Lo que le digo a la mayoría de las personas es que se rijan por el acrónimo KISS - Keep It Simple, Stupid (no te compliques la vida, capullo). Yo tengo que recordármelo todo el tiempo. Cuando queremos hacer cambios, debemos plantearnos metas que podamos asumir. Si pasas de comer Doritos y Big Macs a pretender seguir una dieta estrictamente crudivegana y hacer ejercicio tres horas al día, seguramente fracasarás.Lo peor que puedes hacer, aunque salgas de fiesta y te tomes unas copas, es dejar de trabajar el cuerpo. Muchas personas terminan por abandonar estas rutinas y recurren a dietas para perder peso rápidamente o a programas de entrenamiento exprés, y al final los propósitos de Año Nuevo terminan en febrero. Así que empieza poco a poco y encuentra alguna actividad que te guste practicar. Pero lo más importante es eliminar el veneno, sustituir la comida basura por opciones más saludables: fruta, verdura, legumbres, etc.Realmente es una batalla. Nos bombardean con anuncios de comida basura del estilo: "Si te sientes mal por el estilo de vida que llevas, ¡ni se te ocurra cambiar! Mejor tómate esta pastilla", pero entonces necesitarás otra pastilla y luego otra, y cuando te quieras dar cuenta, tendrás treinta y tantos años y estarás tomando ocho pastillas distintas cada día. Continuamente nos presionan y nos engañan, así que es importante saber qué coño nos estamos metiendo en el cuerpo. Este es mi mejor consejo: leed las etiquetas de los productos. Busca cada uno de los impronunciables ingredientes en Google y después decide.Si has leído mi libro Evolution of a Cro-Magnon, aquel año, 1988, yo era adicto al crack. Nunca comía carne, me pasaba la noche fumando crack y a la mañana siguiente me tomaba un poco de zumo de hierba de trigo. A lo mejor por eso sobreviví, porque hice muchas cosas que no le hacía bien a mi cuerpo. Luego pasé un tiempo comiendo comida basura vegetariana y conseguí ganar algo de peso. En 1991 había ganado 9 kilos. Todos hemos pasado por eso, pero no te fustigues. Todos tropezamos y caemos, pero lo importante es volver a levantarse.
Aunque sea 15 minutos al día en tu habitación, haciendo abdominales, sentadillas o pesas, empieza poco a poco y trata de motivarte con tus progresos, pronto empezarás a notar los resultados. No esperes la perfección de un día para otro, esa es una treta que te jugará la mente para hacer que te rindas. No hay atajos.
El 30 de noviembre acabé el Ironman de Cozumel. Siempre intento plantearme metas, así que me apunté a otra maratón. No tiene que ser un Ironman, puede ser cualquier otra cosa. Pero marcándote unos objetivos, evitarás pasarte las vacaciones sin saber qué hacer y a la deriva.
Mi novia es nutricionista y entrenadora y siempre dice que el ejercicio no sirve de nada si no va acompañado de una buena alimentación. Por eso muchas personas suben de peso durante las vacaciones de Navidad, porque no dejan de comer cantidades ingentes de guarradas y dulces y creen que corriendo 20 minutos en la cinta el problema está solucionado.
Tu mente puede ser tu peor enemiga, así que no te dejes vencer por ella. Has de espabilar, empezar a tomar comida sana y entrenar. Una buena alimentación es la base de todo.
Está comprobado que la dieta y el ejercicio influyen en el estado de ánimo. Si te fijas, muchas de las personas que se pasan el tiempo deprimidas y lamentándose de que nada les sale como quieren, seguramente no se alimentan adecuadamente. No hablo de las depresiones clínicas, para las que es preciso buscar ayuda profesional. Me refiero a las personas que siempre ven el lado negativo de las cosas. Yo he acabado borrando a todas esas personas de Facebook, porque todo el día se están quejando y hablando mal de todo. Pero a veces me entran ganas de pararlos y preguntarles qué han hecho hoy, o la semana pasada. O incluso el mes entero, porque si quieren llegar a la raíz de su problema, habrá que ver a qué coño se dedican todo el día.
Y ahí está el problema. Cuando te acuestas tarde y te zampas un par de huevos con bacón a las 3 de la madrugada, tardarás tres horas en digerirlo y luego vas y te comes tres porciones de pizza mientras ves un partido de fútbol. Sin darte cuenta, tienes 18 kilos de sobrepeso y no eres capaz de verte la polla. Entonces te das cuenta de lo que has estado haciendo mal.
Yo dejé de tomar comida procesada porque genera adicción. Me alimento a base de hidratos de carbono, quinoa, harina de avena y proteínas. Durante el entrenamiento tomo litros de zumo de hierba de trigo, muchísimo zumo de algas, de maca—maca para la caca es mi lema— y de clorofila. El café ni lo pruebo. Tomo un preparado probiótico de arroz fermentado. Para la comida, una ensalada, una hamburguesa vegetariana, lo que sea. Y si no nos apetece cocinar, nos encontrarán en Angelica Kitchen, cerca de casa. Allí suelo tomar sopa, un poco de pan y un plato de verdura o arroz integral. Nada de comida procesada, nada de basura.
La gente siempre me pregunta ¿Qué comes? ¿Eres vegetariano? Y respondo ¿Y tú que comes? Hay mucha variedad de hortalizas, es increíble. Te recomiendo que leas The Conscious Cook.
Consume productos autóctonos, porque acabarás pagándolo antes o después. Es posible comer sano y barato. Mucha gente dice que no se lo puede permitir, pero ¿en qué te estás gastando el dinero? ¿En porno, tabaco, marihuana, cerveza?
Cuando fumaba crack, me dispararon con una AR-15, en la habitación en la que estaba. Así que no doy nada por sentado. Uno no sabe si mañana va a seguir vivo. He invertido 35 años de mi vida en esto y he absorbido conocimiento como una esponja. Provengo de un hogar desestructurado, con violencia, abusos, cárcel y todo lo demás.
La señora con a que hablé ayer me dijo: "¿Qué te ha hecho cambiar?" y yo respondí, "Estaba cansado de sufrir, estaba harto de ser miserable y necesitaba un cambio". Damos muchas cosas por sentadas, y la salud no debería ser una de ellas.
John Joseph es el cantante de Cro-Mags y autor deThe Evolution of a Cro-MagnonyMeat Is for Pussies.
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