Peter van Agtmael no puede negar el extraño atractivo de la guerra

Hablamos sobre la misteriosa atracción del conflicto, y las realidades de la censura y el cuidado de los heridos de un país.

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05 Junio 2013, 6:41am

Estados Unidos. Carolina del Sur. 2011. Soldados "heridos" son tratados durante un curso de primeros auxilios para que los soldados aprendan a tratar heridas comunes durante un combate simulado.

Magnum es quizá la agencia de fotos más famosa del mundo. Aunque no la conozcas, es muy probable que hayas visto sus imágenes, como las fotos que hizo Robert Capa en la Guerra Civil Española, la "Chica Afgana" de Steve McCurry o los paraísos vacacionales británicos de Martin Parr. A diferencia de muchas otras agencias, los miembros de Magnum son seleccionados por los otros fotógrafos en la agencia, y en vista de que se trata de la mejor agencia de fotos del mundo, formar parte de ella es un proceso bastante difícil. Estamos haciendo un partnership con Magnum, así que os presentaremos algunos de sus fotógrafos durante las siguientes semanas.

Hasta ahora, la increíble carrera del fotógrafo estadounidense Peter van Agtmael se ha enfocado en documentar los efectos de las guerras de Estados Unidos tras el 11 de septiembre, tanto en casa como en el extranjero. Antes de viajar a Irak en 2006, había documentado refugiados VIH-positivos en Sudáfrica y el tsunami en Asia en 2005. Después de empezar a trabajar en Irak, ganó numerosos premios, trabajó en Afganistán tanto como periodista asignado como independiente, y documentó a soldados heridos y a sus familias. Hablamos sobre la misteriosa atracción del conflicto, y las realidades de la censura y el cuidado de los heridos de un país.

VICE: Te graduaste en historia en Yale. ¿Qué estudiaste exactamente?
Peter van Agtmael: Estudié un plan de estudios bastante general. Decidí escribir mi tesis sobre cómo la iconografía de la Yugoslavia de la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas opositoras como los chetniks y los ustaše, fue renovada en el conflicto de los Balcanes de los noventa. Cómo se usó para infundir temor y cómo fue explotada por los agentes del poder para desatar una guerra civil.

Estados Unidos. Wisconsin. 2007. El veterano Raymond Hubbard juega con sus hijos Brady y Riley con sables de luz de Star Wars.

¿Crees que tu educación te llevó a terminar como fotógrafo en una zona de guerra a los 24 años de edad?
Crecí en los suburbios de Washington DC. Esos suburbios son como los suburbios de cualquier otro lugar, así que es fácil soñar con lugares más emocionantes. De niño siempre me gustaron los libros ilustrados de historia, en especial los de la Segunda Guerra Mundial. Todo me parecía muy emocionante y romántico, a su manera.

Obviamente, conforme creces, empiezas a entender la realidad de estas cosas, pero el romance no desaparece, ni siquiera cuando estás en medio de todo, eso es lo extraño y aterrador de los conflictos. He tenido experiencias terribles en la última década, pero también algunas hermosas. Cuando quedas atrapado en una de estas situaciones, tiene un mérito indescriptible sentirse involucrado. Dejar un registro para la historia satisface una cierta curiosidad natural; una con ciertos impulsos útiles y ciertos impulsos oscuros también.

¿Crees que esa fascinación innata por el conflicto se aplica también a muchos de los soldados?
Creo que es algo generalizado. Si has leído Dispatches  de Michael Herr, él lo describe muy bien; aunque quizá sea una referencia un poco vieja. Básicamente dijo que no puedes quitarle el romance a la guerra. Es algo innato. Es una parte genéticamente conectada a la experiencia. Todos, objetivamente, nos damos cuenta de lo terrible y abominable que es, pero también para muchos jóvenes, en especial hombres, existe la atracción, algo que no está basado en ninguna lógica o racionalidad. Hay millones de maneras de intentar intelectualizarlo, racionalizarlo y dividirlo en pequeños componentes, pero al final del día hay una atracción que realmente no se puede describir ni explicar. Al menos no en mi caso. Envidio a aquellos que no se sienten atraídos por la guerra en muchos sentidos. He tenido una vida buena e interesante, pero a veces desearía haber tomado otras decisiones.

AFGANISTÁN. 10 de agosto de 2009. Marines de la compañía Fox, batallón 2/8, se dan un baño en un canal que atraviesa su base en la provincia de Helmand.

