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Los Despichados

En India, la orgullosa comunidad de chicos que preferirían ser chicas ya consta oficialmente de medio millón de personas, y a nosotros nos encantaría dar un abrazo a todos y cada uno de estos adorables carnipescados. Se trata de un ubícuo grupo...
1.12.09

ENTREVISTA Y FOTO DE SARAH HARRIS

Rubina (izquierda) y una amiga sin identificar. Foto de Sarah Harris.

En India, la orgullosa comunidad de chicos que preferirían ser chicas ya consta oficialmente de medio millón de personas, y a nosotros nos encantaría dar un abrazo a todos y cada uno de estos adorables carnipescados. Se trata de un ubícuo grupo conocido como las

hijras

, “los impotentes”, que observa una tradición de mil años atrayendo la buena fortuna. Sin embargo, en estos cínicos tiempos que nos ha tocado vivir, creer en la suerte es tan fácil como creer en los gnomos, así que a las hijras no les queda otra que hacérselo de buscavidas callejeras. No hace mucho conocimos a Rubina, una

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hijra

de 35 años residente en Mysore, una ciudad que, en inglés, significa “mi úlcera”. ¡Ja, ja, estas cosas sólo pasan en India! Rubina nos invitó a ir a su casa a hablar de su transformación. Bueno, nos cobró 1000 rupias por su tiempo, unos doce euros, pero no nos dolió pagarlos.

Vice: Rubina es un nombre precioso.

Rubina:

Antes era un chico llamado Sadiq, pero desde que tengo uso de razón siempre quise ser mujer. Hacía cosas de chicas, como cantar, bailar y dejarme el pelo largo. Y llevaba ropa interior femenina.

¿Cuándo reclamaste un lugar entre el clan de los impotentes?

Escapé a Mumbai para unirme a las

hijras

a los 18 años. Un gurú celebró una ceremonia especial para mí. Fue como un matrimonio, con saris nuevos, pulseras, brazaletes… Un día feliz para mí. En casa me sentía como si estuviera en una jaula, pero al unirme a mi nueva familia fue como si saliera al aire libre por primera vez.

Este gurú también te extirpó quirúrgicamente el pene. ¿Fue una operación legal?

No. El gurú realizaba las operaciones en secreto. Eliminar mis órganos masculinos fue muy doloroso, pero lo vemos como una forma de renacimiento. Volvemos a nacer como mujeres. Hay personas que mueren durante la operación, pero es algo que tenemos que hacer. Yo tenía mucho miedo, pero al terminar era una persona feliz. Me encanta mi nuevo cuerpo, aunque me parece que estoy muy gorda. ¿Tú que crees?

Estás muy bien. ¿Cómo reaccionaron tus padres?

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Se enfadaron muchísimo. Les dije que si no me aceptaban me iría para siempre. Ahora me aceptan tal como soy, porque soy su única hija y porque como

hijra

gano bastante dinero.

¿Qué diferencia a una hijra de una transexual normal y corriente?

Nosotras somos como un regalo de Dios. El problema es que nacimos con el sexo equivocado. En India, la historia de las

hijras

se remonta a miles de años. Y tenemos responsabilidades. La gente nos paga miles de rupias para que actuemos en bodas y nacimientos porque creen que atraemos la buena fortuna, pero la mayoría de días nos acercamos a la gente que pasa y a los tenderos y les decimos cosas como, “Hola cariño, dulzura,

namaste

, dame algo de dinero”. Después les tocamos y decimos cosas rudas hasta que están tan abochornados que nos lo dan. A cambio les quitamos el mal de ojo. Si no nos dan problemas, nosotras no se los damos.

Defíneme “problema”.

Si se niegan a darnos nada, nos levantamos los saris y les mostramos nuestros cuerpos desnudos. Por regla general nos dan dinero para que dejemos de montar una escena. Por otro lado, hay hombres que creen que vernos desnudas les trae suerte y nos piden educadamente y nos pagan para que se lo mostremos. A veces hasta nos besan y tocan los pechos, pero de un modo muy afectuoso.

¿Hay gente a la que asusten las hijras?

Sí, hay gente temerosa que nos grita vulgaridades como, “¡Eunuco homosexual, no tienes pene!” Yo respondo mandándoles al infierno y diciéndoles que morirán en un accidente de coche. Y lo que digo probablemente se cumpla. El mes pasado una mujer, en mi casa, me dijo, “Mi marido es tan rico que podríamos comprar diez perras como tú”. Yo me enfadé y respondí, “Tu marido morirá pronto”. Murió al cabo de una semana. Este es el poder de las

hijra

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