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Cultură

Reseñas

Esta vez decidimos reseñar libros en honor a nuestro Primer Número Anual de Ficción.
6.7.12

MEJOR LIBRO DEL MES:
GASOLINA

PEOR LIBRO DEL MES:
GOD IN PAIN

PURGA
Sofi Oksanen
Almadía/Salamandra

Efectivamente, nuestra autora luce como una bomba psicópata en apretadas prendas oscuras, ronda los treinta, y tiene al mundo editorial comiendo de su mano adornada con espeluznantes anillos darks. La metáfora del anillo podrá servirnos también para explicar la sensatez que subyace a una obra como Purga: este libro es de una belleza espeluznante. Piensen en un escenario común y corriente en Europa del Este, con ganado y toda la cosa. Ahora agréguenle traición, trata de personas y continuo abuso de azúcar. El resultado es más o menos parecido a Purga. Como si de un cuento de hadas, contado en un desolado paisaje gris, se tratase; en esta novela, Oksanen no sólo consigue reconstruir una historia de Estonia desde la vista de sus protagonistas; sino que explora las profundas relaciones que subyacen a cada generación y su repercusión, incluso su asumida culpa, dentro de la siguiente. Después de todo, es el relato de un lugar donde “las paredes tienen orejas, y de las orejas cuelgan unos bonitos aretes”.

LUIS ARCE

GASOLINA
Daniel Espartaco Sánchez
Nitro Press

La literatura en México tiene la pesada carga de ser muy seria. El deseo de muchos escritores es poner en papel y letra de molde frases que sean recordadas por generaciones, hablar de los grandes periodos de la historia y pedir agregadurías en el extranjero. La sombra de Fuentes.

Espartaco Sánchez va en sentido contrario: el humor cáustico, el comentario ácido y su forma de narrar nos hacen morder el anzuelo casi de inmediato. Gasolina es una crónica de esos encuentros literarios con los que el Estado premia a sus narradores menos prolíficos. Sánchez nos va contando con humor socarrón lo que sucede en ellos, sus personajes, la lucha de egos, los que se enamoran de mujeres imposibles, los que prefieren hacer todo menos literatura y las farras descomunales. Que, en este caso, tiene persecuciones en lanchas de motor fuera de borda, balazos a velocidades trepidantes y un muy buen soundtrack cortesía de Daddy Yankee.

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Gasolina es una crónica a vuelo de pájaro sobre la bonita república de las letras y sus booms literarios, como la narconovela y los vampiros adolescentes. Tal vez la única queja es que se va muy rápido.

IVÁN FARÍAS

FARTHER AWAY:
Essays
Jonathan Franzen

Autoritario y elegante… esto es lo que pasaría si pones a Jonathan Franzen, al tío cascarrabias de Jonathan Franzen, y al autoestima de Jonathan Franzen en un robot de cocina y lo pusieras a picar cebolla; y le agregaras unas rebanadas de carne de ave exótica.

TEODORO PEDOSMORTALES

SKAGBOYS
Irvine Welsh
Norton

Genial, una precuela de Trainspotting. Y sólo una década después de la (supuestamente primera) secuela de Trainspotting. Supongo que el señor Welsh sólo sabe vivir de los muertos.

BOMBO Y PLATILLO

LA BIBLIA VAQUERA
Carlos Velázquez
Sexto piso

Como Sergio González Rodríguez ya dijo que La Biblia Vaquera es el libro que va “a cambiar la recepción y la percepción de la literatura mexicana y sus aires de altísima cultura hecha de mausoleos”, no perderé tiempo en echarle flores a este libro de relatos. Además ya hasta lleva dos ediciones, la primera en Tierra Adentro y, el año pasado, en Sexto Piso. Pero como Carlos Velázquez nos hizo el honor de escribir un cuento para nuestro número de ficción (y además, como elegir los libros a reseñar es uno de mis pequeños poderes como chalana editorial de Vice México), decidí incluirlo en nuestras reseñas. Lo único que diré al respecto es que, desde que leí La Biblia Vaquera por primera vez, en 2007, lo único que quiero en la vida es cogerme a una gorda. Y creo que cuando un libro te mete una idea de un modo tan severo y te siembra la necesidad maniática de hacer algo antes de morir, vale la pena. Y La Biblia Vaquera lo hace de manera extraordinaria. También te antoja los burritos.

SISI RODRÍGUEZ

BIG RAY
Michael Kimball
Bloomsbury USA

Lo que Alice in Chains hizo por el Hombre en la caja, Michael Kimball hace por el Padre obeso y abusivo en la silla (que no se muestra en la portada). Aquellos que pensaron que nunca podría superar Us, prepárense para quedar estupefactos con otra intensa dosis de la aguda y sensible prosa de Kimball. ¿Por qué no te reportas enfermo la próxima semana y te quedas pegado a tu sillón con Big Ray y una bolsa tamaño familiar de tus papas favoritas? (Ve un fragmento en la página 62).

MEGAN BOYLE

INSOLENCIA
Literatura y mundo
Guillermo Fadanelli
Almadía

Nunca me ha sido difícil simpatizar con las obras de ficción y artículos de Fadanelli que he leído, como tampoco con lo que sé de su persona pública (nunca demasiado pública, según entiendo). Este es el primer ensayo que le conozco y, durante las primeras páginas, la fiesta estuvo a punto de romperse: varias referencias parecen hechas a capricho, hay símiles que salen de sobra, algunos argumentos no amarran o no se encadenan entre sí… Sobre todo, me daba la impresión de que no le habría hecho daño una lectura extra.

