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cine

El documental sobre la persecución de artistas urbanos iraníes

Hablamos con los responsables de "Mutiny of Colors", un documental sobre la censura y la valentía de los artistas urbanos iranís.
14.12.15
Todas las imágenes cortesía de los cineastas.

Para el gobierno iraní, el satanismo y el arte callejero son sinónimos, ambos ilegales e inmorales. Al igual que con su lucha contra el satanismo, el país persigue a los artistas urbanos y les acusa de “difundir la cultura occidental”, con penas que pueden llevarles a la cárcel. Mutiny of Colors, un documental de los cineastas iranís Zeinab Tabrizy y Paliz Khoshdel, narra este conflicto.

En su obra de cuatro episodios, los cineastas siguen a cinco artistas urbanos destacados, al tiempo que reflejan los esfuerzos del gobierno para acabar con el grafiti, en una combinación de extensas entrevistas e imágenes locales. El documental nos presenta a CK1, uno de los artistas urbanos procedente de Irán; Omet, que se especializa en tipografía persa y diseños de camisetas; Icy & SoT, hermanos y expertos en estarcidos y Lady Green, que los cineastas consideran una de las "artistas urbanas más valientes” del planeta".

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Aunque el arte urbano no está técnicamente incluido dentro de las actividades censurables por el Ministerio de Cultura y Orientación Islámica, las autoridades condenan su práctica sin descanso ni piedad. La policía, los funcionarios de los servicios de inteligencia y otros agentes encargados del orden localizan a los artistas en acción con cámaras de circuito cerrado, se apresuran a llegar hasta ellos e intentan arrestarlos, dejando la obra que acaban de pintar cubierta por capas de pintura gris. Cuando Tabrizy y Khoshdel empezaron a filmar en el 2012, se encontraron con un gran dilema: ¿Cómo podrían hacer un documental sobre el arte ilegal sin poner en peligro la vida de los artistas?

“El primer gran reto fue conseguir que los artistas urbanos confiaran lo suficiente en nosotros como para aceptar que les filmáramos. La mayoría de ellos temían ser reconocidos, y por ello no se sentían preparados a cooperar con nosotros", explica Tabrizy a The Creators Project. "Tras largas negociaciones, finalmente conseguimos [convencer] a cinco de ellos para que aparecieran en el documental cubiertos con una máscara”. Estas máscaras, que los artistas llevan durante toda las entrevistas, son “máscaras” artísticas y personalizadas, y más que un elemento de protección parecen dignas de cualquier superhéroe, con sus tonos llamativos y diseños decorativos.

Sin embargo, mientras los artistas trabajaban en la calle con alguna de sus obras, no fue posible que llevaran ningún tipo de protección. Antes de empejar a rodar, Tabrizy y Khoshdel solicitaron y recibieron un permiso para filmar en Teherán, pero aun así “Bajo ninguna circunstancia, el arte urbano es legal y, sobre todo, no puede ser filmado", explica Tabrizy. Aunque los rostros de los artistas aparecen desenfocados en el documental, los cineastas y sus sujetos se encontraron con otros peligros más inmediatos mientras filmaban en la calle. "Por supuesto, la policía y los funcionarios del servicio de inteligencia nos interrogaron en algunas ocasiones", continúa diciendo. "Y en cada momento temíamos que la policía acabara pillándonos". Y la verdad es que estuvieron muy cerca de hacerlo. "Una vez, mientras estábamos filmando las manchas de pintura gris hechas por el gobierno, un coche de policía se paró a nuestro lado y nos dijo que si no queríamos que nos confiscaran la cámara tendríamos que borrar toda la película […] Otra vez, estábamos filmando y al final se nos acercaron algunos agentes y nos dijeron que llevaban una media hora observándonos. Nos dejaron ir después de quedarse con nuestros carnés de identidad, tomar nota de nuestros números de teléfono y amenazarnos con confiscarnos la cámara".

Durante los tres años que duró la creación de Mutiny of Colors, dos de los artistas que aparecen en el film se vieron forzados a abandonar el país, como muchos otros artistas urbanos iranís han tenido que hacer antes. La producción y postproducción supuso más obstáculos en el camino de Tabrizy y Khoshdel. "Tuvimos muchos problemas para encontrar financiación, por desgracia ninguna organización en Irán quería ofrecernos ningún tipo de ayuda, porque básicamente nadie está preparado para producir obras como esta”, explica la cineasta, y habla por experiencia, pues en el 2010, Street Sultans, su primer documental sobre jugadores de parkour iranís no consiguió financiación para poder salir de Irán y fue censurado por el gobierno.

Al final, al no encontrar a nadie que lo apoyara, “decidimos invertir nosotros mismos en el proyecto”, dice Tabrizy. Tras agotar su presupuesto personal, la pareja lanzó una campaña de Kickstarter, pero no consiguió su objetivo.

Traducción de Rosa Gregori.

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