Identidad

La Iglesia Católica tiene dinero para indemnizar eternamente a las víctimas de abuso sexual

Adivina cuánto vale la Basílica de San Pedro según la Iglesia.
LC
traducido por Laura Castro
4.10.18

Artículo publicado originalmente por VICE Estados Unidos.

La semana pasada, la Diócesis de Brooklyn y un programa extracurricular llegaron a un acuerdo con cuatro personas que fueron abusadas frecuentemente de niños en una iglesia católica. Acordaron pagar un total de 27.5 millones de dólares. La histórica suma fue establecida y reportada al final de un verano que se ha convertido en un fiasco para las relaciones públicas del Vaticano en todo el mundo, lo que provocó una especie de crisis de identidad al interior de sus propios muros. Tan solo en los últimos meses, Theodore McCarrick, un exarzobispo de Washington, DC, renunció al Colegio de Cardenales cuando se convirtió en el clérigo de mayor rango en ser acusado directamente de violencia sexual. Semanas más tarde, un informe del gran jurado de Pensilvania llegó a la conclusión de que, desde la década de 1940, alrededor de 300 sacerdotes habían abusado de al menos 1,000 niños en tan solo algunas de las diócesis del estado. Poco después de viajar a Irlanda, un prominente exfuncionario de la Iglesia le pidió al Papa Francisco que dimitiera y afirmó que el pontífice conocía las acusaciones en contra de McCarrick antes de que se hicieran públicas. Mientras tanto, los fiscales generales de Nueva York, Nueva Jersey y otros estados iniciaron sus propias investigaciones en las diócesis locales.

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A veces parece como si fuera posible recitar a perpetuidad una lista de escándalos de abuso sexual católico. El Papa, por su parte, apenas ha respondido más allá de haber convocado a los obispos del mundo al Vaticano para una reunión este invierno y así discutir la crisis actual.

Teniendo en cuenta la improbabilidad de que haya consecuencias penales para quienes se encuentran en los niveles más altos del clero, y el hecho de que muchos de estos casos de abuso sexual hace varios años que prescribieron jurídicamente, el final del juego parece cada vez más una cuestión financiera, es decir, de responsabilidad civil. ¿Pero la Iglesia podrá llegar a acuerdos con los sobrevivientes por siempre? ¿Alguna vez, de alguna manera, se quedará sin dinero para hacerlo? Al resolver los reclamos de abuso sexual, la Iglesia ya ha gastado o aceptado gastar al menos 3 mil millones solo en los Estados Unidos, y aproximadamente 20 diócesis estadounidenses se han declarado en bancarrota. Hay poca evidencia de que está tendencia de denuncias esté por detenerse, o de que los costos no seguirán aumentando. (En Pensilvania, por ejemplo, los obispos dijeron que apoyaban que hubiera un fondo para compensar a los sobrevivientes si podían probar que habían sufrido abusos pero, debido al estatuto de prescripción del estado, ya no podían presentar una demanda).

Pero los detalles específicos de las finanzas de la Iglesia, como prácticamente de todo lo que sucede detrás de esas puertas santas, son difíciles de conseguir.

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Solo pregúntale a Jack Ruhl. Es profesor de contabilidad en la Universidad Western Michigan y se interesó por las finanzas de la Iglesia Católica a principios de la década de 2000, cuando descubrió una conexión personal con un escándalo de abuso en su ciudad natal de Chicago. Sin embargo, se ha convertido en algo más que un interés de investigación para él, ahora se asemeja más a una pasión como la que tu tío podría tener al rastrear el linaje de tu familia hasta 1651 con Ancestry.com. En 2015, Ruhl y su esposa, Diane, publicaron sus hallazgos en el National Catholic Reporter, el primer intento de dar una estimación adecuada (aseguran que son casi 4 mil millones de dólares) de cuánto le ha costado a la Iglesia el abuso sexual desde 1950.

VICE habló con Ruhl, entre otras cosas, sobre cómo mide las finanzas de la Iglesia (hay posibles cuentas bancarias secretas y posibles fraudes con los cuales lidiar), cómo ésta acumula ingresos, qué sucede cuando una diócesis quiebra y cuánto tiempo podrá el Vaticano enfrentar y pagar los costos de su responsabilidad en los abusos sexuales.