Tus fotos de pintadas en bases militares revelan quizá un entusiasmo cada vez menor por la guerra, o al menos por estas guerras, entre los soldados. ¿Notaste un cambio importante en la moral cuando estuviste en Afganistán o Irak?
Sentí algo de insatisfacción en comparación con la primera vez que cubrí estas guerras, que fue a principios de 2006 cuando las cosas ya habían empezado a salir mal. Pero lo que más me sorprendió fue la falta de curiosidad de muchos de los soldados sobre las ramificaciones de lo que hacían.

Por supuesto, hay algunos soldados extremadamente involucrados, pero otros no. En Irak, en 2010, se me acercó un tío que había escuchado que había estado cubriendo Irak y Afganistán durante algunos años. Quería que le aclarara si las guerras habían empezado al mismo tiempo. Esta pregunta me sorprendió, ya que obviamente hay una trayectoria histórica muy importante sobre el inicio de estas guerras. Le pregunté cuántos años tenía y me dijo que 19. El chico apenas tenía diez años cuando empezó la guerra en Afganistán y 12 cuando empezó la de Irak. Se unió al ejército en tiempos de guerra y nada de esto le impresionaba.

Hablo como una persona muy calificada sobre estas cosas, porque el ejército de Estados Unidos es una sección muy diversa de la sociedad, pero me sorprendió la falta de interés generalizada sobre el por qué de estas guerras. Yo diría que el soldado promedio es muy escéptico en cuanto al desarrollo de estas guerras.

IRAK. Mosul. 2006. Un iraquí es empujado al suelo y cacheado tras actuar de manera sospechosa. No se encontró nada después de registrar su casa y su persona.

¿Cómo ha cambiado tu perspectiva de estas guerras?
Intento no sacar muchas conclusiones antes de entrar en una situación. A pesar de trabajar dentro de los medios, siempre he tenido un escepticismo muy saludable. El problema es que es muy difícil interpretar lo que sucede a largo plazo cuando ves lo que pasa día a día sobre el terreno. Al ir a estos lugares he aprendido muchas cosas sobre ellos, y como he pasado mucho tiempo como periodista asignado, he aprendido mucho sobre cómo Estados Unidos pelea sus guerras. Me fascina la manera en que esta gigantesca máquina burocrática y militar llega, construye estas estructuras y actúa.

Me centro en eso. Quedé muy impresionado por lo mal informada que está la gente, o por cómo manipula la gente la información para ser escuchada. Cuando filtras todo eso, queda muy poco. Creo que el significado de los eventos históricos queda determinado durante el evento o inmediatamente después, así que en este momento soy muy cuidadoso con los juicios que hago, soy de la idea de “esperar y ver”. Sin embargo es muy desesperanzador estar ahí y ver lo que pasa. Termino con más sentimientos de preocupación que de optimismo.

¿En algún momento fue difícil trabajar con el ejército? ¿Esa “gigantesca máquina” de la que hablaste?
Me he enterado de algunos casos de censura, pero como estructura general creo que los periodistas asignados al ejército tienen una gran libertad. Hay ciertos comandantes que se preocupan por ti y por lo que haces, sobre todo por sus hombres que por miedo a que salga la información. Pero si eso pasa simplemente te cambias de unidad. Nunca he tenido problemas de censura. He podido grabar la depravación en el corazón de estos eventos. Me refiero más a los estadounidenses. Los ingleses y los alemanes, por ejemplo, no dan casi ningún acceso; definitivamente no durante operaciones de combate.

Me enteré de una situación con el fotógrafo británico Jason Lowe, quien tomó una foto de una soldado británico herido. El soldado en cuestión dio su consentimiento para que se publicaran las fotos, pero el MOD hizo que esto fuera muy difícil. Eso me parece muy anti-democrático. Siento que la verdadera censura, en mi experiencia, viene de los medios. Ha habido mucha discusión sobre cuáles son las imágenes emblemáticas de estas guerras, pero las imágenes emblemáticas dependen de mucha diseminación, y creo que muchas imágenes no han tenido eso.

IRAK. Mosul. 2006. Resultado de un atentado suicida en el que murieron nueve personas y veinte fueron heridas.

Has tomado muchas imágenes impresionantes. ¿Has tenido problemas para publicarlas?
No me malinterpretes con lo que te voy a decir. No estoy a favor de publicar imágenes gráficas sólo porque si. Creo que hay muchas imágenes violentas y brutales que tienen un efecto distanciador. Pero hay muchas imágenes violentas que adentran a uno en el tema. De hecho, mi foto de un soldado estadounidense enseñando una bota frente a una pared ensangrentada tras una explosión suicida fue publicada en una revista estadounidense, pero sólo en la edición europea. El artículo se publicó en ambas ediciones, pero en la edición estadounidense remplazaron la foto con una imagen genérica de unos helicópteros. Ocurrió algo similar con otra de mis fotos de un soldado herido mirando hacia la cámara. Para mí eso es una negativa de los medios a exponer a los estadounidenses a los hechos brutales de la guerra. Guerras en las que todos estamos incriminados por la naturaleza de nuestra democracia. Muchas personas tratan de excusarse diciendo: “Yo voté contra Bush, hice mi parte”. Pero al mismo tiempo no hemos tenido realmente un movimiento anti-bélico. Esos gestos y aseveraciones me parecen un poco vacías.

