Referéndum catalán

Cataluña: cómo hemos llegado hasta aquí

Es hora de acordarse de los políticos más olvidados de la historia de España y Cataluña, como Rubalcaba, Montilla o Carod Rovira.
09 Octubre 2017, 4:15am
cataluña independencia 1 de octubre
Montaje por el autor. Todas las imágenes vía Wikimedia Commons

Desde hace unos días circulan por las redes sociales vídeos y memes intentando retrotraer lo que estamos viviendo en Cataluña estas semanas a procesos históricos que se retrotraen a hace más de mil años (literalmente). Como si a lo largo de un milenio, como si de una ciencia exacta se tratase, hubiese existido una fuerza que provoca movimiento lineal que ha llevado a los catalanes de un punto A (Marca Hispánica, condados catalanes, Guifredo el Belloso, etc.) hasta un punto B (creación de un estado-nación propio según los criterios modernos). No hay escapatoria. Los Reyes Católicos, Felipe V, Franco y la España post-78 son piedras en un camino que ya está trazado. Son elementos accesorios que sirven para legitimar un relato de construcción reciente.

Pero lo que se está viniendo estos días, tiene sus propios orígenes y razones y no necesita irse hasta hace 1000, 300 ni siquiera 50 años para explicarse. Porque la historia de Cataluña, como la de casi todos los lados, si algo nos enseña es que no es monolítica: no hay una Cataluña, ni hay unos catalanes. En la Guerra de Sucesión los hubo en los dos bandos, como en las Guerras Carlistas y en la Guerra Civil y la dictadura franquista y en la oposición. Y casi siempre hablando catalán, escribiendo en catalán, defendiendo la catalanidad. O su particular forma de entenderla, claro… Porque no hay una única forma de ser catalán y ni un idioma, ni una cultura, ni una historia en común tienen porque determinar la existencia de una nación, una soberanía propia, etc.

Entonces, ¿de dónde sale todo esto? Pues del Tripartit, el Estatut y todo aquello que parece muy, muy lejano, pero que se remonta a hace menos de 20 años. Para responder a esas respuestas hablé con Pablo Simón, politólogo, doctor en Ciencias Políticas por la Universitat Pompeu Fabra de Barcelona y profesor visitante de la Universidad Carlos III de Madrid, para arrojar un poco de luz.

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De izquierda a derecha: Carod Rovira, José Montilla y Pasqual Maragall en el Parlament de Catalunya el 24 de noviembre de 2006. REUTERS/Gustau Nacarino

VICE: Buenas Pablo, hace unos días que veo que se intenta explicar lo que está pasando estos días como si fuese el final de un proceso histórico lineal y larguísimo, pero para mi creo que se trata de una consecuencia clara de cosas mucho más cercanas, principalmente de todo el vendaval que levantó el nuevo Estatut de Cataluña. Como experto en el tema, ¿qué opinas?
Pablo Simón: Sin lugar a dudas. De hecho, yo creo que ahora nos estamos comiendo los errores políticos que se llevan cometiendo desde los años 2003 y 2004 ininterrumpidamente.

Es decir todo el proceso de reforma estaturario, que tenía una amplia base de apoyo en el Parlament pero no tenía el apoyo del PP —que era entonces el partido de Gobierno—, el proceso de negociación estaturario posterior que genera también daños importantes, el posterior referéndum del Estatut, con diferentes actores en posiciones no siempre claras (como la propia ERC que entonces pedía el voto en contra del Estatut), la sentencia del Tribunal Constitucional, el vaivén en la propia Convergència que se apoyó en el PP entre los años 2010 y 2012, la lucha posterior entre CiU y ERC por controlar la hegemonía del independentismo, la importancia que tienen también las diferentes asociaciones de la sociedad civil —que van cobrando importancia y fuerza desde el tripartito en buena medida porque ERC era quien controlaba Cultura y Educación— y algunos elementos.

