Tu móvil te está escuchando y no es ninguna paranoia

Así fue como llegué al fondo del misterio de los anuncios que coincidían con los temas de mis conversaciones.

por Sam Nichols; traducido por Mario Clavero Ramos
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jun. 6 2018, 3:30am

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Hace un par de años, ocurrió algo extraño. Un amigo y yo estábamos sentados en un bar, con los iPhones en los bolsillos, hablando de nuestros últimos viajes a Japón y de lo mucho que nos gustaría volver. Al día siguiente, ambos recibimos anuncios en Facebook sobre billetes baratos a Tokio. Pensamos que fue mera coincidencia, pero parece que todos han tenido una experiencia parecida. ¿Estamos ante un caso de paranoia o es que nos están escuchando nuestros smartphones?

Para el doctor Peter Henway, asesor de seguridad de la empresa de ciberseguridad Asterix y exprofesor e investigador de la Universidad Edith Cowan, la respuesta correcta es la segunda, pero es posible que el asunto no sea tan perverso como parece.

Es verdad que para que tu smartphone pueda escuchar y grabar tus conversaciones, tiene que haber una función que se active, como cuando dices “ Hola, Siri” y “ OK, Google”, pero, cuando no se activan estas funciones, todos los datos proporcionados se procesan solamente en tu móvil. Puede parecer que esto no es motivo de alarma, pero todas las aplicaciones que tienes en el móvil, incluido Facebook, siguen teniendo acceso a estos datos sin necesidad de activar nada y tienen la potestad de decidir usarlos o no.

Susurrando cosas a mi móvil

“De vez en cuando, hay servidores [de aplicaciones como Facebook] que reciben audios, aunque no se sabe muy bien qué provoca que se envíen esos fragmentos de audio”, explica Peter. “Ya sea mediante temporizadores, localizadores o el uso de ciertas funciones, [estas aplicaciones] utilizan permisos para activar los micrófonos y lo hacen con regularidad. Las aplicaciones envían estos datos de manera encriptada, por lo que resulta muy complicado detectar el desencadenante”.

Continúa explicando que aplicaciones como Facebook o Instagram podrían contar con miles de estos desencadenantes. Una conversación con un amigo en la que le dices que necesitas unos vaqueros podría ser suficiente para activarlos. La palabra “podría” es clave porque, aunque sabemos que la tecnología existe, algunas empresas, como Facebook, siguen negando rotundamente estar escuchando nuestras conversaciones.

“Viendo que Google lo reconoce abiertamente, personalmente daría por hecho que hay otras empresas que están haciendo lo mismo”

“Viendo que Google lo reconoce abiertamente, personalmente daría por hecho que hay otras empresas que están haciendo lo mismo”, me cuenta Peter. “De verdad, no veo ninguna razón por la que no lo estuvieran haciendo. Tiene mucho sentido desde un punto de vista publicitario y están amparadas por los acuerdos de las condiciones generales y por las leyes, así que doy por hecho que lo están haciendo, aunque no pueda asegurarlo por completo”.

Con esta información, me dispuse a realizar un experimento. Estuve durante cinco días seguidos diciendo una serie de frases, como “Creo que voy a volver a la universidad” y “Necesito comprarme camisas baratas para ir al trabajo”, dos veces al día para comprobar si de esta forma se activaba esa misteriosa función. Después, me puse a supervisar las publicaciones patrocinadas de Facebook para comprobar si había cambiado algo.

No había visto este anuncio de ropa nunca antes de decir a mi móvil que necesitaba camisas

Los cambios no tardaron en llegar. De repente, me salieron varios anuncios de cursos de seis meses en varias universidades y de marcas que tenían ropa barata en oferta. Además, tuve una conversación con un amigo sobre que me había quedado sin datos y me salió un anuncio sobre tarifas baratas de datos de hasta veinte megas. No se puede decir que no fueran buenas ofertas, pero todo aquello fue revelador y daba bastante miedo.

Peter me asegura que, aunque no hay ninguna información cuya seguridad esté garantizada siempre, en 2018 no hay ninguna empresa que venda directamente datos de usuario a publicistas, aunque, como todos sabemos, no necesitan nuestros datos para que veamos sus anuncios.

“En vez de decir ‘Estas son las personas que cumplen con vuestro perfil de clientes en potencia’, dicen ‘Por una cantidad de dinero, puedo conseguir que los clientes que encajan con vuestro perfil vean el producto’”. Si dejan escapar esa información, perderán la exclusividad del acceso a la misma, por lo que les interesa mantenerlo en secreto lo máximo posible.

Peter señala que, precisamente por el hecho de que las empresas de tecnología valoran nuestros datos, estos no están a salvo de los órganos gubernamentales. Dado que la mayoría de estas empresas son de los Estados Unidos, tu información puede ser cedida a la NSA (Agencia de Seguridad Nacional) o incluso a la CIA (Agencia Central de Inteligencia), independientemente de que sea legal o ilegal en tu país de origen.

Por lo tanto, está claro que nuestros móviles nos escuchan y cualquier cosa que digamos cuando estamos cerca de ellos puede ser utilizada en nuestra contra. Sin embargo, al menos según Peter, no debería ser motivo de preocupación para el grueso de la población, ya que, a no ser que seas periodista, abogado o dispongas de información sensible, los publicistas son los únicos que pueden acceder a tus datos. Si eres como todo el mundo y llevas una vida normal y hablas con tus amigos de tus últimos viajes a Japón, no hay ninguna diferencia con los anuncios personalizados que te saltan después de que hayan rastreado tu historial de búsqueda.

“No es más que una ampliación de la publicidad como la conocíamos en televisión”, precisa Peter. “Lo único es que, en lugar de publicitarse en los horarios de máxima audiencia, ahora se dedican a rastrear en la red las búsquedas de los consumidores. No es una situación ideal, pero no creo que suponga ninguna amenaza inmediata para la mayoría de la gente”.

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