El asunto es que este libro funciona por efecto acumulativo. De repente hay reflexiones que te detienen a pensar: “¿De verdad dijo algo tan chingón o me lo imaginé?” Son puntadas sueltas y como da la impresión de que se va moviendo al azar, tarda un rato en saberse más o menos de qué se trata el mapa que está trazando.

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Al final, ese mapa sí aparece, pero ya nos pusieron una mareada para entonces, porque hasta el que escribe se la pasa jugando a que no sabe a dónde va. Y es un juego, seguro, yo no me la trago. Y aunque se ponga la camiseta del desencanto, Fadanelli es un moralista. Solamente una conciencia moral es capaz de ver con tanta lucidez las formas en que valemos madre que no habían sido descritas, o de unir puntos sueltos en nuestro desastre. También, qué tienen que ver con esto los libros o las personas que los escriben.

Fadanelli termina convenciéndolo a uno, casi a pesar de él mismo, de que es bien buen pedo. Alguien de quien me da hueva buscar la cita decía algo como que nada nos había hecho tanto daño como los humanistas; lo que necesitamos, decía, son más humanos. Aquí hay uno.

ATAHUALPA ESPINOSA

GOD IN PAIN
Slavoj Žižek
Seven Stories

Oye, barbón, lo bueno de no creer en Dios es que no tienes que pasar toda tu vida leyendo sus estúpidos libros. Eso y que puedes coger.

ATEISTA

THREATS
Amelia Gray
FSG

Éste empieza como una especie de historia de detectives en la que un ex dentista pierde a su esposa en un extraño accidente y el Detective Chico (que nombre tan increíble) intenta ayudarlo a descubrir que sucedió y, sin que te des cuenta, termina involucrado en una aterradora investigación repleta de dolor, desconsuelo y locura, que me dejó sin aliento. Me hizo llorar como loco. No que eso importe. Lloro todo el tiempo.

HIJO DE LA LLORONA

BRAMA
David Miklos
Tusquets

Hablar de Brama, la nueva novela de David Miklos, significa mencionar dos aspectos primordiales: para empezar, Brama pertenece a la colección “La sonrisa vertical” de Tusquets, dedicada a la literatura erótica, y que el conflicto se desarrolla  entre dos hermanos: el encuentro clásico que recuerda Caín y Abel. Dos hermanos que se pelean entre ellos por ver qué ofrenda es mejor, pero en el caso de András y Béla no están buscando el reconocimiento de un Dios religioso, sino el de una casa: la verdadera esencia suprema en Brama.

La pelea entre hermanos se da por la herencia familiar y por las mujeres que András y Béla han compartido. Al final, todo se vuelve una excusa para ver quién es el poseedor de todo. András, cansado de ser sometido por los caprichos de Béla, la bestia, se da cuenta que las cosas pueden cambiar: “Pero no es así, pienso, tal vez lo digo en voz alta, me sonrío”.

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Miklos construye una novela donde el erotismo en un pretexto para explorar la historia familiar, el descubrimiento sexual, la fatalidad. Más que un alarido, Brama es un prisma narrativo: en los detalles comienza la elocuencia.

JOAQUÍN GUILLÉN MÁRQUEZ

KINGDOM COME
J.G. Ballard
Norton

Cuando era niño detestaba a Ballard por haber encontrado su sentido del humor después de su exhaustiva seriedad de los sesenta. Cuando crecí, dejé mis objetos infantiles (boina) y me di cuenta que el Ballard gracioso le parte la madre al Ballard para niños góticos. Y también es un trillón de veces más aterrador. Éste es el último libro que escribió antes de morir y también el más gracioso y aterrador, porque trata de una revolución racista de clase media en los suburbios londinenses, la cual sirve de presagio al levantamiento de la Liga de Defensa Inglesa en la vida real, y también porque el narrador es probablemente una versión más psicótica del personaje de Richard Grant en How to Get Ahead in Advertising. Descansa en paz, amigo.

LEROY GUMPTION

PULPHEAD:
Essays
John Jeremiah Sullivan
FSG

La gente ha empezado a comparar a este güey con David Foster Wallace, pero esa es una comparación estúpida. Lo único que JJS y DFW tienen en común es que ambos escribían ensayos largos y tenían como diez nombres. Ese es el problema con ciertas reseñas: suelen decir pura pendejada. Por ejemplo, algunas dicen cosas como: “Increíble… el punto intermedio entre David Sedaris y David Foster Wallace, con un toque de Flannery O’Connor y una pizca de luz de luna”.

TEODORO PEDOSAPESTOSOS

CORRECCIÓN DE PRUEBAS
EN ALTA PROVENZA
Julio Cortázar
RM

Fans de Cortázar, ya conocen el procedimiento: traigan vaselina y bájense los calzones, que aquí viene nuestro héroe y nos la dejará caer bien duro, como él sabe. Sólo imaginen a Julio Cortázar viajando por la Provenza, en su vagoneta (Volkswagen, a la que llama Fafner, prrrrrrrrrrr) su máquina de escribir, un radio, latas de conserva, vino, nescafé y tabaco. No, no es una película porno, es el ejercicio de corrección del Libro de Manuel, y una pasarela de los güevos de Cortázar para enfrentarse cabalmente a sí mismo. A lo largo del trayecto narra sus miedos (reales, no chingaderas) como que el Ródano se lo cargue con todo y vehículo, y hasta retransmite para nosotros la pelea de box entre Monzón y Bouttier. Es lo más cercano que tendremos a un Cortázar fontanero que va a repararnos el retrete. Además, como aditivo fetichista, el prólogo es de Juan Villoro.

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