Pasé más de 300 horas en la Dimensión Desconocida de las profundidades del océano

Pasé más de 300 horas en la Dimensión Desconocida de las profundidades del océano

Cuando estás en la Dimensión Desconocida, es increíble porque todo lo que ves es algo que nunca se ha visto antes. Pero tienes que tener cuidado, porque es muy fácil morir a esa profundidad.
14.7.16

Todas las fotos por el Dr. Luiz Rocha

El 10 de junio la Academia de Ciencias de California estrenó su última exhibición, Twilight Zone: Deep Reefs Revealed. Examina y presenta una vida marina que reside en una pequeña área del océano, entre 200 y 500 pies bajo la superficie. Lo que está más arriba ya ha sido examinado por buzos profesionales y aficionados, mientras que lo más profundo es terreno de naves sumergibles. Pero el área que está entre la luz del arrecife de coral superficial y la profundidad oscura del océano, rara vez ha sido explorada por la complejidad de su búsqueda; sólo 20 o 30 científicos están calificados para hacer estas inmersiones.

El Dr. Luiz Rocha, de 43 años, es uno de ellos. Es el curador de ictiología de la Academia de Ciencias de California y ha trabajado ahí los últimos cinco años. Como buceador, ha pasado más de 5.000 horas bajo el agua, incluyendo 300 horas en esta banda llamada la 'Twilight Zone' (Dimensión Desconocida, en español). Rocha nos cuenta en sus propias palabras cómo es explorar un área del planeta que nunca ha sido vista por ojos humanos.

Cuando estás allí, en la Dimensión Desconocida, todo lo que ves es una novedad. Todo es algo que no habías visto antes. Es increíble y siempre es emocionante. Tu adrenalina simplemente estalla. Pero tienes que estar pendiente de tu oxígeno y de lo que pasa con tu rebreather, porque no puede haber margen de error allá abajo. El peligro puede ser agobiante para algunos, pero la emoción por los descubrimientos científicos me mantienen con entusiasmo.

Empecé a bucear a mediados de los 80, cuando estaba cursando mi bachillerato en Brasil. Hice parte del primer curso de SCUBA que se dio en mi ciudad. Cuando buceas por la biología, entre más profundo vas, más cosas emocionantes encuentras. Así que incluso cuando hacía buceo normal, yo iba más allá de los límites: tan profundo como me lo permitía el equipo e intentando llegar al siguiente nivel. Cuando estaba en Brasil, la tecnología no estaba disponible, pero no había fondos. Lo que ahora hago como forma de vida en California es un tipo de buceo muy especializado, así que es difícil encontrar un programa que lo apoye.

El entrenamiento es específico para una unidad de rebreather. Los rebreathers han existido desde hace mucho. Los primero equipos de buceo eran rebreathers no confiables. El ejército utilizó rebreathers de oxígeno puro, que eran eficientes, pero sólo a seis metros de profundidad. A 400 pies, si respiras mucho oxígeno o muy poco, estás muerto, y no teníamos sensores confiables sino hasta hace 20 años.

Con los rebreathers que usamos, cuando exhalas, no salen burbujas. Tu respiración vuelve a entrar y hay un filtro que elimina el CO2. Sigues respirando la misma mezcla una y otra vez. Es muy eficiente. El sensor monitorea constantemente la presión del oxígeno, y si necesitas más, lo reemplaza. El filtro puede funcionar por 10 horas más o menos.

La otra alternativa es bucear con un tanque común, con el que, cada vez que exhalas, sale gas. Hay dos problemas con eso. Uno es el volumen, porque si vas profundo, tienes que tomar mucho gas si exhalas cada respiración. Eso implica más tanques y un equipo más pesado. El segundo es costos. Para poder sumergirnos a las profundidades a las que vamos, removemos nitrógeno y añadimos helio, pero el helio es costoso. Si exhalamos, estamos gastando entre 10 y 20 dólares por respirada.

La atmósfera de la Tierra es 79% nitrógeno, 20% oxígeno, el 1% restante son otros gases. Eso es lo que normalmente le ponemos a nuestros tanques. Pero el nitrógeno a una presión tan alta, entre más te sumerges, más narcótico se vuelve. El nitrógeno te emborracha a esa profundidad, y no queremos estar alterados. A 100 pies, si estás con un tanque con 79% nitrógeno, es como tomarse dos o tres copas de vino. A 200 pies es como tomarse toda la botella. A 300 pies serían como cinco botellas. Por eso quitamos un poco de nitrógeno y usamos helio.

Cuando llegamos al punto de buceo, pasamos más o menos una hora configurando el rebreather, probándolo y todo eso. Pasamos por una lista muy larga. Normalmente, el equipo está compuesto de tres o cuatro buzos. Planeamos qué tan profundo vamos a ir, qué tanto tiempo, pero siempre estamos preparados para alguna eventualidad si encontramos algo más ––o menos–– profundo y tenemos que hacer un cambio de inmediato. Usamos señales de mano casi siempre. A veces hablamos a través de los reguladores, pero no se entiende muy bien. Nuestra profundidad máxima son los 550 pies.

