Esto es lo que pasa cuando no encuentras trabajo de lo tuyo
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Esto es lo que pasa cuando no encuentras trabajo de lo tuyo

Hablamos con jóvenes españoles con ansiedad después de graduarse.
2.11.17

El paro juvenil en nuestro país es del 38.6%, más del triple de la media de la OCDE (11.9%). Hay casi 13 millones de personas en España que están en riesgo de exclusión social, de las cuales un 15% ha alcanzado estudios superiores. Y, por grupos de edad, el riesgo de pobreza se ceba con los jóvenes de entre 16 y 29 años, siendo un 37% de los afectados. Muchos de estos jóvenes, tienen problemas de ansiedad tras graduarse y no encontrar trabajo.

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Unos problemas que no aparecen de repente, sino que ya se hacen patentes conforme la realidad que les espera al salir de la universidad empieza a perfilar claramente.

"Durante la carrera la preocupación comienza a detectarse en el último año, aunque no es que se sientan en un pozo sin fondo. Es más bien una preocupación realista", explica Amparo López, profesora de periodismo en la Universidad Jaume I. Ella cuenta que entre su alumnado ve un grupo que se ha ido mentalizando: "han cambiado el chip y van a trabajar su marca personal para venderse de forma más creativa al mercado. Incluso el 53% de los alumnos de primer ciclo de periodismo tampoco descartan emprender, intención que se reduce en los estudiantes de segundo ciclo".


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Pero para muchos estudiantes es difícil plantearse ese tipo de alternativas y se ven asaltados por el desaliento y la negatividad, lo que a algunos les puede llegar a sumir en un pozo del que es difícil salir. Cuando los trailers han acabado y la proyección de la peli de la vida real ha empezado, mantener la positividad siempre no es fácil.

Manuel García, del Centro de Psicología Aplicada de la Universidad Autónoma de Madrid, considera que para no ser arrastrado por esas emociones lo mejor es que "no abandones actividades gratificantes. Sé que a lo mejor hoy no te apetece salir, o te da pereza coger un libro. Deshazte de todas esas excusas y sal, lee y trata de estar con gente hablando de cualquier cosa. Huye del optimismo fácil. 'Todo va a salir bien' no tiene por qué ser cierto. Como decía antes, es importante pensar de manera más proactiva, pero sin caer en la autoayuda barata y el optimismo ciego. La preocupación por el futuro es algo sensato; el problema llega cuando se convierte en el centro de tu vida o te impide ser quien quieres ser", sentencia Manuel.

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Para saber cómo se siente y cómo luchan con esa sensación de desazón, jóvenes españoles ya graduados nos cuentan cómo han sido sus vidas al salir del cascarón.

Ana, 27, Cantabria

españoles universitarios sin trabajo ni futuro

"Hace 3 años que me gradué en ADE. Fui de la primera promoción de la Universidad de Cantabria. Recuerdo que nos decían 'lo mejor que habéis hecho es empezar la carrera porque para cuando salgáis, la crisis habrá terminado' y ¡qué va! Yo solía pensar que cobraría 1.600€ al mes cuando me graduara porque piensas 'me he formado y me lo merezco'; ahora me conformo con 1.100€. Desde que salí mayoritariamente he trabajado en hostelería y eso te quema. Encontré una oferta que eran prácticas mal pagadas de 6 meses con prórroga de hasta dos años. ¡Dos años de becaria! y lo habría cogido por la puta experiencia, pero no me seleccionaron.

Intento ser positiva y pensar que todo pasa por algo, pero vas por meses. Vas bien y luego te vuelves a desmoralizar. Sigues echando currículums pero cada vez más desganada. Ahora estoy centrada en aprobar un título de inglés y me planteo si meterme a algún máster. Creo que es importante seguir planteándote objetivos por los que luchar, porque si no te caes"

Ramón, 23, Valencia

españoles universitarios sin trabajo ni futuro

"Me metí en Bellas Artes en la Universitat Politècnica de València porque era la vocación de mi vida. Siempre recordaré cómo nos dijeron el primer día 'esta carrera la vais a hacer literalmente por amor al arte'. Y es que en realidad mi gremio no está pasando por un momento de crisis, directamente estamos unidos a la precariedad de forma 'natural'. Por ejemplo, yo acabo de rechazar unas prácticas por ética. Me iban a pagar a 3.75€ la hora y yo ya he hecho dos años y medio de prácticas. En este momento aproximadamente el 80% de mis compañeros están buscando trabajo de cualquier cosa, un 5% está haciendo algún máster que vale una pasta y el 15% restante están intentando ser profesores.

