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Marcelino Calzada: Estudié en la universidad, comunicación. Desgraciadamente por cuestiones económicas no pude estudiar la carrera de cine, pero siempre traje la intención de contar historias.
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Veintidós, 23 años. No era parte de un proyecto escolar. Fue por cuenta propia.Y de ahí, bueno, me sirvió mucho ese trabajito para agarrar chambas empresariales y todo eso. Me puse a trabajar. Hasta ahorita he hecho 600, 700 videos de todo tipo, empresariales, musicales, comerciales; he hecho televisión, siempre como productor.Ya en el 2000 me entró la cosquillita de hacer un largo y fue cuando comencé a planear MTY Extremo. No tiene así una gran calidad técnica, pero es otro largo que está en el mercado.Amado creo que ha sido la historia más bonita que se ha podido colocar. Se llevó su tiempo, batallando con los actores aquí en Monterrey. No hay mucho de dónde escoger. Algunos te quedan mal. Amado se hizo cuatro veces…¿La filmaste cuatro veces?
No toda obviamente, pero sí. Hubo cuatro [protagonistas] Amados.Eso ya es mucho.
Primero era un modelo que quería actuar, pero grabé con él cuatro días y pensé “no va a funcionar”. El segundo fue un chavo que era cantante y grabamos bastante… pero el cuate se desapareció.
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Ya no vino. Yo le hablaba… A lo mejor lo levantaron. Quién sabe. No volví a salir de él.Por lo que vi en el “detrás de las cámaras” de Amado, eres como un one-man-band: haces tanto las historias, la dirección, la edición, los efectos especiales y todo.
No hay de otra. Es la única forma en la que lo puedo hacer. Yo no puedo pagar un fotógrafo. No podría contratar un camarógrafo, sabes que esos cobran mucho. Sí me gustaría. Es cansado ir con la cámara dirigiendo.

Es violencia cinematográfica, obviamente. Yo crecí viendo películas ochenteras. Soy fan de películas como Cobra, Comando… Era una violencia inocente. Tenía 13, 14 años. Era una violencia que no te afectaba tanto.La violencia que yo he metido en las películas no es real. En “Amado” es violencia exagerada. En “En la ciudad en la furia”, en sí es lo más violento que he hecho hasta ahorita pero no se ve nada, todo es sugerido, ocurre fuera de cámaras.Pero sí, ya me cansé un poco, mucho machetazo. La próxima que voy a hacer va a ser más familiar. Ahorita estoy haciendo un documental de lucha libre extrema.Desde MTY Extremo ya hablabas de sicarios, de pelea por la plaza y todo eso… ¿Tú crees que Monterrey es una ciudad sentada sobre la violencia? Por otro lado, ¿cómo adquiriste el conocimiento de todas estas cosas que estaban pasando y que eventualmente sí resultó que sucedieron?
Sí, sí, yo me alucinaba… todo lo que escribo ha sido influenciado por otras películas. Yo jamás me imaginé que Monterrey fuera a llegar a ese extremo, de colgados en puentes. Tengo aquí 20 años, soy de Veracruz, pero para mí Monterrey siempre fue una ciudad pacífica, de gente trabajadora, muy amable. Para mí escribir esas cosas de gente matándose era un alucine.
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[Risas] Exactamente. Es la primera vez que hago una adaptación a un guión. Y es que también llegó un momento en Monterrey que había tantas cosas que veías, que te preguntabas qué estaba pasando aquí. De hecho, creo que escribí el guión estando enojado. Por eso también hay muchas groserías. Pero a fin de cuentas también tienes que dar cierto mensaje.Es lo que le decía a la gente en la premier: tienen que verla de principio a fin, poner mucha atención; si no, no le van a entender. Nada más ven la violencia, la violencia. Es como la película de Santana, American Me. Siempre me impacta mucho. ¿No la has visto? Esa película es todo el tiempo anticholos, antibandas, pero la gente no ve el mensaje: nada más ve lo malo. Y ahí andan vistiendo como cholos. Hacen todo lo contrario de lo que la película quiere dar a entender.Por eso es muy delicado también. Hay que poner atención a los mensajes.