Conoce a Ilias Fifa, el campeón de Europa que se coló en España escondido en los bajos de un camión
Todas las fotos son de: Michael Koreen/Reuters

Conoce a Ilias Fifa, el campeón de Europa que se coló en España escondido en los bajos de un camión

Hablamos con el atleta de origen marroquí, campeón de Europa de 5 000 metros, sobre inmigración ilegal, refugiados y su ejemplo vital.
14.3.17

Todas las fotos son de: Michael Koreen/Reuters 

"Cuando voy por la calle y se me acerca un pobre para pedirme algo intento echarle una mano porque me veo a mí mismo; cuando llegué a España también me faltaba dinero y comida, todas esas cosas". Ilias Fifa (Tánger, 1989) podría seguir en la calle si nadie le hubiera ayudado en su trayecto hacia una vida mejor, una vida con la que soñaba desde pequeño cuando se acercaba al puerto de Tánger para conocer las posibles vías de escape de su Marruecos natal.

Ilias sabía que en casa no encontraría un futuro, que no tenía ni estudios ni enchufes para conseguir un trabajo digno. Con 17 años emprendió su viaje a España a través del estrecho de Gibraltar, el mismo que cada año repiten miles de inmigrantes ilegales que quieren escapar de la pobreza en África. Él no lo hizo en patera "porque no tenía corazón para ello", pero igualmente arriesgó su vida escondiéndose en los bajos de un camión que hacía el trayecto Tánger-Algeciras en un ferry de mercancías. "Era la manera más fácil de cruzar la frontera", reflexiona ahora, desde su piso en Santa Coloma de Gramenet, diez años después.

Ha pasado mucho tiempo, pero Ilias recuerda que hace un par de años no era ni ciudadano español y ahora es campeón de Europa —de atletismo, en 5 000 metros—, la misma Europa que no sabe ni quiere enfrentarse al problema humanitario de los refugiados. "No me gusta ver las noticias, me duelen. Ves gente morir en el mar, las pateras… Cuando aparecen en la tele cambio de canal, porque yo he vivido estas historias, las he conocido en primera persona", comenta sobre un tema que divide cada vez más a nuestras sociedades a pesar de que lo lógico sería que las uniera ante el evidente drama humano.

"No me gusta ver las noticias, me duelen. Ves gente morir en el mar, las pateras… Cuando aparecen en la tele cambio de canal, porque yo he vivido estas historias"

"Yo arriesgué mi vida para mejorar mi vida, allí en Marruecos no tenía ni estudios ni trabajo. La gente que no lo entiende es porque no han vivido la situación que nosotros hemos vivido. Para trabajar hay que tener contactos y estas cosas, y aquí la gente vive en una burbuja. Si tú vas a Marruecos y te fijas en cómo van las cosas, lo vas a entender perfectamente", explica Fifa, que asegura que jamás hubiera emprendido este viaje si la situación en su país de origen hubiera sido distinta.

Cuando llegó a Algeciras y se bajó del camión que le sirvió como pasaje de ida en una gasolinera, Ilias estuvo varios días rondando la ciudad sin dinero ni cobijo hasta que encontró a alguien que si se paró a atender su petición de ayuda. Era un chico magrebí que iba con su mujer por la calle y que, tras escuchar su historia, le acompañó a la estación de autobuses para comprarle un billete a Barcelona. Sin ese gesto, Ilias no hubiera encontrado refugio en un centro de menores de la ciudad condal y, lo que es seguro, no hubiera conocido a las personas que le enseñaron a correr.

"Sabía que si cruzas la frontera siendo menor de edad recibes mucha más ayuda en el tema de papeles, alojamiento, etcétera. Por supuesto, nunca imaginé que sería campeón de Europa. Mi plan era conseguir los papeles y trabajar en cualquier cosa". Ilias no había corrido en su vida y empezó a hacerlo como vía de escape a las malas influencias de su entorno. "Gracias al centro de menores tuve muchas facilidades, pero lo que no pueden hacer por ti es darte la actitud adecuada. Empecé a salir a correr unos 30 minutos por las mañanas para no estar parado, para no caer en la trampa de las drogas y sentirme en forma. Quería matar el tiempo con el deporte en vez de con las drogas".