El problema es que hay demasiada titulitis en España. No hay capacidad en el mercado para absorber tanto graduado y las universidades solo piensan en tener un constante flujo de gente y para ello están obsesionados en ser primeras en los rankings. Así pueden ganar dinero porque lo necesitan. En cambio, no analizan qué está pasando con los egresados. De todas formas, aunque muchas veces me da bajón, intento no pensar que ha sido pérdida de tiempo. Mi carrera me ha dado mi forma de ver la vida y me ha hecho ser quien soy. Solo quiero un trabajo en el que me valoren y pueda tener cierta estabilidad".

Hugo, 28 Menorca

españoles universitarios sin trabajo ni futuro

"Estudié Criminología en la Universidad de Barcelona y me pareció muy interesante, aunque desde el primer año empecé a pensar en cambiarme a otro grado porque no paraban de decirnos 'cuando acabéis, vais a tener que trabajar muchísimo para tener muy poco'. Al final seguí luchando: estudiando, trabajando en un bar los findes durante la carrera y siendo camarero todos los veranos.

Cuando acabé criminología nunca tuve la sensación de 'qué guay'. Después hice un posgrado en mediación de conflictos del cual había rumores de que tendría futuro. Mentira. Me registré en 4 asociaciones, pagué un seguro obligatorio y nunca me llamaron. Ahora estoy haciendo un máster que me gusta y me puede ayudar a desarrollar una idea que tengo. Mientras tanto estoy de recepcionista en un hotel. De mi clase los pocos que trabajan es porque han hecho un doctorado.

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Me siento decepcionado después de todo el esfuerzo. Has estudiado un montón y te ves igual. A veces piensas que deberías haber estudiado algo con más salida pero probablemente estaría en la misma situación y con una carrera a mis espaldas que no me gusta. Intento pensarlo poco porque si no te deprimes pero no me veo viviendo en España si la situación no mejora. Hay que seguir adelante, no puedo conformarme, hay que seguir teniendo ideas".

Sara, 27, Cádiz

españoles universitarios sin trabajo ni futuro

"En cuanto comencé a estudiar Trabajo Social en la Universidad de Cádiz pronto me di cuenta de que los profesionales de esta rama están tan excluidos como las personas con las que tratan. Cuando me gradué me presenté junto con 4.000 personas más a unos exámenes para una bolsa de trabajo. Allí me encontré a mis propios profesores de la universidad. ¡Imagínate mi cara! Después hice un máster que no me abrió ninguna puerta. Así que, al acabarlo, me sentía en el mismo punto que cuando acabé la carrera. No paré de buscar trabajo pero no me llamaban ni de McDonal's.

Parece que hay que pasarse un montón de años haciendo voluntariados y prácticas para que al final encuentres una oportunidad pero no podemos estar en casa trabajando gratis y que nuestras familias paguen todo.

Me sentía súper angustiada y frustrada. Me hinchaba a llorar y mi novio me decía '¿por qué te pones así? Ya sabías que esto iba a pasar'. Tenía mucha negatividad, estaba siempre enfadada. Mi madre me decía 'consigue algo porque todo el dinero no puede salir del mismo sitio' pero no encontraba absolutamente nada. Me pasé así un año hasta que decidí irme fuera [Sara actualmente vive en el Reino Unido] y, aunque no estoy trabajando ahora de lo mío, he hecho mil cosas que me hacen sentir que puedo con todo. Soy feliz aunque haya cosas importantes que no tengo como estabilidad laboral.

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Creo que algún día ejerceré de lo mío, aunque cada vez me da más igual. Mientras tanto, ahora sueño con abrir una tienda vintage con mi amiga".

David, 32, Cádiz

españoles universitarios sin trabajo ni futuro

"Yo, al igual que mucha gente, estudié magisterio de primaria y psicopedagogía en la Universidad de Granada. Al acabar me pasé todo un año estudiando 8 horas al día, de la biblioteca a casa únicamente para presentarme a las oposiciones. Me presenté y aprobé pero no con la suficiente nota como para tener una plaza. Necesitaba méritos extras como un C1 en inglés. Ya sabemos que hay demasiada gente y pocas plazas. Y claro, cuando te ves así, se pasa mal porque te has esforzado mucho y sigues sin poder dedicarte a lo que te gusta. Pronto intenté pensar 'a ver David, ¿qué puedes hacer?', así que lo aposté todo y me fui a Reino Unido, donde vivo hoy.

Aquí no me puedo quejar porque he tenido mucha suerte y, después de pasar unos meses trabajando de friegaplatos, empecé a trabajar en una guardería y ahora estoy en un colegio. En España mucha gente que conozco sigue con trabajos precarios. Así que yo no veo aún los brotes verdes de los que hablaba Rajoy.

A raíz de todo esto, he aprendido a ser más positivo y a tolerar mejor la frustración. Eso sí, mi objetivo sigue siendo alcanzar un buen nivel de inglés y presentarme a las oposiciones de Andalucía en 2019".