VICE: ¿Cómo y por qué empezaste a indagar acerca del dinero que posee la Iglesia?
Jack Ruhl: Esto comenzó en 2004, cuando estaba leyendo un par de artículos del Chicago-Sun Times y el Chicago Tribune que hacían referencia a acusaciones contra un sacerdote jesuita, el padre John Powell, quien era profesor de la Universidad de Loyola. Yo estudié ahí, y también mi esposa Diane, en 1975. El sacerdote también fue autor de varios libros de autoayuda: Why Am I Afraid to Tell You Who I Am?, The Secret of Staying in Love, y He Touched Me. Él había convertido la conversación [con Diane] en cómo iba a ayudarla a abrirse a su sexualidad, para que así ella no pasara su vida "mirando fijamente un microscopio". Diane era y es bastante estudiosa; fue la mejor alumna de su clase de veterinaria. Con el tiempo, surgieron las denuncias de que el sacerdote había abusado de las jóvenes. Resultó que mi esposa y yo conocíamos al padre Powell, de hecho, fue incluso el sacerdote que ofició nuestra boda, y por ello le pregunté a mi esposa si le había hecho eso a ella también, y me dijo que sí. Entonces, esa fue la razón de que el asunto realmente captara mi atención.

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¿Cuál ha sido tu proceso desde entonces?
En primer lugar, la Iglesia Católica en Estados Unidos no tiene la obligación de proporcionar información financiera a nadie. El resultado es que solo el círculo interno jerárquico tiene una idea real de las finanzas y, a veces, ni siquiera ellos saben qué es qué. No obstante, algunas diócesis sí dan a conocer su información financiera. Lo que me interesó fue averiguar cuántas diócesis lo hacían. Hay [alrededor de 200] diócesis en Estados Unidos, busqué en Internet, y solo pude encontrar información financiera de alrededor de 80 o 90 de ellas. A veces, la información financiera se audita y otras no. La información financiera que no se audita no vale nada. Y no es una hipérbole.

La información financiera no auditada es algo así: te muestro mi registro de cheques que indica que soy más rico que Warren Buffett. Digo: "Créeme, porque soy un obispo que nunca miente ni oculta el dinero, y convierto el pan y el vino en el cuerpo y la sangre del Señor". Las declaraciones no auditadas son así: muchas afirmaciones financieras sin absolutamente ninguna evidencia de que sean confiables en lo más mínimo.

¿Y sigues investigando, incluso con todos los obstáculos? ¿Has estado recolectando la información financiera de la Iglesia (o al menos lo has intentando) durante casi toda una década?
[Risas] Estoy sentado a mi escritorio ahora mismo. Hay una técnica matemática que los auditores utilizan para ver si sus clientes están falsificando los números. Entonces, lo que he estado haciendo durante ya casi seis meses es recopilar datos de la bancarrota de la Diócesis de San Diego. Para resumir la historia, el obispo ahí en ese momento [alrededor de 2007], Robert Brom, tubo una serie de demandas [por supuestos abusos sexuales] y finalmente se declararon en bancarrota. Y para poder hacer eso, es necesario acudir ante un tribunal [con un equipo de abogados de la iglesia] y, básicamente, presentar todos tus activos. Lo que mostraron fue para la cancillería —las oficinas principales—, y para las parroquias, había cientos (literalmente cientos) de cuentas bancarias. Entonces, el tribunal de bancarrota contrató a un experto, un contador forense, y lo que él encontró fue que, justo antes de declararse en quiebra, varias parroquias acudieron a los bancos y solicitaron que las cuentas tuvieran un nuevo Tipo de Interés Nominal (TIN), que son los números de identificación fiscal. Había un banco, el Union Bank of California, que sabía que San Diego estaba en bancarrota, y le dijeron: "Oye, te daremos un nuevo número de identificación de contribuyente", pero tenemos que recibir una carta de la corte de bancarrota. Lo que eventualmente sucedió fue que una juez —hubo muchos medios de comunicación, mucha publicidad— lloró al escuchar las historias de los sobrevivientes y al leer el relato de cómo esta diócesis había tratado de esconder sus activos.

[La diócesis eventualmente llegó a un acuerdo con los sobrevivientes, aunque aparentemente todavía está enfrentando las consecuencias financieras de ello].

¿Por qué seguir haciendo esto? ¿Qué esperas lograr?
Transparencia. Mucha gente no entiende esto, pero los estados financieros en línea son solo para la cancillería, hay millones y millones de dólares en las parroquias.

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Entonces, ¿cuánto dinero tienen estas parroquias y diócesis? ¿Cómo acumulan tanto dinero estas iglesias?
Bueno, de varias maneras. En un conjunto de estados financieros, hay cosas como la declaración de ingresos y el balance general, y también hay notas con respecto a estos estados financieros. Si te fijas en las notas de muchos de estos, verás que tienen dinero en acciones y en fondos mutuos, esa es una forma. Luego, por supuesto, está la recolección semanal con las personas que van a misa. Y también, a veces, te encuentras con un caso como el que descubrí, dónde alguien falleció y le heredó un terreno o un edificio a la iglesia [local]. Una donación muy grande, legada después de una muerte.

