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Internet contamina muchísimo más de lo que creemos

Como era de esperar, la cosa es peor de lo que imaginas.

por Antonella Di Biase
25 Septiembre 2019, 8:43am

Ilustración por Davide Bart

Este artículo forma parte de Covering Climate Now , una colaboración internacional entre más de 250 medios para dar mayor cobertura a las noticias sobre el medioambiente. Se publicó originalmente en VICE Italia.

Quien esté más o menos al día de lo que pasa en el mundo podría pensar que la humanidad no sale de una catástrofe ecológica para meterse en otra. Ya se ha hablado mucho sobre los agentes más contaminantes del planeta, como las industrias de la aviación y el transporte, la ganadería intensiva o la avaricia política y corporativa. Pero también hay otros grandes contaminantes que han pasado más desapercibidos. Por ejemplo: internet quizá sea el medio por el que te mantienes informada a todas horas sobre todas esas catástrofes ecológicas, pero también tiene un impacto tremendo sobre el medioambiente. Hay numerosos estudios al respecto y, sin embargo, nadie habla tanto de que deberíamos usar menos Netflix o Spotify como se habla de no usar pajitas o botellas de plástico.

El sector de las TIC en general —desde las redes móviles al televisor que tienes en casa— se encuentra al mismo nivel de emisiones que la industria de la aviación, es decir, que es responsable de más del 2 por ciento de las emisiones totales de gas de efecto invernadero.


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No es fácil calcular de forma exacta el impacto medioambiental de todo un sector, ya que hay factores complejos que algunos estudios tienen en cuenta y otros, no. ¿Debería incluirse la televisión? ¿Y qué hay del impacto de la extracción de coltán, un componente indispensable para la producción de microchips? Pero a modo de ejemplo que represente a toda la industria en conjunto, no hay más que mirar al objeto que ahora mismo tienes en la mano.

“Nuestros teléfonos móviles y otros dispositivos digitales causan un impacto considerable sobre el medioambiente durante todo su ciclo de vida útil, desde el momento de su fabricación, me explicó en un email Gary Cook, portavoz y responsable del departamento de investigación de TI de Greenpeace en San Francisco. “Las empresas de TI tienen que limpiar su cadena de suministros y diseñar productos que permitan que esta desproporcionada inversión de recursos de la Tierra dure el máximo posible y, en última instancia, puedan reutilizarse, en lugar de desecharse”, añadió Cook. En otras palabras: deberíamos evitar deshacernos de nuestro móvil solo porque haya salido un nuevo modelo o porque repararlo cueste más que comprarlo nuevo.

Además del ciclo de vida de los dispositivos electrónicos, otro agente altamente contaminante de la industria son los centros de datos que ofrecen servicios de hosting en la nube, las plataformas sociales y los motores de búsqueda. En estos casos, el impacto medioambiental está vinculado a las fuentes suministradoras de la energía necesaria para refrigerar los servidores. Para evitar el problema, Facebook ha trasladado varios de sus servidores a latitudes polares, mientras que Microsoft ha estado haciendo pruebas enterrando los suyos en las profundidades del mar en la costa escocesa. Desde Apple afirman que para sus operaciones internacionales utilizan energía cien por cien renovable gracias a la construcción, entre otras cosas, de un imperio de paneles solares en Cupertino.

En febrero de este año, un grupo de investigación de Greenpeace dirigido por Gary Cook publicó un informe sobre Data Center Alley, en el norte de Virginia, la zona en la que se concentra el mayor número de centros de recopilación de datos del mundo. También conocida como El Silicon Valley de la costa este, esta zona consume una ingente cantidad de energía, el 95 por ciento de la cual se obtiene de los hidrocarburos. El Data Center Alley alberga el 70 por ciento de las direcciones IP del gigante de la computación en la nube Amazon Web Service (AWS), que ofrece servicio a un gran número de empresas y plataformas que usamos a diario.

“En general, el acceso a las energías renovables varía según la compañía y la ubicación de sus centros de datos”, señala Cook. “Pero Amazon, y concretamente AWS, que es el motor de ganancias de toda la compañía, no tiene limitaciones geográficas ni de recursos. La orden de arriba ha sido crecer tan rápido como sea posible y no pagar por nada que no sea absolutamente necesario”, añadió. “Al principio, Amazon/AWS se mostró reticente a suscribir cualquier compromiso de pasarse a las energías renovables, si bien finalmente lo hizo en 2014”. Cook asegura que la empresa tecnológica ha abandonado su compromiso. “En Virginia y en otras partas han pasado por un rápido periodo de expansión sin usar energías renovables”.

Gary Cook es uno de los investigadores de ClickClean, un sitio web desde el que se evalúa a las grandes empresas de internet en función de su uso de fuentes de energía renovables y de otros factores, como la transparencia, la eficiencia y el apoyo a diversas causas. Según datos de 2017, las aplicaciones vinculadas a Apple, Facebook y Google tienen las mejores puntuaciones. Amazon, Netflix, Twiter y Soundcloud, en cambio, siguen utilizando energía procedente, en su mayoría, de hidrocarburos. Según el informe, también tienen graves problemas de transparencia.

En 2011, Google hizo públicos sus datos sobre su huella de carbono, algo que no han hecho otras empresas del sector. Muchas veces cuesta hacer estimaciones fiables. “Las empresas deberían facilitar esta información a los usuarios”, apunta Cook. “Sobre Netflix, por ejemplo, tenemos datos respecto al streaming de vídeo en nuestro informe ClickClean de 2017, y corregiremos nuestra percepción de la empresa cuando publiquemos la actualización este otoño. Trabajan con AWS”.

El streaming de vídeo representa una parte considerable del tráfico de datos y podría regularse con más detenimiento. Netflix, concretamente, abarca el 15 por ciento del tráfico total, según un informe de Sandvine, lo cual represente cuator puntos porcentuales más que YouTube. Por eso Greenpeace ha lanzado la petición “Tell Netflix to go green” para que se convierta a las energías renovables.

Por tanto, aunque dejaras de volar, fueras en bici al trabajo y te hicieras vegano, tal vez estuvieras igualmente contribuyendo al deterioro del medioambiente por el simple hecho de estar leyendo este artículo en tu móvil o portátil. Una solución, obviamente, sería no conectarse tanto, aunque también podríamos empezar a usar aplicaciones que te dan automáticamente de baja de boletines de noticias innecesarios —sorprendentemente, parece que son muy perjudiciales para el medioambiente— y motores de búsqueda que contribuyen a reforestar el planeta, como Ecosia. Básicamente, se trata de intentar usar internet más para hacer buenas obras: firmar peticiones y apoyar la lucha de los grupos de activistas por el derecho a reparar, por ejemplo. Y, por supuesto, de cabrearnos mucho con nuestros políticos

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