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el '10' a los olímpicos

La obsesión de Brasil se llama 'Juegos Olímpicos'

Unas Olimpiadas en casa, tras el fiasco de 2012 y con la situación que Brasil vive, obliga a que la Confederación Brasileña apueste a tener a Neymar en las Olimpiadas.
20.4.16
Foto: AFP

Los últimos cuatro años del futbol brasileño a nivel selección han sido un completo y rotundo desastre. Primero, en 2012, perdiendo la medalla de oro de los Juegos Olímpicos de Londres ante una selección como México y posteriormente, siendo arrollados por Alemania en aquel tétrico 7-1 de Fortaleza en la Copa del Mundo que organizaron en 2014.

No hay que ser un genio para aceptar que hoy por hoy, el futbol brasileño tiene mejores futbolistas defensivos que ofensivos, y que en ataque, el alma de la canarinha se llama Neymar. Sin el futbolista del Barcelona, tal y como pasó en aquella semifinal frente a Alemania, Brasil es un equipo bueno a secas, tirándole más a una selección común y corriente.

Pues bien, el verano de 2016 viene con todo. Todo amante del deporte y en este caso del futbol, podrá deleitarse con dos torneos de primer nivel, uno la Copa América Centenario y dos, los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Al no chocar las fechas, si existe un permiso de los clubes y una autorización de los futbolistas, se pueden disputar ambos campeonatos, aunque siendo francos, por el fuerte trajín que llevan jugadores como el propio Neymar, Lionel Messi o el propio Cristiano Ronaldo (con la Euro de Francia), es difícil que quien les paga un sueldo les dé permiso de no descansar y jugar las Olimpiadas y el máximo torneo de su Confederación.

Así, este miércoles el FC Barcelona, dueño de la carta de Neymar, aceptó que el brasileño juegue un solo torneo en este verano, los Juegos Olímpicos y no la Copa América Centenario.

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[COMUNICADO] Neymar Jr jugará los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro #FCBlive pic.twitter.com/auCn3qkMnM
— FC Barcelona (@FCBarcelona_es) 20 de abril de 2016

Brasil lo ha ganado prácticamente todo en el futbol. Mundiales con límite de edad, Mundiales de categoría mayor, Copas Confederaciones o Copas América, pero en su vitrina no ha podido meter una medalla de oro de Juegos Olímpicos.

Tratándose de unas Olimpiadas a disputarse en territorio brasileño, la figura de Neymar es necesaria para diversos aspectos y no solo deportivos. Dicen que al pueblo, pan y circo, y qué mejor que usar unos Juegos Olímpicos que ayuden a opacar los graves problemas políticos que se viven actualmente con la Presidenta del país, Dilma Rousseff; qué mejor que usar al futbol y a la máxima figura del deporte más popular de Brasil ganando el título que le falta al país y limpiando la herida de 2014 para opacar los conflictos existentes y darle un poco de felicidad a la gente.

Ganar la medalla de oro de Río pasó de ser un tema deportivo a un asunto de estado. Una obligación y una obsesión para la gente y para que el deporte brasileño quede bien parado. Con o sin Neymar, estando en casa, Brasil debe ser considerado un contendiente al primer lugar, pero con su '10' escala hasta lo más alto la piramide de los favoritos.

Foto: Notimex

Eso si, de no lograr la medalla de oro, imagínense el tamaño papelón de Brasil.

La decisión de mandar a Neymar a los Juegos Olímpicos trastoca enormemente las posibilidades de Brasil en una de las Copas América más parejas de toda la historia. Si antes la escuadra de Dunga era favorita, hay que bajarla uno que otro escalón en ese rubro de contendientes.

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No se puede decir que irán de paseo a los Estados Unidos, pues en el papel no deben tener mayor problema para superar la fase de grupos del torneo, uno de los más accesibles del mismo (estarán junto a Ecuador, Perú y Haití) aunque su dolor de cabeza arrancará en la fase definitiva donde con gran seguridad terminarán jugando contra el local Estados Unidos o la poderosa Colombia.

La Copa América Centenario no da ningún acceso a una Copa Confederaciones, se trata una cuestión de estatus y de poder a nivel continental, lugar donde Brasil fue rey por última vez en la Copa América de Venezuela en el año de 2007.

Foto: Getty Images

Era imposible que Barcelona aceptara que Neymar jugara las Olimpiadas y la Copa pese al interés del propio jugador por disputar ambos torneos. De la misma forma será difícil que Argentina tenga a Messi o Colombia a James. Estos dos equipos han tomado la decisión de contar con sus estrellas para la Copa América Centenario. Hay obligaciones distintas, deportiva y extra deportivamente.

Brasil se la juega, y lo hace en el camino donde tiene que hacerlo. Era absurdo creer que la Confederación Brasileña de Futbol apostaría a que su estrella jugara el Centenario del torneo y no unos Juegos Olímpicos con una posibilidad histórica de disputarlos en su territorio. La maldición de las Olimpiadas tendría que caer con el '10' siendo el referente del torneo y colgándose la de oro en su segunda oportunidad para lograrlo. Antes contra México, fue una sombra que pasó de noche en aquella final de Wembley.

Si esto no ocurre, esperen una ola de críticas en contra de la Confederación y del propio Neymar. La maldición dejará de ser propia de un evento y se convertirá en una historia de pesadilla cuando Brasil juega en casa. Cero e irían dos…