"Es una acumulación de diferentes errores y deslealtades políticas a lo largo del arco parlamentario"

Pero, en general, podemos decir que están ahí los orígenes que nos llevan ya en 2012 a un giro político que lleva a las manifestaciones por el derecho a decidir, en 2014 al 9-N y ya en 2015 a las elecciones plebiscitarias.

Es algo que comienza prácticamente en 2003 y que es una acumulación de diferentes errores y deslealtades políticas a lo largo del arco parlamentario.

Ahora que hemos hablado del Estatut, me parece curioso como, en su momento, no parecía algo realmente necesario o importante, principalmente para una buena parte de los votantes del PSC, y sin embargo se acabó convirtiendo en una pieza fundamental del relato independentista durante los primeros años de este proceso.
Si tú ahora vas a un independentista cualquiera y le preguntas sobre la sentencia del TC sobre el Estatut, como por ejemplo, ¿qué es lo que decía? o ¿cuales eran las competencias que erosionaba?, nadie es capaz de decírtelo. Absolutamente nadie sabe lo que contenía dicha sentencia que modificaba solo 14 de 100 artículos y hacía algunas aclaraciones interpretativas en otros 20.


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Nadie entra en el fondo de la cuestión. Lo que se plantea es que el PP puso un recurso para torpedear lo que fue una voluntad de acuerdo por parte de los partidos catalanes. Por cierto, no todos, porque fue CiU quien pactó con Zapatero a cambio también de la defenestración de Pasqual Maragall.

En fin, hubo muchísimas conspiraciones… y durante ese periodo de toma y daca, lo que se emplea como argumento fuerte por parte de los partidarios de la independencia contrarios al Estatut, que en aquel momento eran principalmente ERC, (y creo que esta es la idea nuclear, la central), es el argumento de que España es irreformable y que por lo tanto solo quedaba la ruptura.

"El argumento central de los partidarios de la independencia era que España es irreformable y que por lo tanto solo quedaba la ruptura"

Un argumento que gira alrededor de que mientras ellos, las fuerzas catalanistas, han intentado mediante el acuerdo y mediante el pacto blindar el autogobierno de Cataluña, lejos de verlo blindado éste ha sido erosionado por parte del Gobierno central.

Cosa que evidentemente es discutible porque en términos objetivos esto se podría contrastar como te he comentado antes. Pero como esto se percibe como una vulneración del pacto entre los partidos de Cataluña, los nacionalistas catalanes consideran que es más sencillo marcharse de España que quedarse dentro e intentar cambiarla, como argumento central.

Es curioso ver como existen tantísimos contactos e intereses entre dos bandos aparentemente enfrentados, aunque aparenten una división férrea. Y cómo cuando esta división se hace patente en la ciudadanía, esta acaba penalizando a las opciones con posturas más tibias y premiando a las que tienen posturas más antagónicas, pero más firmes.
Sí, sí, pero tú fíjate. El proceso ha sido progresivo, y yo quiero recordar que en las elecciones del 2006, las del segundo tripartito, el PSC era el partido hegemónico en Cataluña: controlaba la Generalitat y los principales ayuntamientos de Cataluña.

Cuando vuelve CiU en el 2010, siendo la fuerza más votada y con el propio PSC facilitándole la investidura, así como un año después el PP negociaría con Mas los presupuestos.

Llegamos a una situación en la que se van fracturando primero el PSC —por la propia cuestión del procés y porque tiene posiciones erráticas sobre el Referéndum— y después a CiU —que comienza a desgajarse primero por Unió, que primero se separa y luego se rompe, y luego por la propia Convergència, que se transforma profundamente y finalmente se reconfigura en el actual PDeCat [ahora Junts Per Catalunya].

"La polarización máxima tuvo lugar en las 'elecciones plebiscitarias' en las cuales se dio una participación electoral récord y en las que como resultado tienes a C's, que es el más antiindependentista, por un lado y a JxSí, que es el más proindependentista, por el otro"

Todos estos cambios se dan en un proceso de polarización creciente que primero arrastra a los dos grandes partidos que están en medio y luego a ICV, que se vio obligada a resignarse y sobrevivió poniéndose bajo el paraguas de los "comunes", aunque cuanto más continúe la polarización, más sufrirán estos últimos electoralmente.