Fue una decisión acertada que le ha permitido cumplir su objetivo, su sueño de infancia, que no era otro que tener una vida digna en España. "Gracias al atletismo he tenido esta oportunidad. Me ha cambiado la vida, la mentalidad, todo. Si estuviera en un trabajo normal, a lo mejor viviría bien pero lo tendría más complicado con el tema de la nacionalidad, por ejemplo". Aunque su caso nos muestra la cara más positiva de la integración de inmigrantes y refugiados, cabe destacar que solo su proyección atlética permitió a Ilias acelerar su proceso de nacionalización a través de la polémica carta de naturaleza, que el gobierno otorga sin ningún criterio establecido.

"Empecé a salir a correr unos 30 minutos por las mañanas para no estar parado, para no caer en la trampa de las drogas y sentirme en forma. Quería matar el tiempo con el deporte en vez de con las drogas"

Fifa, a pesar de su nacionalización exprés, que solo llegó cuando empezó a cosechar éxitos deportivos, es un ejemplo de superación en todas las facetas. Al año de salir a correr por su cuenta, un miembro del centro de menores se fijó en sus salidas matinales y le puso en contacto con la Agrupación Atlética de Catalunya. Allí Esther Rodríguez, que él define como su hermana mayor, le enseño el arte del atletismo desde cero.

Ligero y flacucho, Fifa tenía en sus genes un gran potencial escondido. "Esther me apoyó hasta que llegué a un nivel en que pasé a entrenar con profesionales. Me vine a vivir a Santa Coloma porque aquí hay un grupo de marroquíes y españoles que entrenan al máximo nivel, para machacarme junto a ellos". Los genes no han sido la única clave del éxito del chico de Tánger. "Vivir todo lo que he vivido te deja con la cabeza dura. Dentro de la carrera, cuando entro en la última vuelta y estoy con los africanos y creo que no puedo aguantar el ritmo pienso en mi historia, en todo lo que he sufrido y luchado. Solo me queda una vuelta, y tengo que aguantar y luchar", explica.

Para proclamarse campeón de Europa de los 5 000 metros, apenas un año después de conseguir ser español de pleno derecho, Ilias tuvo que sufrir hasta la foto finish. Batió en el cuerpo a cuerpo a Adel Mechaal, compatriota suyo que se llevó la plata también nacionalizado por España, en una de las carreras más apretadas de los últimos años. "Al llegar a meta lloré porque lo había trabajado mucho, llevaba muchos años para conseguir esa victoria; después de ese resultado lloré muchísimo".

Fifa podría haber corrido para otros países, porque hoy en día correr bien es el mejor pasaporte para cruzar fronteras. Cuando empezó a destacar recibió ofertas de Marruecos, Qatar y Bahréin, pero él no cruzó la frontera por dinero, sino para conseguir una vida digna. "Cuando me llamaron estos países ya llevaba ocho años aquí. He crecido aquí, tengo mis amigos aquí y me siento uno más, en España estoy en casa", comenta sobre su compromiso con su país de acogida. Su sentimiento, su gusto por las cosas cotidianas como la paella valenciana o las barbacoas del fin de semana junto a sus amigos son el mejor ejemplo de lo que la integración debería ser para todos, no solo para los atletas de alto nivel.

Cuando le pregunto si considera injusto el trato de España hacia los inmigrantes, me responde que él lo considera un tema difícil "porque hay una normativa que da a España la razón, pero eso no lo van a entender los que vienen de fuera. La gente arriesga la vida por su futuro, tienen un objetivo claro. A mí me gustaría que el mundo no tuviera fronteras, pero esto es lo que hay".

"En materia de inmigración hay una normativa que da a España la razón, pero eso no lo van a entender los que vienen de fuera. La gente arriesga la vida por su futuro"

Fifa recuerda los consejos que le daban en el puerto de Tánger cuando apenas había fijado su rumbo hacia España. "Los jóvenes de allí me decían que no lo hiciera. Yo pensaba que lo decían porque no querían verme llegar a Europa. Yo no le diría esto a nadie que quiera cruzar, solo puedo explicarles que es durillo y que quienes saltan la valla no lo tienen fácil". Él tuvo que combinar durante años su desconocida proyección atlética con trabajos en restaurantes, almacenes y parkings, pero ahora se dedica exclusivamente a preparar sus próximos retos: a corto plazo, los Mundiales de este verano; a largo plazo, conseguir medalla olímpica en Tokio 2020.

Ilias es sin duda la cara amable de la noticia, la de un campeón de Europa que se coló en el continente escondido en los bajos de un camión y sí encontró una vida mejor. Ahora representa a todos aquellos inmigrantes y refugiados que luchan a diario por su derecho a una vida digna en los centros de acogida, los CIEs o los campos de refugiados repartidos a las puertas de una Unión Europea que, de momento, les da portazo en la inmensa mayoría de los casos.