Muchas personas preguntan si hay más presión en el cuerpo a esa profundidad, pero no. El agua no se comprime. Podría ir a la Fosa de las Marianas, y se sentiría igual. No me apretaría. Lo que se comprime son los gases, y todos los problemas salen de ahí.

Cuando respiramos hay gases que entran a nuestro torrente sanguíneo. Básicamente, las moléculas de gas se acercan unas a otras a medida que vas más profundo. Esto no es problemático yendo hacia abajo, pero puede ser complicado cuando subes. Si subes muy rápido, los gases se convierten en burbujas. Es casi como abrir una botella de gaseosa. Si se abre muy rápido, el CO2 se convierte en burbujas y sale muy rápido. Pero si abres la botella despacio, no se formarán burbujas. Esto es muy serio cuando hablamos del cuerpo, porque las burbujas en tu torrente sanguíneo detendrán el flujo. Y dependiendo de dónde se detenga el flujo, puede ser mortal. Si pasa en el corazón, éste se detiene. Si pasa en tu cerebro, éste deja de funcionar. Esto es lo que, en inglés, llamamos los bends", y es la razón por la que tardamos horas para salir de las profundidades.

Cuando bajamos, es de un solo tirón. Vamos tan rápido como podemos. Toma cinco minutos máximo. Luego intentamos encontrar un lugar donde haya peces u otras cosas que queremos atrapar. Tenemos que encontrar ese lugar en cinco minutos. Si no, nos devolvemos. Si encontramos el lugar, nos quedamos ahí abajo por 10 o 15, eso es todo lo que podemos aguantar, sobre todo por lo demorado que es subir.

Es caos controlado, supongo. No podemos alejarnos mucho entre nosotros, pero tampoco podemos estar estrellándonos. Intentamos atrapar cualquiera de las cosas en las que estemos interesados en traer a la superficie. Para los peces, como han pasado toda su vida allá abajo, los metemos en unas cámaras de descompresión, y las sellamos a esa profundidad. Luego los mandamos a la superficie. Los buzos de apoyo recolectan esas cámaras, y lentamente descomprimen al pez por días, no horas. Para nosotros, después de 10 a 15 minutos de atrapar especímenes, empezamos a nadar hacia arriba a la superficie. Ese proceso toma siete horas.

Cuando volvemos a la superficie, paramos cada 10 pies, y con cada parada tomamos descansos más largos. El primero sería de uno o dos minutos, el último, a 10 pies de la superficie, toma casi dos horas y media. Cuando llegamos a los 100 pies, los buzos de apoyo mandan cámaras y equipo para investigar esas profundidades. Tomamos fotos, estudiamos corales blanqueados, hacemos conteos de peces; lo que sea que nos mantenga ocupado. Para el 95 al 98% de nuestros buceos, nadamos cerca a una pared de coral hasta alcanzar la profundidad que queremos, así que hay cosas por explorar al subir.

Pero a veces el arrecife empieza a los 100 o 150 pies, así que cuando pasamos ese nivel en la subida, no hay más arrecife. En ese caso, es muy aburrido subir. No hay nada que hacer. Mantenemos nuestras mentes ocupadas de diferentes formas, como con piedra, papel o tijera. Tenemos unos tableros para escribir bajo el agua, así que también jugamos tricky. A veces llevo libros bajo el agua. Si se trata de una descompresión de cinco horas, leo un libro. Si no puedo terminar el libro en esa sumergida, lo pongo en una bolsa Ziploc con agua adentro. Si lo mantienes mojado y no eres muy brusco, el libro se mantiene en buenas condiciones, y lo puedo leer en el buceo del día siguiente. Leí algunos libros de Hemingway de esa forma.

Después del buceo, estoy exhausto y con hambre. Algunos buzos comen bajo el agua, pero a mí no me gusta porque siempre se entra algo de sal y eso me da más sed. Esos buzos comen bananos o manzanas, cualquier cosa que no se disuelva. Para hacerlo, tienen que poner la cabeza hacia abajo. Pero si la bajas, hay una bolsa de aire en tu boca, habrá algo de agua, pero no estará completamente mojada.

De todos mis viajes a la Dimensión Desconocida, el pez que realmente me ha fascinado es el sacura speciosa. El nombre común que le han dado es algo así como "pez súper raro arcoiris". Es muy raro. El CAS es el único acuario en el mundo que tiene uno. Ningún coleccionista privado lo tiene, porque nadie va a esas profundidades. Nosotros conseguimos ese pez a unos 487 pies bajo el agua.

Cuando buceas a esa profundidad, tienes que estar atento de muchas cosas. La gente compara usar el rebreather a manejar un avión. Algunos dicen que uno no bucea con un rebreather, uno vuela con él. No es tan complicado como un avión, pero es igual de peligroso. Si haces una o dos cosas mal, hasta ahí llegaste.

Mira el trabajo del Dr. Luiz Rocha en su página.