Y esto es un proceso que se da a nivel electoral conforme a las posturas que se votan en las elecciones catalanas —y esto es algo que acabará pasando en las elecciones españolas también— son tan opuestas que quienes tienes posiciones más firmes a favor o en contra van aumentando su nivel de apoyo.

La polarización máxima tuvo lugar en las "elecciones plebiscitarias" en las cuales se dio una participación electoral récord, más que en cualquiera de las últimas elecciones generales y tienes a C's que es el más antiindependentista por un lado y a JxSí que es el más proindependentista por el otro, como partidos más votados.

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Inés Arrimadas en un acto de Ciudadanos en Madrid el 25 de octubre de 2015 previo a las elecciones generales de diciembre. Un mes antes se había convertido en la líder de la oposición en el Parlament de Cataluña. Fotografía vía Wikimedia Commons

Esto es una de las cosas que más me fascina de todo esto: la facilidad con la que salta por los aires la hegemonía de los dos grandes partidos que monopolizan el Régimen del 78 en Cataluña, PSC y CiU, así como el relato que estos habían construido para centrarlo todo en una cuestión hasta entonces minoritaria como era el independentismo.
Esto pasa porque, aunque hablemos del Estatut como punto de partida, realmente hay múltiples factores implicados a la vez.

Fíjate, el pico de apoyo al independentismo se da durante el 2013, aproximadamente, por lo tanto el "efecto Estatut" es mucho más diferido de lo que se pretende, ya que la sentencia del TC sobre el Estatut es del 2010.

"Hay que tener en cuenta la crisis económica. Enorme y monumental entonces"

El mismo año que llega la sentencia del TC, CiU pacta con el PP, a la vez que le reprocha haber hecho recogidas de firmas en contra y demás. Por eso para entenderlo tenemos que ver esos otros factores que se dan a la vez.

Hay que tener en cuenta la crisis económica. Enorme y monumental entonces. Cuando tu ves la situación de encontrarte con dos partidos estatales, uno el PSOE liderado entonces por Alfredo Pérez Rubalcaba que acaba de venir de aplicar recortes, y otro del PP que te está haciendo los nuevos recortes, el desencanto con España es grande. Lógico, ¡y tan lógico que en un año se iba a partir el sistema de partidos español!


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¿Entonces se podría considerar que el independentismo es el equivalente catalán a lo que significó la explosión de Podemos en el resto de España?
Claro, exacto. Tienes la crisis económica, el desencanto con el sistema de partidos español, el estar gobernado por un PP en mayoría absoluta (un partido poco votado en Cataluña, aplicando medidas políticas antipáticas y que es poco receptivo a la situación política que se da en ese momento) se conjugan a la vez y se suman a elementos endógenos dentro de Cataluña, que son básicamente la competencia al alza entre ERC y Convergència por ver quién está más a favor del derecho a decidir.

El viraje del Artur Mas en el 2012 cuando el cree que puede capitalizar la gran Diada que se produce ese año y que se acaba estrellando perdiendo 12 diputados y colocándose en una situación muy vulnerable, decidiendo montar un tigre que le acabará devorando.

"Se va construyendo durante 7 u 8 años una red de asociaciones que funcionan una especie de misioneros y que van predicando la independencia, aumentando la base social del independentismo durante todo ese tiempo"

Luego también por el importante peso no solo de estas cuestiones de los partidos, si no de esas asociaciones que he comentado antes de la sociedad civil, que van creciendo en importancia, que van generando una red que se va construyendo durante 7 u 8 años, con gran profusión e intensidad, que funcionan una especie de misioneros que van predicando la independencia, aumentando la base social del independentismo durante todo ese tiempo.

Lo de esconder las urnas del Referéndum viene directamente de aquí, es un ejercicio de inteligencia colectiva maravilloso, los estudiantes de movimientos sociales tendrán que estudiarlo. Habían construido unas asociaciones de base muy potentes durante casi una década.

