El Renacido

Kepa Acero y el arte de volver a nacer

Un accidente en Mundaka casi le arrebata la vida a uno de los surfistas vascos más insignes, pero Kepa ya piensa en retomar sus olas y sus aventuras.
09 Febrero 2017, 7:55am
Imagen cedida por Kepa Acero

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Año nuevo, vida nueva. Probablemente es una de las supersticiones más tozudas de nuestra sociedad; pensar que porque ayer era 31 de diciembre y mañana será 1 de enero, todo cambiará en nuestras vidas. Para algunos de nosotros, 2017 no ha representado ningún cambio radical.

Para Kepa Acero, sin embargo, el año nuevo empezó con una sacudida tremenda, prácticamente un tercer nacimiento. El pasado 2 de enero, una ola traicionó a uno de los surfistas más reconocidos de España, un nómada trotamundos que se arrimó a la muerte justo al lado de casa, engullido por el techo salado de uno de los tubos de Mundaka.

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"Viajo por todo el mundo y busco olas que requieren un compromiso con lo que haces, pero en esta ocasión estaba muy tranquilo. Cuando remé esa ola no pensé que cogía un compromiso con la vida. Entré en el tubo, iba muy rápido y la ola me hizo una zancadilla; me golpeé la cabeza directamente contra el fondo. Fue como si se apagara el televisor", recuerda Kepa a VICE Sports.

Kepa, en el hospital junto a Aitor Francesena antes de ser operado el 9 de enero. Imagen vía Facebook

"Pensé que no salía, así de claro. Sentía impotencia, no podía moverme". Kepa se partió el cuello literalmente, tenía dos vértebras de la columna rotas, y también una dorsal y una cervical desplazada. "En el momento que el médico me dijo que casi me quedo en silla de ruedas, sentí mucha angustia y lloré, pero a la vez estaba contento, porque iba a poder caminar". La siguiente pregunta que hizo fue si podría volver a surfear. Respuesta afirmativa, un alivio.

Desde entonces ha pasado más de un mes. Kepa está en su casa de Getxo, tranquilo y cerca de los suyos, valorando cada minuto que pasa en este mundo. Tirado en el sofá, disfruta más que nunca de la compañía de Lore, su perra. Ahora tiene tiempo de editar vídeos, una pila de documentos que se le acumulan desde que empezó a viajar en solitario allá por el 2010, una experiencia que siempre ha descrito como un segundo nacimiento. Born in 1980, reborn in 2010, resume su brevísima biografía en Instagram.

– ¿Es este tu tercer nacimiento?

– Pensándolo bien, creo que es la segunda vez que nazco [y se ríe, alegre]. El de 2010 era un contexto totalmente distinto, fue cuando empecé a viajar en solitario y fue una época de cambios. Mi cabeza cambió por completo, me convertí en otra persona, así que no sé, podría ser la tercera sí, vaya.

Kepa duda sobre el contenido de sus palabras; después de ver la muerte tan de cerca, ¿qué significa el término renacer?. "Es toda una experiencia, y todos hemos leído sobre cosas así, sobre gente que ha vivido eso en sus propias carnes. Personalmente creo que he abusado a la hora de decir que hay que vivir y disfrutar la vida. Antes tienes la teoría, pero la práctica es la cruda realidad. No es que antes dijera cosas huecas, pero ahora todo tiene mucho más sentido y significado".

Imagen cedida por Kepa Acero

"Aprendes a disfrutar de los pequeños momentos. No es que antes no lo hiciera, pero ahora lo hago con mayor intensidad. Por ahora mantengo esa sensación, que no quiero dejar escapar los pequeños detalles. Con el tiempo volveré a la vida normal", reflexiona Kepa, eternamente agradecido a todos los que le ayudaron, surfistas, médicos y amigos, durante esa negra jornada.

Por delante le quedan meses de recuperación con fisioterapeuta, de tomarse las cosas con calma y ser paciente. No meterse en el agua no le aleja del mar, que observa con nostalgia casi a diario. Se deja ver en Mundaka, donde observa la izquierda hueca que tanto ama. No ve, al menos de momento, que el accidente le haya dejado huella. "Estoy deseando pasar esto y ahí, a lo lejos, después de toda la rehabilitación, tengo la esperanza de volver a estar en el mismo sitio, dentro del tubo".

