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¿Dónde están las bicis eléctricas de la Botella?

Estas son las hostias que te puedes calzar cuando las instalen.

Esperemos no sufrir en Madrid lo que sufre aquí Casey Niestat. Imagen vía

Dónde están que no las vemos. Y eso que instalaron hace ya bastantes días esos aparcamientos que sirven también para repostar. Estaciones y anclajes, los llaman. Los hemos visto porque somos unos privilegiados y trabajamos en el centro. Sólo por ahí se supone que van a estar paradas y a circular las bicis que fueron de Gallardón y ahora son de la Botella. El esperado sistema de alquiler público BiciMad de momento deja fuera a los barrios.

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Desde el Ayuntamiento se prometió que antes de acabar el mes de mayo estarían ya aparcadas las 1.580 bicis eléctricas que -eso sí, previo pago desde el primer minuto- para que las dos ruedas tengan por fin espacio en las calles. Algo a lo que Madrid llega un poco tarde respecto a otras ciudades europeas. Pero es que las bicis, a día de hoy, no están disponibles. Quizá estén probando una a una y sacando brillo al motorcito que llevan incorporado para ayudar con repechos y subidas.

Desde el blog En Bici por Madrid se cuestionan para qué va a servir eso de la ayuda eléctrica: “¿Será el fin de las excusas con las cuestas? ¿Servirá para dar a los usuarios confianza para conquistar las calzadas? ¿O se convertirá en un arma de destrucción masiva de peatones?”. Lo que va a pasar es que a los ciclistas que ya usaban la bici a diario, se va a sumar una manada de dummies que van a sufrir en sus carnes la jungla de asfalto de Madrid. “10.000 usuarios pueden aparecer de la noche a la mañana sin tener idea de que lo mejor es ir por el centro del carril”, dicen.

De momento esta bici eléctrica es sólo fruto de nuestra imaginación. Imagen vía

Los veteranos de las dos ruedas tienen muy claros los problemas con los que se van a encontrar los novatos y turistas cuando tengan que circular por lugares en los que no haya carril bici o vías ciclistas (prácticamente toda la ciudad es así). Existen lo que Isabel Ramis (de Muévete en Bici por Mardrid) llama 'calles autopistas', donde los coches van a toda pastilla porque saben que no hay radares. “Mientras el Ayuntamiento no pacifique estas vías, es mejor evitar el Paseo de la Castellana (mejor ir por el lateral) o Doctor Esquerdo, por ejemplo”.

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Y luego está el firme, hecho un verdadero asco con agujeros por los que “asoma Nueva Zelanda y de un diámetro el que se podrían hacer piscinas públicas”, como nos cuenta Pedro Bravo, autor del libro Biciosos. ”Llevamos años viendo que no se invierte en acondicionamiento de la calzada y si esto te parece una tontería cuando vas en coche o en autobús, piensa en que los que van en bici tiene que sortear el bache al tiempo que intentan evitar que tu coche o autobús no les pase por encima”.

Uno de los lugares por los que más temen pasar los ciclistas experimentados es el Paseo del Prado, en sentido de Atocha a Cibeles. “Hay muchísimos coches, pocas escapatorias y es una pena porque es uno de los ejes principales de la ciudad y no está preparado en absoluto para los ciclistas”, nos cuenta Rafa Vidiella director de la revista Ciclosfera. Y si llegas sano y salvo a Cibeles y quieres tirar hacia El Retiro, te encuentras el cruce imposible de carriles de la Puerta de Alcalá, donde para salvarlo hay que resolver una ecuación matemática.

Si sales de las calles del centro y te gusta la 'aventura', toma nota de otro lugar: “Arturo Soria, desde Ciudad Lineal a Pinar de Chamartín (en ese sentido, es importante). Los coches van a una velocidad vertiginosa, con mucha cuesta arriba que te hace ir más despacio que el tráfico y múltiples giros a la derecha, y coches aparcados en el carril derecho”. La 'guerra' de ciclistas contra conductores vivirá un nuevo capítulo en el que muchos pedaleantes, por puro miedo, invadirán las aceras. Cosa que está prohibida. “Es importantísimo recordar que son espacios destinados a los peatones”, insiste Isabel Ramis.

El Ayuntamiento ha iniciado una campaña este mes para prevenir enganchones que suena a utopía 'buenrrollista'. Muchos de los conductores no respetan la distancia de seguridad con los ciclistas, se saltan los límites de velocidad y pasan de la señalización. Algo que hace que en los cruces del escaso carril bici con las distintas calles sea mejor echar pie a tierra si quieres evitar problemas. Hay señales que lo aconsejan, como en el paso de cebra de Menéndez Pelayo para acceder al Retiro.

Y un último peligro en las calles, que según explica Pedro Bravo, tiene más de mito (o desconocimiento) que de realidad: el miedo. “Una vez te metes en todo esto y vas por el centro de tu carril y con confianza en ti mismo y en tu mecanismo, no se pasa nada mal yendo en bici por Madrid (…). Dejémonos de hostias, montemos en bici y veremos lo que es bueno”.