¿Y qué otros factores influyen?
Todo esto se da a la vez. También hay que añadir una reflexión, ¿por qué se producen las elecciones plebiscitarias antes que las generales en España? Por que cuando emerge Podemos el independentismo empieza a caer en Cataluña, por que eso que te comentaba antes —el relato independentista que defendía que existían unos partidos estatales inaccesibles a la ciudadanía que hacen imposible reformar España— empieza a derrumbarse.

Entonces los independentistas dicen "o cristalizamos ahora la correlación de fuerzas o tendremos un escenario abierto que permita nuevos pactos con un hipotético gobierno central de izquierdas y reformista que no es beneficioso para la causa independentista".

"Los indepdentistas se autoimponen una hoja de ruta que dice que se declarará la independencia en 18 meses para sacar de la partida al discurso reformista"

Es entonces cuando el Govern convoca elecciones de carácter plebiscitario para intentar cerrar el paso a esa nueva fuerza que les resta apoyos. Aunque los resultados no son los que esperaban, los indepdentistas se autoimponen una hoja de ruta que dice que se declarará la independencia en 18 meses para sacar de la partida al discurso reformista.

Al final acaban haciendo un referéndum otra vez. Pero a diferencia del 9-N, esta vez el gobierno sí reacciona porque esta vez la causa está judicializada, ha habido una reforma del TC, etc., que lleva a esta situación de escalada.

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Raül Romeva en el mítin de presentación de JxS, 19 de julio de 2015. Vía Wikimedia Commons

Uno de los argumentos que se repite constantemente es el de la negociación. Tanto por el lado independentista como por el que defiende simplemente el derecho a decidir. Pero es significativo que desde el inicio del R78, cada legislatura, el partido de gobierno se ha sentado a negociar con Cataluña y casi siempre dándoles más competencias.
Efectivamente. Aquí una falacia evidente además que es que el statu quo actual es exclusivamente culpa de los partidos estatales. Pero es mentira. CiU y el PNV han cogobernado España y han gobernado directamente sus comunidades autónomas durante buena parte del periodo democrático. Entonces eso de que no se ha sentado a negociar y no se les escucha es mentira.

El estado autonómico es más flexible de lo que dicen. Otra cosa es que la interpretación restrictiva de la Constitución, del patriotismo constitucional de latón en el que esta es un texto sagrado que no se toca, ha hecho mucho daño. La Constitución son las normas del juego, se pueden cambiar, adaptar para que todos nos sintamos confortables, esta lectura tan restrictiva ha dado armas a aquellos que consideran que "es tan difícil reformar la Constitución que es mejor olvidarse y romper".

Parece que a día de hoy, a pesar de la brecha entre los actores políticos, se siguen complementando entre ellos, sacando partido de la escalada de la polarización para llegar a sectores nuevos, un perfil más centralista y derechista en el caso del PP y otro más prodemocrático y progresista pero no independentista en el de PDeCAT y los independentistas. Como si supiesen perfectamente a qué juega cada uno.
Los incentivos a corto plazo son evidentes, y para que haya una escalada de polarización tienen que jugar los dos bandos.

"La interpretación restrictiva de la Constitución, del patriotismo constitucional de latón en el que esta es un texto sagrado que no se toca, ha hecho mucho daño"

¿Dónde consideras que se da el salto definitivo a la actual situación?
El salto cualitativo más relevante se da en la semana del 6 y 7 de septiembre, en el momento en el que Parlament se declara fuera del marco legal establecido y se declaro soberano. Eso fue un salto al vacío. Eso ya nos coloca en un terreno totalmente desconocido.

Hasta entonces tu puedes amagar, puedes presionar, pero mientras no cometas nada ilegal ni fuerces a ningún funcionario a hacer nada ilegal, aún se puede reconducir la situación, en el momento en el que te sales de esa legalidad, cierras mucho el margen de maniobra del otro actor, sobre todo cuando la situación se judicializa.

