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Cultura

¿Se ha convertido ya Pablo Escobar en un icono pop?

Hablamos con un artista y experto en pop art para analizar si Pablo Escobar se ha convertido o no en un icono de la cultura popular.

por Alba Carreres
06 Octubre 2016, 4:00am

Todas las imágenes cortesía de David Agramunt

Pablo Escobar está en boca de todos. Le veo en el metro cada día en una marquesina enorme colgada en medio del andén y antes de acostarme en la pantalla del ordenador. Lo escucho en canciones de PXXR GVNG y Brujería, que de hecho le llevan en su camiseta y le tienen dedicado un EP entero. Lo vuelvo a ver en camisetas de mercadillo y en fotos de portada de amigos de Facebook a los que de repente les ha entrado la fiebre gánster.

No cabe duda de que Escobar es un personaje polémico, ambivalente, ostentoso, una figura poliédrica que ya era popular entre ciertos ámbitos culturales, pero que ahora se ha popularizado enormemente gracias a la serie Narcos. ¿Podríamos afirmar que se ha convertido en un icono pop de nuestro tiempo? ¿Es la sopa Campbell de hoy en día? ¿El Che del mundo del crimen al que todo el mundo ama?

David Agramunt es artista pop expresionista y tiene una web única y exclusivamente dedicada al arte popular, donde expone y analiza distintos elementos artísticos de la cultura pop. También se considera muy fan de las series, y hablé con él para que me desgranase los motivos por los que un personaje se convierte o no en un símbolo cultural.

"En primer lugar, para que una figura se convierta en un icono pop, es el pueblo (entendido como la masa social) quien, sin intención, le convierte en ello. Cuando algo de repente es popular y está en la cresta de la ola siempre hay quienes se intentan aprovechar de esa imagen para conseguir vender más. Una persona o un objeto no busca ser un icono, la masa social lo convierte, no hay una intencionalidad detrás", asegura Agramunt. Cuando Roy Lichtenstein empezó a experimentar con las imágenes que encontraba en los papeles de envolver chicles no esperaba para nada que sus mujeres llorando o sujetando teléfonos se volvieran tan famosas, y en cambio a día de hoy se están reproduciendo y tomando como referencia.

En este sentido, David explica que el hecho de crear algo con un fin económico o, por el contrario, desinteresado es importante para que se convierta en un icono. Agramunt detalla la diferencia entre ser popular y ser un icono pop. "Mientras que el primero acaba siendo un producto de duración limitada, a pesar de que haya un fenómeno fan detrás, no hay relevo generacional. El segundo es capaz de ser plasmado y reconocido por todo el mundo a lo largo del tiempo". Partiendo de esa base, Pablo Escobar es popular pero todavía no puede considerarse un icono a nivel global.

Otra de las características relevantes del movimiento es la temática extraída de las grandes ciudades y de sus aspectos culturales. Figuras provenientes de revistas, cómics, anuncios publicitarios, cine, radio o elementos de la sociedad de consumo serían los protagonistas de esta corriente, por lo que, teniendo en cuenta esta definición, la figura de Pablo Escobar sí se podría incluir dentro de la categoría.

Aun así, Agramunt asegura que detrás de estas representaciones de la cultura pop hay anclados unos valores: "Si miras la iconografía del Che Guevara o la de Marilyn Monroe hay una exhibición artística con un mensaje positivo a su alrededor. Aunque luego la fama le costase la vida a Monroe, lo que está claro es que de buenas a primeras no era una alcohólica y la gente no la veía como tal, sino que lo fue después, como consecuencia a la fama". Este es, según David, el principal argumento para rechazar la teoría de que Pablo Escobar es el icono de hoy en día.

"Pablo Escobar, guste o no, no deja de ser un narcotraficante", opina el artista. "Precisamente por eso no trasmite a la sociedad unos valores positivos como persona. Es innegable que la maldad, los crímenes y la delincuencia provocan cierto morbo social y por lo tanto generan repercusión. Está claro que gusta, pero está demostrado que la fama en la mayoría de personajes como Escobar es totalmente fugaz y no perdura en el tiempo". Aunque Pablo Escobar ya era un personaje conocido antes de que naciera Narcos, resulta una obviedad que la producción de Netflix ha provocado que su nombre esté en boca de todos, y los que no le conocían se hayan formado una opinión sobre él.

Por otra parte, otro de los puntos que caracterizan el arte pop es la representación de un objeto o persona reconocida de manera plástica a escala natural y ampliada utilizando una iconografía que estilice, principalmente con formas planas y volumen esquemático.

Si pensamos en Pablo Escobar, la imagen que nos viene a la cabeza es la de un busto estático con un bigote perfilado. Una fotografía que varía en función del soporte observado, por lo que iconográficamente no hay un único símbolo que lo caracterice. Agramunt lo ha representado de forma esquemática en una de sus obras de arte.

Su particular técnica añade un toque daliniano al retrato de Escobar, provocando que su cara se derrita lentamente formando regueros aguados de color. Los colores puros, brillantes y fluorescentes inspirados en la sociedad industrial se ven plasmados en este retrato del narcotraficante. Es precisamente esta técnica una de las más reconocidas en el arte y la cultura pop . La longevidad, ubicuidad y distinción son tres elementos indispensables para constituir un icono de una época o sociedad determinada.

"Tendrá que pasar un tiempo para saber si Pablo Escobar se transforma o no en icono y permanece así su imagen para siempre", dice David Agramunt. "Yo auguro que no, pero nunca se sabe".