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El cultivo de hortalizas en las cavidades de tu cuerpo está de moda

Una mujer llegó al doctor con dolores abdominales debido a una papa común, insertada a propósito en su vagina con intenciones anticonceptivas y esto fue lo que pasó.
Hilary Pollack
Los Angeles, US

Cuando niños, muchos de nosotros fuimos advertidos de no comer semillas de manzana o huesos de cereza por temor a que despertáramos un día para encontrar un árbol arañando su salida de nuestros estómagos, al estilo Alien.

Pero a medida que fuimos creciendo, ganamos un título decepcionante, pero mejorado, de conocimientos científicos y escepticismo general, y, finalmente, descubrimos que los troncos y ramas no brotan de nuestros torsos después de masticar sandía con semillas. Así que nos dormimos profundamente, seguros de que nunca despertaríamos con una vid estallando a través de nuestros ombligos. (Con excepción de algunos individuos con pánico cuyas noches de insomnio se documentan en Yahoo! Answers).

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Pero para unos cuantos desafortunados, puede haber habido algo de verdad sobre esas leyendas urbanas después de todo. El viernes surgieron informes de que Diana Martínez, una mujer de 22 años de edad, colombiana, buscó a una enfermera local con quejas de dolores abdominales, solo para descubrir que la culpable era una papa común, insertada a propósito en su vagina con intenciones anticonceptivas. ("Mi madre me dijo que si no quería quedar embarazada, debía poner una papa ahí", le dijo a regañadientes a HSB Noticias. "Le creí").

Al parecer, cuando la enfermera Carolina Rojas realizó un examen y echó un vistazo entre las piernas de Diana "pálida y asustada", "vio raíces". Aunque la papa había estado ahí metida por dos semanas, el dolor se hizo agudo hasta que la papa solitaria y acogedora comenzó a brotar, pensando erróneamente que se encontraba en un lote de un suelo particularmente rico (Como buena amiga, Rojas le quito la papa antes de llevarla al hospital. Diana no requirió cirugía, ni decidió quedarse con la joven papa y comenzar una dieta de Miracle-Gro.)

Aunque esta historia puede sonar loca (y es parte de una conversación cultural mucho más amplia acerca de la importancia de la educación sexual), Diana no está sola en su compulsión vilmente informada de insertar plantas comestibles en sus orificios. Un ginecólogo le dijo recientemente a Scientific American que aproximadamente el diez por ciento de las pacientes de infección por hongos que ve usaron supositorios intravaginales de ajo en intentos por aprovechar sus supuestas propiedades antifúngicas (Algunas fuentes en línea deliran sobre el tratamiento "alternativo", aunque su eficacia no se ha comprobado científicamente).

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Hay muchos sitios web de medicina alternativa que recomiendan meter todo tipo de hierbas y vegetales silvestres en tu cueva femenina para evitar el embarazo o para luchar contra infecciones o para aumentar la lubricación. Y luego están los casos en los que las plantas y semillas terminan dentro de tu cuerpo por pura suerte y no por inserción intencional. Tomemos, por ejemplo, al buen Ron Sveden de Brewster, Massachusetts, que pensó que estaba al borde de la muerte en 2010, cuando los médicos descubrieron lo que parecía ser un tumor en una radiografía de su pulmón.

Él ya estaba luchando contra el enfisema y experimentando ataques de tos violentos; naturalmente, asumió lo peor. Dos semanas y varias biopsias pasaron sin respuestas. El Dr. Jeff Spillane pasó por su garganta una cámara diminuta en un alambre para conseguir una mirada más de cerca. Milagrosa y confusamente, el crecimiento resultó ser un brote de chícharo, que brotaba de una semilla que debió haber inhalado accidentalmente durante algún descuido comiendo chícharos. (Spillane admite que también pudo haber sido un frijol, diciéndole al Cape Cod Times: Si fue un chícharo o un frijol… nunca lo sabré).

Al medir poco más de un centímetro, había estado sacudiéndose en el interior de su pulmón, formando una corteza de tipo tumoral y brotando hojas pequeñas, probablemente igual de confusas con respecto a su paradero. La sensación de alivio que viene con descubrir que su difícil respiración, neumonía, y dolor habían sido causados por una leguminosa en lugar de cáncer le dio a Ron una nueva oportunidad de vida. Fue decididamente más afortunado que el viejo hombre británico de 81 años de edad que murió por inhalar un cacahuate en 2011.

Y si todavía no crees que tragar semillas puede significar una agricultura de subsistencia interna corporal, considera al hombre ruso de entonces 28 años de edad, Artyom Sidorkin, que comenzó a toser sangre y sufrir de dolores intensos en el pecho en 2009, probablemente olvidándose de que hace poco tiempo había comido un brote de abeto. Cuando los médicos abrieron su pecho, esperando una masa amenazadora de malignidad, encontraron en su lugar un precioso árbol de abeto en miniatura, de cinco centímetros de largo y completo con agujas totalmente formadas.

La tos fue causada por la rama hurgando en sus capilares. Así que mientras nos estamos muriendo de la risa por las respuestas sarcásticas a la usuaria de Yahoo! Answers cuya hija se acababa de comer un corazón de manzana y le suplicaba al Internet con la pregunta: "¿Pueden los árboles crecer dentro de ti si comes semillas?", la respuesta podría no ser tan simple como una vez pensaste "** Kayla C **", que afirma que "LOS ÁRBOLES NO PUEDEN CRECER EN LA GENTE", debes saber que algunos se permiten disentir.

En una era de destrucción desenfrenada del medio ambiente, escasez de alimentos e industria agrícola no ética, tal vez podamos echar un vistazo a Diana, Ron y Artyom y ver rayos de esperanza para un futuro de prácticas más sustentables. Si fuéramos todos tan ingeniosos y cosecháramos de nuestros órganos internos y cavidades del cuerpo, podríamos matar dos pájaros figurativos de un tiro y alimentarnos de adentro hacia afuera. Hay espacio para el crecimiento en todos nosotros.