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El extravagante mundo del culturismo natural francés

El mundo del deporte está plagado de pequeñas rarezas extraordinarias que jamás imaginaríamos. El culturismo natural es una de ellas.

por Baptiste Glorion y Alexis Pazoumian
14 Agosto 2015, 1:30pm

Antes de empezar este reportaje, creíamos que el culturismo natural era otra pantomima llena de esteroides que dan por la tele a altas horas de la noche. Sin embargo, asistir a uno de estos espectáculos en persona nos enseñó una lección: uno de los ganchos comerciales de este deporte es que no se utilizan todas esas sustancias para "ponerse cachas muy rápido" que la gente suele asociar al culturismo.

Visitamos las eliminatorias de París en Mantes-la-Joile y la final del Campeonato Nacional de Francia en Lormont. En ambos eventos nos trataron con mucha hospitalidad y humildad. Cuando llegamos, lo primero que nos llamó la anteción fue el tamaño de los atletas. Nunca antes habíamos visto músculos así. Aquellos cuerpos perfectamente esculpidos parecían ser la recompensa por tanto ejercicio.

Para ser una forma de recreación tan banal —y que requiere tanto sacrificio— los atletas no reciben mucho reconocimiento. Muchos de los circuitos "menos naturales" están dominados por grandes patrocinadores. Por el contrario, la pasión es lo único que impulsa a los que optan por el deporte sin aditivos. No hay premios ni patrocinio de marcas.

Un entrenador pone bronceador a uno de los competidores. Foto de Alexis Pazoumian.

La competición es muy simple: los participantes se dividen por peso, categoría, edad y género, y realizan una serie de ejercicios en grupo frente a un jurado. Para la final, se les llama de forma individual al escenario para que hagan su mejor pose. Todo parece muy centrado y exento de la pretensión de los eventos deportivos modernos. El culturismo natural demostró ser un mundo de individuos dedicados, apasionados y auténticos unidos por su amor por los músculos.

Este artículo se publicó originalmente en VICE.com.