Y luego esto se canaliza de manera ascendente, es decir, ¿las parroquias terminan finalmente dándole dinero al Vaticano?
Sí, le envían dinero, lo cual solía llamarse Denario de San Pedro. Que es básicamente un impuesto del Vaticano.

¿Cuánto vale el Vaticano? La revista TIME estimó que valía unos 15 mil millones de dólares en 1965.
Me alegra que lo menciones. Hace unos años, solo por diversión, pude obtener algunos estados financieros del Vaticano. Mi primera pregunta real fue quién decide las normas financieras y las normas de presentación de informes del Vaticano. Bueno, es la ciudad-estado del Vaticano, así que la persona que finalmente decidió esto fue el Papa Pablo VI. [Fue el pontífice desde 1963 hasta 1978.] Por supuesto, ¿qué sabe él? Digamos que no estaba especialmente capacitado para crear normas contables.

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Entonces con lo que conseguí me quedé asombrado. En los estados financieros del Vaticano, ¿por qué mejor no adivinas? Sé que no me pediste que jugáramos a las adivinanzas. ¿Pero adivina cuál es el valor de la Basílica de San Pedro?

No lo sé. Cientos de millones de dólares.
Un euro.

Bueno, entonces ya tengo mi siguiente pregunta: ¿Por qué?
[Risas] Básicamente, porque simplemente quieren aparentar ser una iglesia pobre; para mí, ahí está el truco. Entonces, la gente no puede decir que es una iglesia muy acaudalada, y que en realidad vale "x" millones o miles de millones o billones de dólares. Las personas con una idea real de cuánto vale la Iglesia, como dije, son los que tienen los cargos más elevados dentro de la institución.

Cuando una diócesis llega a un acuerdo con un sobreviviente o sobrevivientes, entonces, ¿cómo paga exactamente decenas de millones de dólares?
Bueno, esa es una buena pregunta. Analizando sus estados financieros, los estados financieros más recientes son del 2016. Mejor, pongamos un ejemplo: Si recuerdas, hace algunos años, hubo un pago de cientos de millones de dólares por parte de la Arquidiócesis de Los Ángeles, y parte de ese dinero les fue prestado por una banco irlandés llamado Allied Irish Banks. Sorprendentemente, también, lo que algunas de las iglesias hacen, y muy pocas personas saben, es que emiten bonos. Aparentemente, los bonos, dicen ellos, los venden para renovar el gimnasio, o algo así.

Técnicamente, entonces, ¿la Iglesia podría estar en una posición decente para pagar estos acuerdos por siempre?
Sí. Permíteme darte una explicación también acerca de cuándo entran en juego las compañías de seguros. Lo que sucede es, digamos, que la arquidiócesis le paga a los sobrevivientes, y luego las iglesias le dirán a la compañía de seguros: "Oigan, chicos, ustedes nos tienen asegurados, así que esperamos que nos cubran los 25 millones de dólares", o lo que sea. Entonces, comienzan las luchas entre esa arquidiócesis y las compañías de seguros.

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Permíteme reformular mi pregunta: ¿existe alguna forma concebible de que la Iglesia, es decir, el Vaticano, pueda irse por completo a la bancarrota?
No. Por una razón, hay demasiadas cuentas bancarias de las que no sabemos nada. Y no van a decirle a nadie sobre ellas.

¿Qué es lo más encubierto con respecto al dinero que las personas con los cargos más importantes en la Iglesia han hecho que consideras que la gente no sabe o ya olvido?
El padre [Timothy Dolan], arzobispo en Nueva York —tratando de adelantarse al continuo escándalo— ha contratado a un exjuez para dirigir un estudio sobre si la Iglesia está haciendo realmente lo que dice que está haciendo, en lo que respecta a ayudar a los sobrevivientes. Lo que creo que mucha gente olvida es que, en el año 2007, el Cardenal Dolan era arzobispo de Milwaukee, y movió 57 millones de dólares al fondo del cementerio [para ocultar la cantidad de dinero y activos que tenía su diócesis, a fin de no tener que pagar a los sobrevivientes que exigían una indemnización]. Al mismo tiempo, fue lo suficientemente tonto como para escribirle una carta al Papa.

De hecho, puedo citarlo. Tengo una cita aquí mismo en mi escritorio: "Preveo una mejor protección de estos fondos de cualquier reclamación legal y responsabilidad".

En verdad, podríamos hablar de esto por siempre.

Esta entrevista ha sido ligeramente editada y condensada para mayor claridad.

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