas preguntas que seguramente muchos os hacéis cuando os hablan de fiestas ilegales de cuatro días seguidos donde Dios perdió la zapatilla. Aunque de primeras se ha mostrado reacio, pues dice desconfiar de la manipulación periodística, al final hemos llegado a un punto de encuentro y esta es su versión. Por razones obvias, mi interlocutor ha preferido mantenerse en el anonimato.
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VICE: ¿Cómo empieza toda esta locura? ¿Teníais realmente la intención de crear un evento masivo de estas características o se os fue de las manos?Organizador: En principio íbamos a hacer una fiesta en Madrid, pero al final la hicimos cerca de Mont-ral, y debo decir que los que fuimos somos gente normal. Se ha dicho de todo de los asistentes, muchas mentiras. La idea era hacer una fiesta para nosotros, para unos amigos, traer unos altavoces, equipo, y hacer algo para Fin de Año. Nada más. En ningún momento fue un evento organizado con antelación y planificado para acoger mucha gente. ¡Era una fiesta para nosotros, nunca un evento organizado!Habría que ver si cobrabais entrada, o si había barras de las que sacabais tajada. ¿Había algo de eso?Para nada. Subrayo que no fue una fiesta organizada y no teníamos ningún ánimo de lucro. No sacamos beneficios de esto, de hecho muchos perdemos dinero. En la fiesta nadie pagaba entrada, allí acudía la gente que quería. En cuanto a la bebida, no había barras, es decir, no teníamos la más mínima intención de hacer dinero con aquello.La psicosis llevó a mucha gente del pueblo a alarmarse, porque aquello podía acabar en un incendio en los márgenes boscosos que rodeaban la cantera.En los años que llevo yendo a raves, nunca he visto que se produjera un solo incendio. Ocasionan más incendios los gobiernos, quemando hectáreas de bosque para recalificarlas, que una rave. La gente no se dedica a hacer hogueras en el bosque en estas fiestas, y si en algún momento hubiéramos visto que eso ocurría, habríamos intervenido.
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También se quejaban de algo que no debe de ser agradable: las aguas menores y mayores. Allí no hay lavabos.Sin duda, en una rave, la gente hace sus necesidades donde le da la gana y no tenemos ningún control sobre eso. Hay que apelar al civismo de cada uno, si la gente fuera más cívica iría todo mejor, pero no siempre es así. De todos modos, en el caso de Mont-ral, enviamos una tanda de gente para limpiar todos los deshechos que allí quedaron después de la fiesta. La rave tuvo lugar en una cantera abandonada que estaba mucho más guarra cuando llegamos que cuando terminamos de limpiarla.Algunos vecinos se quejaron del ruido. Pero tengo entendido que la fiesta estaba muy lejos del pueblo. ¿Tanta bronca metíais?Me hace gracia que algunos dijeran que no se podía dormir. Yo dormía en mi camión a escasos 300 metros y me llegaba el sonido, pero podía dormir perfectamente. Imagínate a la gente del pueblo, que estaba mucho más lejos. No sé cómo les podía llegar la música.¿Se acercó alguien del Ayuntamiento o algún habitante del pueblo a hablar con los organizadores?Que yo sepa no vino nadie, ni del pueblo ni del ayuntamiento, para ponerse en contacto con nosotros.He leído que llegaron a acudir a la fiesta 500 personas. El 'Periódico de Catalunya', en un error que todavía no ha corregido, habla de medio millón de personas . Incluso he leído que había matrículas de toda Europa. No sabía que teníais más poder de convocatoria que el Primavera Sound.
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Algún francés había, muchos que vivían cerca de la zona. En ningún momento vi matrículas de Italia o Reino Unido como han dicho en algunos lugares. Sinceramente, allí no había ni 500 personas. En serio, éramos cuatro gatos.Supongo que no esperabais que los Mossos intervinieran y pusieran controles en los accesos para evitar que llegara más gente. ¿Os acojonó el despliegue?El año pasado hubo una rave en Valencia y se lió bastante, supongo que por eso estaban tan atentos a ver qué pasaba este año con este tipo de fiestas. No daba crédito cuando vi tantas lecheras y controles de los Mossos. A mí me hicieron un drogotest, di negativo y me dejaron pasar, ¡pero en un control posterior me prohibieron el paso! Lo más grave es que a la gente que salía no le hacían control alguno y esos sí eran peligrosos, porque algunos salían muy bebidos, pero como interesaba desalojar, facilitaban su salida, daba igual su estado.
Finalmente, los Mossos os requisaron parte del equipo y adiós, muy buenas. ¿Cómo fue el tête à tête con las autoridades? ¿Tenéis miedo a la posible multa que os pueda caer?Nos trataron bien. Lo que interesa en estos casos es encontrar un cabeza de turco rápido, un responsable, y ya está. Sí, nos requisaron parte del equipo, pero piezas pequeñas, los aparatos más grandes no los tocaron. En cuanto a la multa, he visto sanciones desmesuradas de 150.000 euros, pero sé que no será nuestro caso. Seguro que nos cae una multa, pero no creo que sea muy cuantiosa. Yo ya me he tenido que enfrentar a dos multas. Tuve que pagar una de 1.000 euros y de otra me libré gracias a mis abogados, pero me pedían 20.000.
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En otro orden de cosas, me pregunto cómo se vive una rave de cuatro días. Tenemos una imagen estereotipada de estas reuniones, gente muy drogada que no duerme en cinco días, etc. ¿Es así?Es mucho más peligroso un grupo de motoristas que organizan carreras ilegales en plena carretera que una rave. La prensa nos pinta como yonquis, como deshechos, y la realidad es que hay mucha gente como yo que tiene una vida normal y un trabajo. Yo, por ejemplo, tengo un camión y voy con él a la rave. En el camión tengo de todo; camas, cocina, nevera. De hecho, los amigos solemos cocinar juntos. La leyenda de que no dormimos en una semana es falsa. Yo duermo en mi camión, y mucha gente tiene su propio vehículo donde cobijarse. Por ejemplo, yo a las 22h, cada noche me iba a dormir, porque allí hacía muchísimo frío.
Cómo se elige un sitio para una rave. ¿Sois selectivos?No es difícil encontrar lugares para hacerlas, sitios como la cantera de Mont-ral hay muchos. Lo que hacemos es ir, estudiar el lugar y asegurarnos de que está en un emplazamiento alejado de los centros habitados para no molestar.Resulta imposible desligar estas fiestas del consumo de drogas. Generalmente de drogas que no están en los circuitos más comerciales, por así decirlo. Pienso en el caso del estramonio de hace un tiempo.En una rave te encuentras las mismas drogas que en una discoteca. Yo he ido a discotecas catalanas en las que he flipado con lo que he visto y no ha pasado nada. En una rave además, nunca hay problemas, la gente va a bailar, a disfrutar, a su olla. Nunca he visto drogas extrañas y ni mucho menos estramonio o algo que se le parezca. Insisto, aquí encuentras las mismas drogas que en una discoteca.Después de Mont-ral, ¿seguirás montando fiestas o ahora solo serás un mero invitado?Seguiré yendo a raves siempre que pueda, pero lo de organizarlas ya es otra historia. Por el momento, no.
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