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Los DIY clubs de Corea del Norte

Así se las ingenian los norcoreanos para escuchar algo de música sin ser sentenciados a muerte.

A pesar de enormes avances en la conectividad global a Internet en la última década, Corea del Norte ha permanecido casi que como un total misterio para el mundo occidental y sus vecinos cercanos. ¿Cómo son los restaurantes?, ¿Han sido las películas norcoreanas bien recibidas dentro del país?, ¿Salen los norcoreanos al club? Gracias a la NK News, la publicación dirigida por expatriados con sede en Delaware, ya podemos contestar esa última pregunta.

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Una vez a la semana, NK News elige una pregunta que envían los lectores para preguntarle a un norcoreano sobre algún tema. Recientemente a Je Son Le le preguntaron cómo pasan los norcoreanos sus vacaciones y días libres. Aparte de las tradiciones obligatorias de los feriados, como los códigos de vestimenta o tender flores temprano en la mañana (una necesidad para cualquier régimen totalitario), Je Son Le reveló detalles sobre la música y la rumba en el aquel reino oculto.

Vayamos directo al grano: no. No hay clubs en Pyongyang o en ningún otro lugar en el país. Corea del Norte es un lugar en el que el internet local está construido para cegar a sus usuarios de las noticias internacionales. Es un lugar en donde la única norma aceptada es la devoción extrema al régimen. Un lugar en el que incluso la música es hecha con el fin de promover los intereses gubernamentales (un ensamble de mujeres, Moranbong Music Band, es una herramienta poderosa de propaganda). Nada de esto debería sorprendernos si tenemos en cuenta la actitud que tiene el gobierno norcoreano hacia el mundo occidental y sus duras sanciones ante la desobediencia.

Moranbong Music Band, herramienta de propaganda estatal cantando "Let's Learn."

Como a muchos amantes de la música, las leyes en contra de la vida nocturna, el clubbing y la expresión poco hacen para prevenir que la población norcoreana le den rienda suelta al baile en sus días libres. "No importa si vives en Corea del Norte, del Sur o en los Estados Unidos, la apreciación por el arte, los deportes, el afecto y la amistad existe en todos los países", Je Son Le le dice a NK News.

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El resultado de las duras restricciones del gobierno resulta en una red clandestina de clubs DIY (Do it yourself), clubs portátiles en donde la energía es alta, y el riesgo mucho mayor. En lugar de un club en una calle principal, casas vacías se convierten en el hogar improvisado de la rebeldía. En lugar de las canciones aprobadas por el gobierno, el prohibido K-pop sale de los parlantes. Se toman precauciones especiales para asegurarse de que el sonido de la música no se escape de la casa.

"Disfrutar cualquier cosa producida en Corea del Sur es ilegal en Corea del Norte", Je Son explica. "En el caso de una redada imprevista, si no alcanzamos a esconder la cinta o CD antes, puede ser utilizada como evidencia en nuestra contra". Ser encontrado portando material prohibido puede llevarte a la cárcel, a hacer trabajo forzado o peor. Recuerden, este es un país en el que puedes ser ejecutado por ver un programa de televisión surcoreano.

Los CDs de K-pop de contrabando son difíciles de escuchar en un país en el que el acceso público a la electricidad no es la norma, entonces los estudiantes a menudo encuentran maneras creativas de utilizar generadores accionados con petróleo. En vez de utilizarlos para accionar equipos industriales, los estudiantes prefieren accionar equipos de sonido, estereos y amplificadores. Desafortunadamente, esto crea tantos problemas como los que soluciona. Los generadores no son solo pesados y difíciles de cargar, también son ruidosos y aumentan el riesgo de ser escuchados por las autoridades.

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Aquí, la gente tomó prestada de la industria de los DVDs ilícitos la estrategia de tener un cebo. Para reproducir películas surcoreanas ilegales en sus hogares, muchas familias utilizaban un DVD de entrada dual llamado Notetell. En la bandeja del DVD pones la película norcoreana, mientras ves la película surcoreana que tienes guardada en un la USB que también está conectada. Así, los ciudadanos pueden tener como evidencia que estaban viendo un DVD aprobado. La incriminante memoria USB puede ser fácilmente escondida o desechada. Los estudiantes que planean una noche de fiesta con sus amigos optan por una solución que necesita menos tecnología: guitarras.

Como Je Son Le indica, las guitarras no dejan evidencia. Son ligeras, fáciles de conseguir y, en caso de que haya autoridades cerca, le permite a los estudiantes cambiar rápidamente a las canciones legales norcoreanas. La música que tocan es veloz, animada, y a diferencia del cover torpe de "Wonderwall" que tocan tus amigos cuando están drogados, bastante hábil. Je Son Le subió a YouTube un ejemplo adorable de una de estas canciones.

A diferencia de sus vecinos en el sur, la juventud norcoreana no está disfrutando de la creciente popularidad de la música electrónica. La historia contada por Je Son Le es una de lucha, secretos y precaución. Ilustra claramente las medidas extremas que los Kims (y las figuras de sombra) toman para controlar a la población. Como es el caso con muchas formas de expresión en Corea del Norte, disfrutar de la música es jugar al gato y al ratón; por cada acción brutal, hay una reacción igual e ingeniosa. De cara a la decisión entre la obediencia y la supervivencia o el K-pop y la muerte, los jóvenes norcoreanos que se resisten ante el gobierno están forjando su propio camino.

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Ziad Ramley está en twitter: @ZiadRamley