Además de fotografiar estas guerras, pasaste mucho tiempo siguiendo a soldados heridos que trataban de volver a acostumbrarse a la vida en Estados Unidos. ¿Cuál es tu impresión sobre la situación de los veteranos lesionados en Estados Unidos?
Es una pregunta interesante. Aquí en Estados Unidos tenemos mucho “apoyo para los soldados”, al menos en la superficie. Después de la Guerra de Vietnam hubo demasiado disgusto hacia los soldados, eran vistos como criminales con sed de sangre y no como víctimas de una política exterior mal planeada. En estas guerras pasa lo contrario, los soldados son casi un fetiche, pero de una manera muy superficial. La gente está organizando todos estos eventos de apoyo a nuestras tropas, poniendo lazos amarillos en sus coches,… Existe la idea del soldado como un hombre noble que sirve a su nación. Pero lo que he encontrado en términos prácticos es que todo esto es muy vacío. Al final, a muchos de los soldados que conozco que han sido heridos, física o emocionalmente, nadie está interesado realmente en ayudarlos más allá de una palmadita en la espalda. El interés en los soldados es esa especie de “¿Mataste a alguien mientras estuviste allá? ¿Estuviste en algún tiroteo?”; ese tipo de interés. El interés empático con los soldados es, creo yo, extremadamente limitado.

Estados Unidos. Nueva Orleans. 2012. Segunda Línea un domingo con la gente de la calle Dumaine.

¿En qué estás trabajando ahora?
Sigo trabajando con estos soldados. Pero ahora me enfoco más en el otro lado de estas guerras. Los iraquíes y afganos que han sido afectados por la guerra. Las diásporas de refugiados en todo el mundo como resultado de estas guerras. Hace poco estuve en Bavaria, donde hay leyes de inmigración muy estrictas, para visitar uno de estos campamentos para refugiados donde los afganos viven prácticamente en un limbo, encerrados durante años en barracas hitlerianas con poco apoyo del gobierno local. Ese es el resultado de estas guerras, y seguirá igual durante muchos años.

Además de zonas de guerra, también has trabajado en situaciones civiles, fotografiando la vida diaria en Estados Unidos, o la revolución en Egipto, o el terremoto en Haití. ¿Cómo varía tu estilo de trabajo según el entorno?
Trato de trabajar de manera consistente a donde sea que vaya. Me atraen cosas muy parecidas en casi todas las situaciones. Lo que me gusta de la fotografía es que puedo abrirme a todo lo que el lugar tenga que ofrecer; obviamente no puedes evitar tener un punto de vista, pero puedes enfrentarte a cosas hermosas, nuevas, confusas o sorprendentes sin previo aviso. Esto puede ocurrir en una zona de guerra, o en cualquier lugar. Creo que mientras tengas los ojos abiertos, todos los sitios son iguales.

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AFGANISTÁN. 18 de agosto de 2009. Los marines juegan a meter una bolsa de frijoles en un agujero, mientras al fondo aterriza un helicóptero.

AFGANISTÁN. 17 de agosto de 2009. Un sargento y un anciano afgano durante una conversación en la base de la marina en Mian Poshtay.

Estados Unidos. Carolina del Sur. 2011. Nuevos reclutas para el fuerte Jackson se preparan para tomar el camión rumbo a las barracas.

IRAK. Mosul. 2006. Un niño es separado para ser cuestionado tras una redada.

AFGANISTÁN. Nuristan. 2007. Un helicóptero aterriza en un helipuerto improvisado a un lado de la montaña en un puesto en Aranas.

Estados Unidos. Nueva York. 2008. "Fleet Week" en Manhattan.



IRAK. Rawah. 2006. Un soldado cansado hace guardia mientras investigan una casa.

IRAK. Mosul. 2006. Mujeres lloran mientras sus seres queridos son detenidos tras una redada en la que se recuperaron una gran cantidad de armas largas.

IRAK. Bagdad. 2006. El soldado Jeff Reffner, de 23 años, momentos después de resultar herido tras la explosión de un IED en el camino.

Estados Unidos. Chicago. 2011. Anthony Smith, prisionero en la prisión del condado de Cook, se queja con el alguacil Tom Dart sobre su tratamiento y su sentencia.