En algún lugar, no lejos de aquí, una mota de polvo desorientada colisionó con la neurona equivocada y me pidieron que escribiera un texto sobre literatura para VICE. Se trataba de un error y estaba a punto de hacérselo saber a la persona que me contactó cuando se lo comenté a mi compañero de piso, durante el desayuno.Mireia: Me han escrito de la VICE. Para que colabore.Compañero de piso: ¿Vas a enseñar las bufas?
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Quieren que escriba.¿Por qué tú?Ni puta idea.¿Sobre…?Los Nocilla. Fernández Mallo y compañía. El tema me queda grande. Se han equivocado. Voy a decirles que no.Mi novia (la llamaremos R) hizo su proyecto final de carrera sobre Agustín Fernández Mallo.Creo que ni tras una semana de documentación, lanzando correos al aire entre todos mis conocidos a los que les gusta leer libros sin dibujitos habría llegado a estar tan cerca de una persona que pueda hablar de la llamada Generación Nocilla sin usar las palabras “aburrido”, “pose”, “modernos repipis” o “artificio de marketing”. O por lo menos, usarlas, pero sin sarna.R tiene 24 años y pertenece a esa generación (seeeeh) culta, leída y escribosa madrileña que HACE COSAS (no a los otros, ya sabéis a quienes me refiero). Así que nos hemos puesto a fumar en el balcón y me ha contado un montón de cosas.Mireia: Creo que en la VICE quieren que desmonte a los Nocilla, pero me parece injusto hacerlo si no sé nada de ellos. Ya sabes que yo no leo mucho…R: Yo me siento identificada con ellos.¿Te sientes identificada con la Generación Nocilla? Si te sacan veinte años.Me retrato muchas veces en lo que escriben y en la forma en que lo hacen. Le quitan todo tipo de misticismo y Fernández Mallo lo hace bastante bien. Me gusta también su afición a los supermercados.¿Te gustan los supermercados?Sí, está todo muy ordenado, limpio y aséptico.
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Quizá lo que le pasa a Fernández Mallo es que tiene un toc y lo transmite escribiendo.Sí, puede ser. También me gusta cuando escribe sobre cuando estudiaba y salía a beber él solo y fumaba mucho y se sentía diferente. Es eso tan estúpido que hacemos los jóvenes, creernos diferentes. En uno de los poemarios que tiene se pasó nosécuántos días encerrado en su casa viendo la tele y esto lo cuenta en sus poesías. Se ve una peli de Hitchcock y de ahí saca el poema, que es una pasada, como si fuera el resultado de un experimento.¿Y qué tiene que ver Fernández Mallo con el resto de peña de la Generación Nocilla?Debe ser por el tema digital. Está también Fernández Porta, que es su amigo, y tienen este rollo de performance. ¿Conoces Fernádez y Fernández? En sus sesiones ponían sus vídeos de Youtube.¿Hay vídeos suyos en Youtube? ¿Y no dan vergüenza ajena?Hay gente a la que sí… pero a mí no. Es una forma de quitarle todo tipo de sublimidad. Yo he estado en tertulias de poesía y son un coñazo. Pero estas no me lo parecen. Hacen como de DJ’s. Parecen estrellas de rock de los ochenta. Tienen un rollo siniestro. Hace tres años estuvieron en el S.O.S. y mis amigas se salieron, les pareció una gilipollez. Pero a mí me encanta. Están superserios pero tú sabes que se lo están pasando muy bien.Traducen la poesía al espectáculo. Como lo que me decías del ensayo de Vicente Luis Mora (El Lectoespectador) donde habla de los lectores como espectadores, porque ahora se lee en una pantalla.
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Sí, Fernández Mallo tiene una forma de entender la poesía: la postpoesía. Al contrario que las otras artes, como la pintura o la escultura, la poesía ha sido la única que se ha quedado completamente apartada del mundo, anclada en las vanguardias del siglo XX. Y él defiende que hay que tratar a la poesía como al resto de las artes. Tratarla como si fuera un objeto mutante que se puede transformar. Perderle el respeto, como a cualquier artefacto. ¿Por qué no se puede poner la palabra MIERDA en un poema? ¿Por qué vas a llamarle bebida burbujeante y espumosa si todos sabemos lo que es una COCACOLA? Y no es poesía de la experiencia, es una cuestión de transformación.¿Hay humor en lo que hacen?Mogollón. Fernández Mallo tiene muchísimo humor. Juega mucho al extrañamiento, a las epifanías cotidianas. Como dice él “la mirada del extraterrestre”, mirar las cosas cotidianas como si fuera un extraterrestre.Como en el libro de Mendoza, Sin noticias de Gurb.Sí, un poco eso. Tiene un texto muy gracioso sobre una rebanada de pan. Y me gusta también que no tengan miedo a la copia. Lo pone todo en su blog. Entiende la literatura muchas veces como una especie de copia y pega… Creo que por eso la Kodama se enfadó. Por lo del Hacedor de Borges.¿Ese es el libro que retiraron? ¿Te lo has leído?Claro, los dos. Y además lo tengo dedicado.¿Crees que la etiqueta de Generación Nocilla ha perjudicado más que ayudado a estos autores?
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A mí lo del término me parece un poco absurdo. Viene de una canción de Siniestro Total. Pero no creo que exista una “generación”. Yo les defiendo como autores independientes. Algunos de ellos poseen valor literario. El término se ha utilizado para vender más, pero cada uno tiene su género y estilo.¿Por ejemplo?Eloy Fernández Porta es ensayista. Un poco sui géneris. Tiene un ensayo sobre el amor en la era del pop. Utiliza muchos conceptos de sociología pero mezclados con bastante coña. Luego está Carrión, que es el que habla de las series. Vicente Luis Mora tiene una novela, pero no me gustó. Demasiado pastiche. Hizo un número entero de Quimera él solo. Javier Calvo hace novela de género pero desde el meh… A mí no me gustan, pero eso, cada uno.¿Hay una tía, no?¿Sí?Yo tengo una colega de su edad que escribe muy bien pero no consigue que le publiquen. ¿Si no vienes del rollo Nocilla no hay suerte?Es que partiendo de la base de que no existe una Generación Nocilla eso da un poco igual. Pero sí es verdad que parece que para publicar siendo tía tienes que tener un rollo intimista… Imagino que, si hay machismo, quizá sea más por parte de los editores. Eso te lo quería preguntar yo a ti. ¿Tú crees que ese tipo de criterios existen todavía?Yo creo que en España aún sí. Los escritores de culto siguen siendo tíos. Hacen falta más Pedrazas. Está la Grace Morales, Esther García Llovet… pero anda que no queda.
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La culpa la tiene la prensa y sus clasificaciones. Al final lo que importa es que tú te identifiques con lo que estás leyendo.Me sigue resultando curioso que te identifiques con Fernández Mallo, siendo tío y siendo de otra generación.También me identifico con Suso de Toro y es un señor de la edad de mi padre, o más viejo. A lo mejor tengo gustos de señor de cincuenta años.A lo mejor, en el fondo, eres un señor de cincuenta años.¡CON BIGOTE!
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