Las inquietantes fotografías de un asesino en serie

En 1979, la policía de Huntington Beach encontró cientos de fotografías de mujeres no identificadas tomadas por un asesino llamado Rodney Alcala.

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nov. 24 2014, 10:21am

​El 26 de julio de 1979, los detectives de homicidios de Huntington Beach, en California, hallaron cientos de fotografías de mujeres no identificadas en un trastero de Seattle propiedad de un tal Rodney Alcala. Estaban investigando el asesinato de la joven de 12 años Robin Samsoe, quien fue vista un mes antes hablando con Alcala. Curiosamente, los pendientes de la niña estaban junto a las fotos encontradas en el trastero.

Alcala fue condenado a pena de muerte el 8 de mayo de 1980, pero cuatro años después presentó y ganó un recurso de apelación alegando que la decisión del jurado se había visto influenciada por la inclusión en el caso de delitos que Alcala había cometido anteriormente. En 1986 se celebró un nuevo juicio, que también acabó suspendiéndose porque el magistrado había impedido que la defensa aportara pruebas materiales que respaldaran algunos aspectos esenciales del caso". Más recientemente, en marzo de 2010, Alcala fue condenado nuevamente a pena de muerte.

A pesar de mostrarse tan escurridizo ante a sus condenas, nunca hubo demasiadas dudas de que Alcala era un asesino muy prolífico. En los tres juicios celebrados entre 1980 y 2010, se demostró que había acabado con la vida de siete chicas, si bien los detectives creen que la cifra podría ser mayor. Aferrándose a esa teoría, durante el último juicio, el Departamento de Policía de Huntington Beach (HBPD, por sus siglas en inglés) hizo públicas las fotos de Alcala con la esperanza de que se confirmara la desaparición o la identidad de esos cientos de mujeres.

"Un grupo de mujeres (menos de 30) se identificaron como las personas que aparecían en las fotos", afirmó el detective Patrick Ellis, del HBPD. "Eran imágenes de compañeras de trabajo, de clase, novias, familiares y desconocidas, pero solo10 de ellas aseguraron conocerlo personalmente." Pese a todas las llamadas recibidas desde 2010, Ellis asegura que ninguna de las mujeres tenía relación con casos de personas desaparecidas. El departamento de policía finalmente retiró las fotografías de su página, dejando los casos no resueltos publicados y abiertos. No se ha identificado a ninguna de las mujeres que aparecen en este artículo.

El exdetective Steven Mack también colaboró en el caso contra Alcalá de 2010. En su opinión, "es muy probable" que Alcala asesinara a algunas de las mujeres de las fotos. "Estoy totalmente convencido de que hay más víctimas", asegura. "Hace un par de semanas, oí a alguien decir que son 150, pero no creo que sean tantas, aunque sí que es una cifra de dos dígitos."

​Roney Alcala nació en San Antonio, Texas, en 1943, pero se trasladó a Los Ángeles a los 12 años. Tras ser expulsado del ejército (por enfermedad mental), se matriculó en Bellas Artes en UCLA y obtuvo su graduado en 1968, año en que cometió su primer delito conocido. Un testigo lo vio introducir a una niña de 8 años en su coche y decidió seguirlo hasta su apartamento, en Hollywood. Cuando llegó la policía, encontraron a la pequeña moribunda. Alcala la había violado y golpeado y se había dado a la fuga. Escapó a Nueva York, donde se matriculó con otro nombre en la escuela de cine de la NYU. Allí tuvo como profesor a Roman Polanski. Una siniestra coincidencia quiso que la mujer de Polanski fuera asesinada al año siguiente por Charles Manson. Él mismo fue procesado varios años después por abusar sexualmente de una niña de 13 años. Pero fue Polanski quien enseñó a Alcala a usar una cámara, lo que le permitiría iniciar su trayectoria como "fotógrafo de moda".

"Tenía mucha facilidad de palabra y engatusaba a las chicas", afirma Mack. "Creo que un tipo normal –como yo- que ve a una chica atractiva no se atrevería a hablar con ella por miedo a que lo rechazara, pero él no tenía reparos en hablar con ellas. Las convencía para que posaran para él y funcionaba una y otra vez."

Así es como hizo acopio de esta extensa colección, que incluye fotos de una azafata de 23 años de Nueva York llamada Cornelia Crilley, a la que estranguló en 1971. Con este mismo modus operandi asesinó a tres chicas más en 1977: Ellen J. Hover, de 23 años, Jill Barcomb, de 18, ambas de Nueva York, y una enfermera de Malibú de 27 años llamada Georgia Wixted. En 1978, participó en el programa concurso The Dating Game, en el que derrotó a otros dos concursantes para obtener una cita con una mujer llamada Cheryl Bradshaw. Sin embargo, Bradshaw se negó a salir con Alcala porque decía que le parecía muy "siniestro". Según declaró a la CNN en 2010, Alcala era "muy callado, pero a veces te interrumpía e intentaba imponerse. Empezó a ser muy desagradable y grosero y a mostrar una actitud intimidante. No solo acabó por no gustarme nada... creo que ha sido el tío más siniestro con el que he estado".

Más tarde, ese mismo año, acabó con la vida de Jill Parenteau, de 21 años, en 1979. Ambas vivían en Los Ángeles. El 20 de junio de 1979, Robin Samsoe desapareció mientras se dirigía a su clase de ballet. La policía registró el apartamento de Alcala y halló un recibo del trastero de Seattle. Desde aquel caso, Alcala permanece recluido en la prisión estatal de San Quentin.

"Para mí se convirtió en un caso personal", recuerda el detective Mack, ya retirado. "Cuando secuestraron a Robin, yo era agente de patrulla de Huntington Beach. Ahora pienso en las fotos de las víctimas conocidas. Ellen Hoover, de Nueva York, y las chicas de Los Ángeles y las de Huntington Beach. Esos sucesos cambiaron la forma en que criaría a mis hijos y marcaron el límite de lo que les permitiría hacer. Después de aquello, no podía dejar a mis hijos ir solos a la playa."

Entre otras de las presuntas víctimas de Alcala se encontraban la joven de 19 años Pamela Jean Lambson, de San Francisco. Desapareció en 1977, tras avisar a unos amigos de que había quedado con un fotógrafo. La policía asegura no disponer de pruebas de ADN para continuar la investigación, si bien las descripciones aportadas por los testigos concuerdan con el perfil de Alcala. Asimismo, la policía de Seattle está convencida de que él también es responsable de la muerte de dos adolescentes en 1977 y 1978, si bien, una vez más, no disponen de pruebas suficientes para procesarlo.

A menudo se ha atribuido su capacidad de eludir las condenas a su elevado coeficiente intelectual, de 135. Sin embargo, el detective Mack cree que se trata de una cuestión de suerte. "Una vez tuve una conversación con él", afirma. "Todo el mundo dice que tiene un CI muy alto, pero yo no considero que sea tan listo como se cree. Leí un libro que escribió, titulado You the Jury. Bueno, intenté leerlo, porque no tenía ningún sentido, era muy farragoso. No está loco. Lo único que lo movía eran la depravación sexual y el placer."

Si reconoces a alguna de las mujeres que aparecen en este artículo, contacta con el detective Patrick Ellis, de la policía de Huntington Beach: pellis@hbpd.org

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