ESPAÑA

Siempre recordaremos a Chiquito de la Calzada

Chiquito de la Calzada fue el meme antes de los memes.
11.11.17

Lo que jode que se muera alguien que te ha hecho reír no tiene nombre. Cuesta expresarlo -y muchos ya lo sabéis porque hoy os habéis levantado con esa misma sensación.

Se nos fue Chiquito, ese malagueño que, después de haber hecho del flamenco su vida durante más de 50 años, de repente irrumpió en nuestros televisores e hizo que España amaneciera una mañana de verano al grito de “fistro" y “pecador de la pradera”.

Su presencia en aquel programa de Genio y figura allá por 1994 tenía la intención de fidelizar y captar a un público de mayor edad dentro del formato, pero lo cojonudo de Gregorio, que así es como se llamaba realmente, es que consiguió calar por igual a todos y todas indistintamente. Daba igual la edad, jóvenes y mayores aprendieron su vocabulario y no éramos pocos los que, por aquel entonces niños, le imitábamos en los recreos del colegio o interrumpíamos al profesor en el aula al grito de “quietorr” o “no puedorr”. Un fenómeno viral sin precedentes tanto dentro como fuera del mundo del humor nacional que a mi me costó alguna que otra expulsión de clase.

En una época en la que internet no era más que una palabreja rara que escuchábamos de cuando en cuando, sus chistes llegaban de punta a punta del país en cuestión de horas aunque no hubieras encendido la tele la noche anterior. Eran el chascarrillo con el que se animaba una reunión de amigos o una tertulia de bar. Era el saludo entre colegas y, si te llamas Lucas, algo que te marcará de por vida en todas tus despedidas hasta el día del juicio final cuando te digan "hasta luego".

Hoy, sorprendentemente, toda España parece unida de manera unánime y homenajea a alguien que hizo una de las cosas más complicadas en esta vida, ser capaz de hacer reír en los momentos buenos y malos. De derechas, de izquierdas, jubilados, universitarios… eso no importa, porque Chiquito ya es alguien universal capaz de unirnos como pocas cosas lo consiguen. Alguien que traspasó todas las fronteras y que logró algo tan complicado como transgredir en el mundo del humor.

Fue un fenómeno incomparable; fue el meme antes de que se inventara esa palabra; fue quien convirtió contar un chiste en todo un rito lleno de movimientos y giros al vocabulario con palabras adaptadas del inglés más macarrónico que llegaron a conformar todo un idioma del humor. Él se va pero todo su legado y su filosofía de vida se quedan con nosotros. Gracias por tanto y hasta siempre, pecador.