Porciones: 6
Preparación: 15 horas
Total: 1 hora 34 minutos
Ingredientes
1 calabaza grande y delgada, sin semillas y cortada en trozos de tamaño similar
aceite de oliva extravirgen
sal
pimienta
450 grs de hojas de nabo, lavadas, secas y cortadas en trozos manejables
un buen parmesano
para el aderezo de pepitas:
2 tazas de pepitas crudas
jugo de 1 limón
1 diente de ajo
1/2 cucharadita de miel
1/2 taza de aceite de oliva
1/2 cucharadita de vinagre de cidra de manzana
Direcciones
1. Precalienta el horno a 204 ºC y coloca los trozos de calabaza en una charola para hornear. Rocía aceite de oliva, sal y pimienta, asegurándote de cubrir los trozos. No pongas demasiadas, es mucho mejor usar varias charolas para hornear o hacerlas por tandas. Hornéalas en modo asar hasta que estén suaves (prueba su textura hundiendo un tenedor) y un poco oscuras (aproximadamente 40-45 minutos).
2. Mientras, prepara el aderezo de pepitas: fríe las pepitas en una sartén con una capa generosa de aceite de oliva hasta que estén tostadas y doradas. Coloca las pepitas tostadas en un plato con una servilleta para absorber el exceso de aceite.
3. En un procesador de alimentos, coloca 1 taza de pepitas, el jugo de limón, dos pizcas de sal, un par de granos de pimienta, el diente de ajo y la miel. Muele hasta que todo esté finamente picado. Con el procesador funcionando, vierte el aceite de oliva para que se mezcle bien. Prueba y ajusta el sazón si es necesario. Podrías necesitar un golpecito de vinagre de cidra de manzana. Podría resultar muy bien.
4. Cubre generosamente las hojas de nabo con el aderezo de pepitas (puedes poner bastante aderezo). Espolvorea queso parmesano, coloca los trozos de calabaza y adorna con el resto de las pepitas.