Publicidad
actualidad

Ya van dos fotos de cazadores escribiendo ‘VOX’ con conejos

¿En qué momento alguien decide escribir palabras u oraciones con cadáveres de conejos?

por Pol Rodellar
21 Enero 2019, 11:24am

Foto vía PACMA

Esa peña que necesita escribir su nombre en los cristales del metro rascando con una llave. Esa gente a la que le apetece mucho escribir con pis una frase sobre la nieve. Esa gente que pintarrajea la puerta de un baño con el teléfono móvil de un colega y al lado escribe “Estoy ansioso por comerme unas cuantas pollas”. Esa gente que dibuja una mujer desnuda en el capó de un coche lleno de polvo.

Este mundo está repleto de individuos creativos que no pueden frenar su necesidad de comunicar aunque no dispongan de los utensilios necesarios para generar una caligrafía comprensible. A falta de tinta y pincel, el ingenio y la picaresca se adueñan del cerebro y urden extrañas estratagemas para lograr plasmar sobre una superficie un mensaje, una idea. Es ese mismo ingenio que excretan las pinturas rupestres, esa misma necesidad ritual y de reafirmación del individuo.

A los pentáculos satánicos de las taquillas de los institutos y los corazones rasgados en los bancos de los parques con una llave ahora tenemos que sumarle otra nueva modalidad: los conejos.

Existe gente que ha decidido empezar a escribir con cadáveres de conejos. Este fin de semana han aparecido en internet un par de imágenes en las que unos cazadores posaban frente a la palabra "VOX" escrita con cuerpos de conejos. Si bien el símil con las pollas rasgadas con compases en los pupitres o los grafitis en las rejas de los comercios es evidente —al fin y al cabo, son soluciones gráficas para plasmar mensajes donde en teoría no se debería—, lo de los conejos resulta un tanto incómodo.

Las fotos, como podéis comprobar, están extremadamente pixeladas, pues deben de haber sido hechas con móviles de mierda, móviles de cazador, de persona que se gasta todo el sueldo en armas de fuego, munición y vino, y no en tecnología o sistemas de entretenimiento que no supongan la muerte de seres.


MIRA:


Pero, ¿por qué diablos esos tipos han escrito la palabra VOX con conejos? Pues bien, resulta que el partido de Santiago Abascal flirtea cómodamente con la idea de la caza; de hecho, en su programa ya proponen proteger la caza como actividad necesaria y tradicional del mundo rural, haciendo que la amistad entre VOX y los cazadores sea algo más que una simple casualidad.

La foto es, entonces, una especie de ejercicio demencial de agradecimiento, como cuando un día le insinuaste a tu pareja que alguna vez te gustaría incorporar bolas chinas y objetos metálicos a vuestras folladas y al día siguiente apareció con una enorme caja repleta de juguetes sexuales que ahuyentarían al mismísimo diablo. Esa señal de gratitud desmedida que sobrepasa cualquier límite racional incluso para las mentes más enfermizas. El regalo envenenado de un desquiciado hecho con toda la bondad e ilusión del mundo pero dando unos resultados nefastos, vergonzosos y abyectos.

Un sacrificio febril a un dios, la ofrenda de unos mortales a un ser supremo. Se trata, claramente, de un ritual para honrar a los de VOX, un mensaje directo, y es por esto que los de Abascal no ha tardado nada en desentenderse y decir que no tienen nada que ver con toda esta movida de los cazadores y los conejos y que no saben dónde coño se ha tomado estas fotos.

Es extraño, pero esta gratitud de los cazadores parece más bien como una suerte de invocación, un ritual para lograr la victoria de Abascal. Podría ser. Al fin y al cabo, esos tipos del pasado dibujaban animalitos en las cuevas para tener suerte durante la cacería, aunque creo que eso se desmintió hace poco y solo pretendían decorar sus patéticos y poco desarrollados hogares.

En todo caso, la hipótesis del ritual inconsciente me parece plausible. Si VOX se planta en el congreso puede que estos conejos hayan tenido algo que ver, y esta frase creo que tiene más sentido del que yo mismo considero.

Vale, existen circunstancias en las que sería coherente, lógico e incluso respetable que alguien escribiera la palabra VOX en el suelo juntando unos despojos de conejos, como por ejemplo, en una sociedad postapocalíptica en la que solo escribiendo en el suelo con animalitos lagomorfos las mágicas palabras “VOX” (el nombre del terrible rey supremo que atemoriza esa nueva sociedad decadente basada en la fuerza bruta, la chatarra y la desesperada explotación de los últimos alientos de gasóleo del planeta Tierra) se podría liberar a un jovencito virgen que ha sido atado a una farola y al que iban a quemar vivo para “calmar a los dioses del desierto”.

En este caso, OK, escriban VOX o lo que jodido quieran con conejos o lo que sea, pero liberen de una vez al pobre chiquillo, que solo tiene 13 años y aún no sabe lo que es besar a alguien o emborracharse con los progenitores hasta verlos meándose encima en la cocina. Pero claro, esta no es la jodida situación. Esta no es la jodida situación en la que nos encontramos en el siglo XXI, en este país llamado España.

En la realidad que habitamos, ordenar cuerpos de animales muertos para generar un mensaje caligráfico no está, precisamente, muy bien visto, sobre todo con la sensibilidad moral que se ha generado al vivir en un sistema de organización social que no obliga a los menores a tener que estar fichando cada día en una fábrica en la que pueden perder las extremidades con facilidad o en la que sabemos perfectamente que nunca nos podrán obligar a ir a una jodida guerra en la que tendremos que matar a gente hasta morir.

Aunque, de alguna forma, también estamos acostumbrados a este tipo de imágenes —a ver personas al lado de una orgía de cadáveres de animales—. Me han comentado que en las carnicerías y pescaderías es el pan de cada día, que ahí se puede ver cada día un abanico de cadáveres ordenados sobre hielo o dentro de neveras, colocados de una forma que confeccionan un relato caligráfico incomprensible, como escrito en un idioma desconocido, pero un mensaje al fin y al cabo, pues la ordenación responde a cierta lógica comercial.

¿Sería indecente que en las carnicerías o en nuestras neveras organizáramos los animales muertos destinados a ser comidos de tal forma que pudiéramos leer una palabra u oración? Pero da igual, porque de alguna forma esta ordenación ya existe, pues todo está ordenado con un fin concreto, sea fácilmente comprensible o no, sea con un fin u otro.

Pero lo que hay que aprender de todo esto es que quien defiende y se alía con cierto tipo de gente con cierto tipo de ideas con cierto grado de problemática, será recompensado con cierta gratitud igual de problemática.

Sigue a Pol en @rodellaroficial.

Suscríbete a nuestra newsletter para recibir nuestro contenido más destacado.