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Fotos de vírgenes rumanas preparadas para su boda

Maria Sturm fotografía parejas de adolescentes a punto de casarse en "Be Good", el proyecto seleccionado para Descubrimientos de PhotoEspaña 2015.

De la columna 'PhotoEspaña 2015'

Maria Sturm nació en Rumanía, aunque vive en Alemania desde 1991. Nada más graduarse, en 2012, comenzó su actividad como fotógrafa independiente para varias revistas y más recientemente también ha trabajado como productora freelance, realizando un documental para Vice que se emitirá pronto. Para su proyecto Be Good, que participó en la selección de Descubrimientos de PhotoEspaña 2015, volvió a Rumanía, concretamente a las poblaciones de Giurgiu, Sighisoara y Bucarest. "Estuve haciendo fotos seis semanas, pero antes de los retratos entrevisté a los protagonistas y a sus familias. Conocí a más de 40 familias y volví a casa con más de diez horas de grabaciones de sonido".

Y, ¿por qué Be Good? "En rumano si una chica es todavía virgen, no dicen literalmente que es virgen. Dicen que la chica es buena ("fata un fost cuminte"). Algo similar pasa con la prueba de virginidad, las manchas de sangre sobre la tela, a la que llaman 'floricele', que significa pequeñas flores. Esa es una de las razones por las que aparecen flores en mi trabajo", comenta la artista.

Su método de trabajo comenzó con una investigación previa sobre las bodas de adolescentes en Rumania, una costumbre muy extendida entre ciertas comunidades. "Gracias a mi amigo y periodista Herbert Gruenwald concerté las primeras citas y visité algunas aldeas. Allí conocí gente con la que fui profundizando en el tema. Se trata de una obra sobre la juventud, aunque desde una perspectiva occidental puede ser leída como una obra sobre la ausencia de juventud. ¿Son esos adolescentes menos felices? ¿Se están perdido algo esencial para nosotros? Si mi trabajo propicia esta discusión, yo sería muy feliz".