Además existen una serie de actores externos que los políticos no pueden controlar del todo que incrementan la tensión. Aquí ocurre lo mismo, el independentismo es un campo muy plural, y también los es el estado en su conjunto y no se puede controlar todo ello. A veces los jueces actúan por libre, las decisiones operativas se toman sobre el terreno, Puigdemont tiene que pensar que dirán las asociaciones de la sociedad civil y además depende de la CUP, etc. Todo mucho más complejo y los actores principales están más atados de manos que nunca.

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Una intervención de Puigdemont en el Parlament de Cataluña el 20 de enero de 2016. Vía Wikimedia Commons

¿Y qué ha pasado con los sectores que tuvieron el poder durante los 30 años de pujolismo?
Están fuera. Están totalmente apartados y no tienen ninguna influencia. Todos esos líderes y élites, más pactistas, han sido apartadas. La paradoja es que todos esos casos de corrupción, en ocasiones desvelados por el gobierno central, lo que han hecho ha sido apartar precisamente a esos líderes más pactistas.

[Andreu] Mas-Colell, por ejemplo, que saca al día siguiente del referéndum un artículo diciendo que no hay que declarar unilateralmente la independencia tiene cero influencia porque está en ese sector que ya ha sido apartado.

"Los medios de comunicación se han ido posicionando en función de sus respectivas trincheras y la interacción entre ambas esferas ha sido cero. Y no hay termino medio ni vía para el compromiso"

Pero parece que sí se mantiene el relato del catalanismo de Pujol. Sobre todo el asociacionismo civil.
Sí, porque al final tienes un movimiento muy heterogéneo pero que continúa siendo un movimiento que arrastra mayoritariamente a las clases medias y a la intelligentsia de Cataluña.

¿Cómo definirías el papel de los medios?
Bueno, se han dedicado a alimentar a sus respectivas clientelas y TV3, por ejemplo, es tan parcial como RTVE en la narración de esto. Es decir, tiene un compromiso con una causa, gubernamental, totalmente politizada, y no hay vuelta de hoja. Los medios de comunicación se han ido posicionando en función de sus respectivas trincheras y la interacción entre ambas esferas ha sido cero. Y no hay termino medio ni vía para el compromiso.

Y ya para acabar, ¿se puede volver a la situación previa a todo esto?
No. Lo que tenga que ser ahora que venga tendrá que ser totalmente nuevo, hay que ser imaginativo y buscar otras fórmulas posibles. Todo va a depender de estos días y de estas horas, nos estamos jugando el sistema constitucional en su conjunto ahora mismo y tenemos que esperar que nuestros políticos tengan suficiente imaginación y liderazgo y que asuman que tienen que decepcionar a los suyos.

Los políticos tienen que asumir que se comerán un coste electoral, que tienen rebajar las expectativas de sus propias filas y prepararse para buscarse un nuevo arreglo. Hace falta buscar un campo medio entre ambas partes y que los sectores moderados de cada bando puedan tomar el control para generar esa nueva situación. Si ha salido el genio de la lámpara, ya no se puede meter de nuevo. Hay que ir a la mayor, hay que buscar escenarios de reforma constitucional.

"Ahora mismo todo el mundo tiene incentivos para mantenerse en su posición y dejar que el tren descarrile"

¿Quedan entonces sectores moderados?
Eso es lo más difícil. Conforme la respuesta es más coactiva, más difícil es que esos sectores moderados tomen el control. Si yo necesito que Santi Vila tome el control de PDeCat y a sectores más pactistas y abiertos de ERC para pactar un referéndum, también el gobierno tiene que soltar lastre y deshacerse de esas personas que se han visto más implicadas en el 1-O, empezando por el ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, y si es necesario que Rajoy cambie su gabinete y cree una cartera específica sobre este tema con alguien independiente y de prestigio tendrá que hacerlo, porque si no la situación va a ser muy difícil. Ahora mismo todo el mundo tiene incentivos para mantenerse en su posición y dejar que el tren descarrile. Y así todos nos vamos a hacer todavía más daño.

Muchas gracias Pablo.

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