¿Y si le dijeran que es imposible? "Llevo desde los siete años surfeando. Todos los días, por la mañana, salgo a la calle a ver como están las nubes, las condiciones atmosféricas, no he hecho nada más en toda mi vida. Trataría de encontrar maneras para seguir en el agua, donde yo encuentro mi pequeño sitio de paz. Dentro de mis posibilidades, y toco madera, lo intentaría de todas las maneras", responde pensando en todas aquellas personas que se superan a diario dentro del mar, como su amigo Aitor "Gallo" Francesena.

Kepa surfeando la famosa izquierda de Mundaka, donde espera volver pronto. Foto de Edu Bartolomé

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Volvemos a los ochenta, al primer Kepa, al que nació en una familia aventurera y surfera. El contexto es importante, y la trayectoria del pequeño Acero siguió primero el camino trazado por sus hermanos Iker y Eneko, ambos surfistas profesionales. Con el paso de los años, el pequeño Kepa sintió que competir no era lo suyo —a pesar de que se le daba bien—, y decidió saltar al vacío. "Brasil, Hawái, Japón... estaba viajando por todo el mundo pero no conocía más que una playa y solo durante los 20 minutos que duraba el campeonato".

Inspirado por las aventuras de los surfistas de los setenta y escritores como Toreau y Jack London, Kepa pilló una mochila y una tabla, le pidió un préstamo a su hermano Eneko, y se lanzó a la carretera. "Hice lo que me pedía el corazón", y renació gracias al proyecto Cinco olas, cinco continentes, que le ha llevado por medio mundo. Al principio, ninguna marca decidió apoyarle, y de eso sacó algo muy positivo, la libertad de hacer las cosas sin condiciones ni restricciones, a su bola.

"Lo bueno es que yo empecé sin patrocinador, y siempre me he querido sentir fiel a lo que yo quise hacer ese año. Me siento afortunado porque mis sponsors me dejan el calendario libre desde el primer día del año, y soy yo quien monta el proyecto que quiero. Nadie me obliga absolutamente a nada". Su fuerza y gracia narrativa, desde entonces, le han permitido vivir de sus expediciones nómadas.

– ¿Es compatible tu perfil de trotamundos con vivir de las marcas?

– Sí, nunca he querido que pareciera otra cosa. Soy consciente de que lo mío son expediciones comerciales, nunca lo he querido pintar de otra manera. En ese sentido no he presumido de que fuera otra cosa. Mucho de mi trabajo es documentar, representarme a mí mismo y convencer a los sponsors de que realmente les merece la pena pagarme para que yo haga lo que realmente me gusta.

Acero defiende que todo el mundo, como él, tiene el potencial para realizar sus sueños. "No quiero caer en frases huecas, y en las entrevistas las cosas a veces quedan fuera de contexto. Creo que dentro de las posibilidades de cada uno, todos podemos realizar nuestros sueños. No pretendo decir que pillar una mochila y dar la vuelta al mundo sea accesible para todo el mundo, pero sí creo que la sociedad en la que vivimos nos pone muchos límites. Parece que las posibilidades son una línea recta, pero hay muchas ramas dentro de las posibilidades de cada uno que hacen que la vida pueda ser mucho más bonita".

Con 36 años no se amedrenta tras su accidente, y ya tiene nuevas ideas para viajar... sin aviones ni camionetas. "Lo que hecho hasta ahora no está mal, pero ya estoy pensando en el futuro. Voy a empezar a bajar a la escuela de vela para aprender a navegar, para abrir otra vía para poder viajar. Ahora veo, todavía más claro, que lo que quiero hacer es viajar, documentar y, en definitiva, realizar mis sueños, así de sencillo".

El mar y el surf, para él, son un sinónimo de libertad. Entra al agua y se olvida de todo lo que deja en tierra. Desaparecen los problemas, los países y las fronteras, se centra en un momento y se siente en plena conexión con la naturaleza. "No es nada excepcional. Cada uno busca su propio templo, como siempre ha hecho el ser humano; buscar un lugar donde evadirse de todo, donde el tiempo se para. Unos con la música, otros con el surf".

Para el getxotarra, la esencia del surf es que puede enseñarte a conectar con la naturaleza. La escuela que tiene con sus hermanos es la mejor prueba, y es que "cuando ves a los críos ponerse de pie en la tabla ves esa sonrisa, esa conexión".

Kepa, aunque tendrá que esperar un poco, volverá a dibujar esa sonrisa única. Renacido.

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