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Cómo saber si eres un ‘hípster racista’

Hazme caso a mí, que soy negro y sé de qué va el tema.
Images via: Wikipedia Commons 

Por si no lo sabías todavía, Zinzi Clemmons, escritora de la newsletter feminista de Lena Dunham, anunció su dimisión el pasado domingo 19, poco después de que Dunham defendiera al escritor y productor de la serie Girl s, Murray Miller, a quien la actriz Aurora Perrineau acusó de violación. Clemmons, además, afirmó que ella “se movía en los mismos círculos en la universidad” que Dunham. “En la universidad, huía de esa gente como de la peste porque, como todo el mundo sabía, eran racistas. Yo los describiría como ‘hípsters racistas’”, escribió ella.

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En la era del daltonismo, el posracialismo y el victimismo blanco en la que nos encontramos, conozco de primera mano lo que significa ser un “hípster racista”. Esa gente fueron los primeros en atacar el hashtag #alllivesmatter (en respuesta al #BlackLivesMatter), antes de que se generara todo el revuelo alrededor del término.

Los hípsters racistas son los tipos menos racistas de entre todos los racistas. Seguramente por las noches se repiten a sí mismos su antirracismo, después de que toda su pandilla de blancos haya gastado bromas de mal gusto sobre los negros, lo que es completamente correcto porque, supuestamente, lo hacen irónicamente. Protestan por la censura en la canción “My Nigga ”, de YG. Y, por supuesto, tienen una amiga o un amigo negro. Yo suelo ser ese amigo negro, la excusa perfecta para demostrar su sensibilidad racial.

Este es el “racismo hípster” del que habla Clemmons, y yo, en nombre de la mayoría de negros y negras, voy a decir que os odiamos casi más que al cateto que esgrime la palabra “negrata” como si fuera una espada. Si sigues sin estar seguro de si das el perfil, aquí te explico cómo puedes saber si eres o no un hípster racista.


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Tienes un “amigo negro”

Yo he sido ese amigo negro muchas veces y tú, como hípster racista que eres, debes tener uno también. A veces hacemos de profesores y tenemos que responder a todas esas dudas estúpidas que no le preguntarías a un extraño; es nuestro papel. También tienes que hacer cosas tan absurdas como saludarte chocando puños con tu colega negro cuando te encuentras con él o soltar “hermano” de vez en cuando.

Otra cosa que haces si eres un hípster racista es utilizar el nombre de tu amigo negro como defensa cada vez que dices algo racista “sin darte cuenta”. Por supuesto, esperas que ese amigo te dé una palmadita tranquilizadora en la espalda y te repita las palabras, “No eres racista, eres mi amigo” hasta que te quedes lo suficientemente tranquilo como para poder dormir por la noche.

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Utilizas el nombre de tu amigo negro como defensa cada vez que dices algo racista “sin darte cuenta”

Y, como si fuéramos conejillos de Indias, a nuestro alrededor puedes experimentar haciendo chistes racistas sin ningún tipo de remordimiento. Solo tienes que mirarnos de reojo y, en cuanto nos quejemos, decir, “¡Que era broma!”.

Te gusta meter el dedo en la llaga

Si eres blanco, probablemente tengas cierta tendencia a meter el dedo en la llaga. Y eso significa que tienes todas las papeletas para ser un hípster racista. Quizás fue durante una discusión sobre la vida de los negros, o mientras hablabais de Colin Kaepernick —el jugador negro de fútbol americano que inició las protestas antiracistas en la NFL y el mundo del deporte— o de la supremacía blanca.

A lo mejor ni siquiera dijiste directamente esas palabras exactas, pero sí que lo hiciste indirectamente al dar tu opinión, “No digo que esté de acuerdo con esto, pero mirad este sitio web, dice cosas muy interesantes”. Solo quiero que sepas que lo que hiciste es peligroso y de muy mal gusto.


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Siempre te va bien reducir el racismo a un desacuerdo político, aunque la solución por tu parte sea completamente ilógico. Estabas siendo retorcido desde el momento en el que intentaste justificar tu lógica contra la seguridad de los negros. Así que trata de ejercitar más tu cerebro y deshacerte de tu ideología supremacista.

Eres daltónico

Todo el mundo te parece blanco porque cuando dices no ver color de las personas, lo que realmente estás diciendo es que los ves como blancos; se es blanco, sin ningún tipo de duda, plano, aburrido, sin drama, sin sabor. El blanco, ese color tan aburrido y apagado.

Todo el mundo te parece blanco porque cuando dices no ver color de las personas, lo que realmente estás diciendo es que los ves como blancos

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Lo tuyo es claramente un superpoder, eso de no poder ver color te hace inmune a esa cosa llamada racismo, que para ti ya no existe. Eres indudablemente mejor que el resto del país. Tu mantra, “Las razas no existen" reduce el riesgo de que alguien pueda acusarte. Que le den a todo el racismo, a todos los que protestan bajo el lema #blacklivesmatter. Ignoras los problemas reales, vives en un mundo de mentira donde no hay conflictos y donde todas las personas son iguales. Ignorando el problema crees que llegará una sociedad kumbayá.


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Plagias todo lo que te gusta

Ahora te sientes muy bien contigo mismo. Has descubierto ese baile antiguo, ese plato de comida que solía hacerse años atrás, ese peinado que se llevaba hace tiempo y lo has modernizado todo otra vez. Has aburguesado todo eso que pertenecía a otras razas y culturas y has suprimido lo que no te gustaba con el objetivo de hacerlo atractivo para los blancos como tú.

Ya no dices “negrata”, conviertes en productos de consumo para gente como tu todo lo que pertenece a los negros, a los latinos, a los asiáticos o a los pueblos indígenas porque todo puede encajar contigo. Haz como Kylie Jenner y copia los diseños de boutiques de ropa afroamericana, como por ejemplo la PluggedNYC.

Conviertes en productos de consumo para gente como tu todo lo que pertenece a los negros, a los latinos, a los asiáticos o a los pueblos indígenas porque todo puede encajar contigo

Toma por la fuerza lo que sea, utilízalo y deshazte de ello. Ve a una barbacoa sin que te inviten, coge un plato sin pedir permiso y copia la receta de todas las comidas que puedas. Porque no hay nada malo en robar culturas, al igual que tampoco estaba mal visto destruirlas.

Hablas de los blancos como si tú no lo fueras

Eres un hípster racista en toda regla. Llevas un negro dentro de ti. No te importa llamar al opresor “cabrón de mierda” porque eres demasiado guay para “ser” el opresor. Siempre dices, “¡Uf, blancos!”, ignorando que tú también eres blanco. Intelectualmente, estás por encima de los sistemas que protegen a los que protestan por los derechos de los blancos. En ese entorno, puede que confundas las causas que benefician a la gente de color mientras fomentas las tonterías esas que te importan (todo el feminismo blanco, los derechos de los animales o los gorilas llamados Harambe). No hay nada más “racista hípster” que fingir que eres un aliado.