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Cultură

Drogan actrices y ponen bombas

Hoy se estrena el primer #littlesecretfilm de Calle13.

Esta noche a las 00.15h se estrena el primer largometraje del proyecto #littlesecretfilm por Calle13. Mañana estará online en Canal+ Yomvi, y el próximo lunes 29 de julio gratis en la web de Calle 13. Pero, antes incluso de su estreno, la leyenda urbana ya está servida sobre la mesa acompañada de un buen vino. Una botella de Tagonius, por ejemplo. Se dice, se comenta, que las duras condiciones de este proyecto que impone grabar 13 películas en un máximo de 13 horas y sin guión, han hecho mella en el equipo de Real Movie. Ellos mismos nos lo confiesan. La mitad son ahora yonquis. Eva Llorach (actriz): Os explico. Los malnacidos (odio a Haizea con todas mis fuerzas, y sí, no tengo miedo a decirlo públicamente) me pusieron unos tacones de quince centímetros y dijeron: “Ahora tienes que correr Gran Vía arriba, Gran Vía abajo”. Cuando llevaba tres horas y el dolor me provocaba náuseas y me nublaba la vista, llamé a la dealer del rodaje: “Marta, necesito alguna mierda para el dolor. Y que sea fuerte”. Llegó con un par de pastillas y un botellín de agua. Me las tragué sin preguntar y me eché el agua por la cabeza. El dolor siguió durante diez minutos y entonces sucedió algo, empecé a ver cosas… y el pánico REAL sustituyó al dolor de pies. Dragones voladores me perseguían echando fuego y líquidos verdes que me envolvían y me levantaban a cinco metros del suelo. Y ahí estaba yo, volando por Gran Vía envuelta en baba verde y huyendo de ocho millones de dragones que querían devorarme. Y la cámara grabándolo todo. Señores, el miedo que muestro en la película ERA REAL. Estaba completamente drogada. Parece que la película funciona, así que he pedido que me droguen en cada escena complicada. Eso sí, sigo odiando a Haizea. Y a Pablo. Mucho. Por volverme drogadicta. Pablo Maqueda (director): Sí, muy bonito. Un thriller en plena Gran Vía a la luz del día. Me creo John Mctierman en La jungla de Cristal 3. Hasta aquí todo perfecto. La pose funciona pero ¿y las cincuenta personas que miran a cámara cada diez segundos de metraje? El director de fotografía se volvió tó crazy, ¿Consiguió esquivar todas y cada una de las miradas? Quería llevar a Eva y Rocío como actrices al extremo. Son una bomba de relojería a punto de estallar. Se pasan la película o llorando o corriendo, o corriendo y llorando. Para qué negar que el Lexatín llegó a hacerse imprescindible durante el rodaje. Rocío León (actriz): Me estuve preparando una coreografía BASTANTE tiempo. Muchas horas, muchos días, ir sin comer por el mundo, lengua fuera, perder amigos. Conseguí hacer una cosa con la pierna. Una cosa que tiene bastante MÉRITO (llevaba años sin mover un músculo). Pues resulta que veo la película y esa cosa de la pierna NO sale. Claramente por la mierda de las 13 horas. En serio, una toma más para sacar mi pierna, una pausa por mi pierna. Aplausos a mi pierna. Puta mierda de las 13 horas. Tanto sudor para NADA. Lo del sonido de Gran Vía y todos los otros líos técnicos me la pelan. Lo de mi pierna NO. Lo de mi pierna ME MATA. Haizea G. Viana (productora): La pasta. Lo más complicado fue encajar el presupuesto reducido en un thriller con trece malditas horas de tiempo. No tienes dinero para cortar la Gran Vía, así que decides rodar un viernes de junio a las 3 de la tarde, que está todo muy tranquilo. NOT. Al llegar allí te das cuenta que, aparte del tráfico, vas a tener que dejarte una pasta en hacer que el simpático trompetista de la calle Hortaleza deje de tocar. Él fingirá no conocer el idioma castellano, cogerá el dinero y volverá a tocar. ¿Te está tomando el pelo? Claramente, sí. La jodida trompeta se puede escuchar perfectamente en la película. El ir con el tiempo tan pegado al culo hace que te olvides la bomba que tanto has intentado que se asemeje a la realidad, pegada en los bajos de una cabina y que el señor que ha ido a hacer una llamada tan tranquilamente se lleve el susto de su vida.