El troleo a Josef Ajram: ¿genialidad o mezquindad?

Un trol logró que Ajram creyera que estaba trabajando para Nocilla e hiciera publicidad encubierta para la marca española.

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26 Agosto 2016, 11:11am

Captura de pantalla del Instagram de Josef Ajram

Josef Ajram es una de esas personas que se definen como broker, atleta y viajero. A ojos de algunos es un modelo de conducta, una persona hecha a sí misma, polifacética, realista y práctica pero con el suficiente nivel de espiritualidad como para hacer "locuras" y encontrar necesarios tanto la aventura como el peligro.

También es cierto que para otros es un auténtico cretino neoliberal, un especulador financiero, machista y engreído que reúne todos los tópicos de los jóvenes emprendedores, coachers y dandies, capaz de opinar sobre macroeconomía, cocinarte un carpaccio de bacalao y yuca, llamar "Valiente IPA" a su cerveza artesanal y hacer un retiro de registros akáshicos de varios meses. Ese tipo de peña.

Pues a este tío lo han troleado. O más bien "troleado".

Esta es la historia: el usuario de Twitter llamado Calitat no registró hace tiempo la dirección @nociIIa en Twitter (es importante destacar que no estaba escrito con doble ele, sino con un par de íes mayúsculas, en fin, que la cuenta se llamaba "@nociiia") y la utilizó para hacer una evidente burla a la marca. Era algo tan evidente que ni se podía tratar de suplantació, para que lo veáis, ahí van unos tuits que llegó a publicar:

En algún momento de la historia de la humanidad, Josef Ajram creyó que esta era la cuenta oficial de Nocilla y empezó a seguirla, cosa que le precipitó hacia una pequeña espiral de humillación. Cabe destacar que en el momento en que Ajram empezó a seguir la cuenta ésta solamente tenía cuatro seguidores, como si solamente cuatro españoles consumieran este maravilloso producto letal.

Llegados a este punto, el usuario de la cuenta falsa de Nocilla ya suspendida (recordemos, el tal "Calitat no") decidió mandarle un mensaje para agradecerle el seguimiento. La conversación, que podéis seguir aquí, terminó con una especie de acuerdo informal para que la marca Nocilla colaborase con este personaje. Si os fijáis en las capturas de pantalla veréis que la conversación es algo forzada y no tiene un ritmo natural, el trol insiste más de la cuenta para lograr su objetivo.

A partir de este punto ambas partes pasaron a comunicarse por mail y un día apareció esta publicación en la cuenta de Instagram de Ajram y también este vídeo:

Según el trol, durante sus conversaciones por correo electrónico, Ajram quiso demostrar "que era un influencer y que llegaba a más de 800.000 personas" y por eso decidió hacer esas dos sutiles publicaciones.

A partir de aquí, todo este asunto del #nocillagate ha empezado a generar varios memes destinados a ridiculizar a Ajram e incluso alguien ha dedicado parte de su tiempo a cambiar la entrada que existe en Wikipedia sobre él:

Pero lo importante de toda esta mierda no es el indudable y totalmente inofensivo troleo a un personaje público fácil de criticar, lo lamentable del asunto es el burdo intento gratuito y totalmente forzado de desprestigiar a alguien siguiendo esa oscura inercia internáutica de la búsqueda de likes y, al fin y al cabo, de notoriedad digital.

El instigador del #nocillagate comenta a VICE que fue "improvisando sobre la marcha y de haber querido joderle se podría haber hecho algo mucho peor. Publicar un par de fotos comiendo Nocilla no pasa de ser una broma inocente, en mi opinión".

Pero, ¿cuál es el objetivo del troleo? ¿Hacer un ejercicio crítico sobre la publicidad encubierta en las redes sociales o simplemente humillar a alguien a quien se considera subjetivamente un cretino? ¿Es lícito trolear por el mero hecho de trolear? "Hombre, yo creo que depende de hasta dónde llegas y del objetivo. Por ejemplo, si hubiera filtrado su móvil me hubiera pasado siete pueblos; sin embargo, creo que haciendo sólo esto y demostrando cómo funciona este tema desde dentro, tengo una justificación. Ya sabes, la finalidad, los medios, todo esto".

En algún punto dentro de toda esta historia, los pocos escrúpulos de Ajram y los infames métodos del trol coinciden y comparten existencia en una misma esfera de vileza.

De todos modos, podemos arrancar algo bello y precioso dentro de toda esta pequeña e inofensiva trama: en esta jungla de cinismo y odio que es internet también hay lugar para la inocencia y la confianza. Que esto nos lo tenga que recordar alguien como Josef Ajram no deja de ser totalmente extraño y profundamente revelador.