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Alimentación

Cómo dejar de comer basura y mantener tu trasero en buena forma

No te mientas con los propósitos de Año Nuevo de "comer bien" y "hacer ejercicio". El gurú de la alimentación John Joseph nos dice cómo lograrlos sin sufrir.

por John Joseph
04 Enero 2017, 3:00pm

Lo que le digo a la mayoría de las personas es que usen el acrónimo KISS: Keep It Simple, Stupid. Yo todo el tiempo tengo que recordármelo. Cuando nos proponemos hacer cambios, debemos pensar en algo sencillo y lograble, algo en lo que no podamos rendirnos. Si eres de los que están acostumbrados a comer Doritos y Big Macs y de pronto te propones comer comida cruda y hacer ejercicio tres horas al día, vas a fracasar.

Lo peor que puedes hacer es dejar de trabajar tu cuerpo. No importa si saliste a beber y enfiestaste una noche antes, debes hacer ejercicio, aunque sea un poco. Muchas personas que comienzan a hacer ejercicio en enero, como propósito de Año Nuevo, terminan por aburrirse y rendirse en febrero. Lo mejor es empezar lento, dar pasos chiquitos, cumplir pequeños y continuos objetivos. Pero recuerda que lo más importante de todo es eliminar el veneno, reemplazar la comida chatarra por comida (frutas, verduras, granos, carne).

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Estamos comercialmente programados para consumir comida chatarra. Lo decidimos de manera automática. Los comerciales nos dicen: "Si hay algo mal en tu vida (estrés, sobrepeso, insomnio, dolores de todo tipo), toma esta pastilla y elimina lo malo". Pero luego vas a necesitar otra pastilla, y luego otra y otra, y de pronto te encontrarás en tus treinta-y-tantos con ocho diferentes tipos de tratamientos. Estamos siendo empujados, engañados, por las marcas, pero debemos saber qué diablos le estamos metiendo a nuestro cuerpo. Éste es mi mejor consejo: lean las etiquetas. Busquen en Google cada uno de los impronunciables ingredientes y después decidan si lo quieren comer o no.

Si alguna vez leyeron mi libro Evolution of a Cro-Magnon, en 1988, era adicto al crack. Nunca comía carne, fumaba crack toda la noche y bebía medio litro de jugo de hierba de trigo la mañana siguiente. Quizás ese jugo me salvó, porque mis hábitos no le hacían ningún bien a mi cuerpo. En 1991 estaba 10 kilos arriba de mi peso ideal, a pesar de que mi dieta era vegetariana. Ah, pero es que comía comida vegetariana chatarra. Todos hemos estado ahí, todos tambaleamos y nos caemos, pero no hay que culparnos, solo hay que regresar al caballo y seguir andando. Todo se trata de quién puede volver a montar y quién se queda en el piso.

Así que si uno de tus propósitos de Año Nuevo es hacer ejercicio, no necesitas gastarte la mitad de tu quincena en una mensualidad de gimnasio elegante ni en un entrenador privado. Tampoco creas que vas a comenzar haciendo 5 horas de crossfit al día. No. Comienza por hacer 15 minutos de ejercicio en tu casa todos los días. Haz abdominales, sentadillas o pesas, lo que puedas; luego aumenta el tiempo y reconoce tu esfuerzo. Así comenzarás a ver el progreso. La mente te jugará chueco y querrá que te rindas. No cedas, controla a tu mente. No hay de otra. No hay atajos.

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Así comencé yo. Así comenzamos todos, de hecho. Cada vez que terminaba un entrenamiento tenía uno nuevo en mente. Cuando comencé a hacer maratones, lo mismo. Comencé a correrlos en mi mente, y así logré forjarme un camino real. No sólo con los Ironman, con cualquier otro tipo de ejercicio también lo hago. El chiste es fijarse una meta y no estar simplemente flotando en la vida sin ninguna ocupación.

Mi novia es nutrióloga y entrenadora, y ella siempre me dijo que no puedo entrenar sin una buena alimentación. Todo se trata de la energía, de la que consumimos y la que gastamos. Muchas personas suben de peso durante las vacaciones decembrinas porque comieron una cantidad absurda de basura y luego creen que con correr 20 minutos todo se resolverá. No es así, primero, hay que eliminar el veneno (comida basura) y luego hacer ejercicio constante. Recuerden: constante.

La mente puede ser nuestra peor enemiga. A veces creemos que por haber hecho ejercicio durante una semana ya podemos darnos el lujo de comer mal tres días. Pero no, no funciona así. Otras veces dejamos de ejercitarnos porque nos sentimos cansados, aunque en realidad no lo estemos. La mente juega con nosotros. No hay que dejarla, hay que vencerla, domarla, pararse cuando suena el despertador, comer bien y hacer ejercicio. La vida cambia cuando uno entrena a su propia mente.

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Está comprobado que el estado de ánimo se ve afectado por la dieta y el ejercicio de buena o mala manera. Y si te fijas en la gente que todo el tiempo está deprimida diciendo: "Nada me sale como quiero", es seguramente porque no se alimentan bien. No estoy hablando de depresión clínica (para la que necesitas ayuda profesional), estoy hablando de gente que todo el tiempo piensa que todo va mal.

Borré a todas esas personas negativas de mi cuenta de Facebook, porque todo el día se están quejando y hablando mal de todo. Sin embargo, a veces me dan ganas de preguntarles qué hicieron y qué comieron ese día y la semana pasada, tal vez ahí está la clave de su depresión.

Y ahí está el problema. Dormir tarde, comer mucho en la noche, dormir sin haber gastado esa energía, levantarte tarde y desayunar cualquier cosa que se cruza en tu camino. Sigue así y la siguiente cosa que sabrás es que pesas 100 kilos y que ya no puedes ver tu propio pene.

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Yo dejé toda la comida procesada, porque causa adicción al cuerpo. Me mantengo alimentado de carbohidratos completos, de cereales, vegetales y proteínas. Durante el entrenamiento tomo litros de jugo de hierba de trigo, toneladas de jugo de alga, de maca, de clorofila. ¿Café? No, yo no lo tomo. Hago un probiótico de arroz fermentado para mejorar la digestión. Trato de cocinar y cuando no lo hago como en cualquier lugar que ofrezca la comida menos procesada.

Mucha gente dice que comer saludablemente es caro, pero no lo es. Es costoso, sí, pero la pregunta es: ¿En qué carajos estás gastando tu dinero? ¿Por qué crees que debes escatimar en tu alimentación y no en, no sé, pornografía, cigarros, marihuana, cerveza?

Cuando era adicto al crack, una vez me dispararon con una AR-15. Después de eso ya no doy nada por sentado. Nada es seguro en esta vida, ¿sabes? No me culpo por haber sido un adicto, durante 35 años viví en una familia disfuncional, donde había violencia, abuso, cárcel, etc. Pero mi pasado no rige mi presente, así que un día decidí que no quería seguir el patrón de mi familia.

Cuando me preguntan qué catalizó mi cambio, yo respondo que estaba cansado de sufrir, de ser miserable.

John Joseph es el cantante de Cro-Mags y el autor de The Evolution of a Cro-Magnon y Meat Is for Pussies.

Este artículo se publicó originalmente en enero de 2015.