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Vice Blog

Para algunos hombres, cuidar su vello facial es fácil

Para otros no tanto.
14.10.11

Para algunos hombres, cuidar su vello facial es fácil, algo natural. Sus bigotes y barbas son extensiones de su carácter—mejor dicho, su vello facial refleja su carácter. Hemos encontrado algunos hombres por la calle cuyo vello facial nos dice mucho sobre quiénes son. Si aún no has encontrado el estilo que realmente exprese tu identidad, esta pequeña guía te puede ayudar. Y una vez decidas cómo dejar que tu vello muestre al mundo quién eres, el nuevo Braun CruZer te puede ser de gran ayuda.

La barba de un día es una de las opciones más seguras pero, sinceramente, no es la más convincente. En primer lugar, es engañoso porque muchos de los que la llevan sencillamente es que les dio pereza afeitarse ese día. La barba de un día puede significar también que no eres suficientemente hombre como para dejarte una barba de verdad, que te sientes inseguro con tu piel, o que te has sobado y llegabas tarde a donde fuera que tuvieras que ir. En muchos casos, es la forma más sencilla de tapar una cara de niño y evitar que te pidan el DNI al comprar zumo de uvas. Eso sí, si ese vello rasposo es lo que te ha salido a las 17 h el mismo día que te has afeitado, retiramos todo lo dicho. En ese caso, no hay quien te pare, tío.

Hay hombres a los que les importa sinceramente la higiene personal y consideran el “aseo” una necesidad—no un hobby. Muchos de los hombres que sienten esta disposición tienen empleo. Si te pareces a este hombre de negocios y tienes que ganarte la vida intimidando a la gente con tu carisma y ese aire de “tengo todo bajo control”, saca la regla de la caja de herramientas y afeita y recorta tu barba lo más recta y cuidadosamente que puedas.

Esto es lo que pasa cuando estás siempre ocupado haciendo planes. Si no eres un duende o un extra en una película de Peter Jackson, este es el tipo de barba que te encuentras al despertar un día y darte cuenta de que llevas cinco puñeteros años sin afeitarte. Has estado demasiado ocupado con otras cosas, como pasear por el bosque descalzo al atardecer, cazar mariposas en campos de amapolas y admirar los preciosos colores de sus alas antes de dejarlas en libertad. Has pasado muchas noches en vela, mirando las estrellas y dibujando un mapa de la Vía Láctea. Así eres tú, y lo sabemos con sólo mirarte la cara.

No todos tenemos la suerte de ser capaces de lucir una barba densa y firme. Hay algunos de nosotros que sólo podemos lucir algunos pelos desordenadamente dispuestos por la superficie facial. Hay dos maneras de sobrellevar esta desgracia. Te lo puedes afeitar todo e ir con el jeto rasurado.  O—si tienes cojones—puedes convertirlo en algo mucho más interesante, como este tío. Dejarte crecer una perilla larga y deshilachada y un estilizado bigote puede hacerte parecer el discípulo hipster del maestro Pai Mei. Puedes practicar técnica de los cincos de presión para reventar un corazón y luego convertir el agua en sake para celebrarlo.

Hay algo en la idea de ser un conductor profesional de vehículos enormes o un agente de policía que hace mojar los pantalones a los chiquillos de pura excitación. Sin embargo,  muchos de esos chavales acaban convirtiéndose en revisores de tren o controladores de calidad de una fábrica y allí abandonan sus sueños de juventud de tener una profesión que impepinablemente requiera un “bigote de poli”. Una pena, ¿no? Por suerte, hay algunos hombres como éste, que a pesar de su edad aún sigue muy conectado con su lado infantil y no ha perdido de vista sus sueños y el vello facial que los acompañaba.

Un mensaje para aquellos que estéis desesperados porque aún no habéis encontrado el vello facial adecuado para expresar vuestra personalidad y estéis apunto de tener una crisis de identidad de aúpa: no desesperéis. Tenemos algo que deciros. Tener personalidad, en resumidas cuentas, es algo que sale del alma. Es por eso que los artistas de soul y jazz en los 60s se dedicaron a crecer “soul patches” (“moscas”) bajo el labio inferior, una moda como cualquier para reafirmar ante el mundo lo que eran y lo que hacían. Así que si crees que sabes quién eres y no necesitas taparte la cara con pelo para demostrarlo, la “mosca” es el estilo que dice “¡Sí, soy un hombre, pero no necesito una barba gigante para demostrarlo!”. Ah, y si realmente quieres parecerte a este tipo, sonríe como un loco y ya esta. Así de sencillo.

Ahí lo tenéis, seis maneras de estilizarte el vello facial para expresar tu personalidad.  Ahora decide cuál te pega más. O invéntate otra. El nuevo Braun CruZer será tu mejor aliado.