Ilustración de Eleanor Doughty
En estos días volví a sentir el amor adolescente: mucho sexo mañanero en ayunas, arrunchis, despertar con la garganta raspada por la mañana del frío que da dormir sin ropa en la noche. Unas instintivas ganas de oler, lamer y probar a la otra persona. Un calorsito húmedo y pegajoso que dan ganas de morder. Sexo suave, largo, rápido, agresivo, duro, fuerte y en todas las posiciones. En la ducha y en la cama, y esa adrenalina que se siente cuando se hace en un lugar público. Muchas suspiradas cursis. He estado en momentos donde mi cerebro siente tanto placer, que los momentos parecen postales clichés e irreales. Por supuesto, muchas risas y chistes estúpidos.Tengo 27 años y una larga lista de amorcitos que me han enseñado cómo quiero y no quiero que sea el amor en mi vida. Muchas veces la he cagado y he hecho daño. Otras veces he estado en situaciones donde no soy feliz, pero aún así me quedo por creer que es amor. También he estado en relaciones respetuosas y deliciosas, pero donde no me siento enamorada. ¿En cuáles de estas relaciones estuvo verdaderamente el amor y en cuáles no? ¿Esto que siento ahora es amor? ¿Qué es el amor para nosotras las personas trans?Se dice que el amor se siente y no puede definirse, y sin embargo nuestra cultura lo define en todas partes. En las telenovelas nos han pintado el amor como relaciones dependientes: estar obsesionado, sentirse dueño del otro, perder la identidad propia. Nos explican que el amor "simplemente se siente" porque es un sentimiento y no una acción. Los medios de comunicación califican como pasionales los asesinatos que ocurren entre parejas, enviando el mensaje de que el amor puede existir al mismo tiempo que la violencia, la posesividad/celos, e incluso con la muerte. En las familias hay violencia contra las mujeres y contra los niños, y se dice que es por amor. Mejor dicho, a los niños y a las mujeres se les enseña que abuso y amor pueden coexistir, que no son excluyentes.Bell Hooks escribió "cuando entendemos el amor como la voluntad de nutrir nuestro desarrollo espiritual y el de otra persona, se hace evidente que no podemos afirmar que amamos si somos hirientes o abusivos". La escritora propone definir de forma explícita y práctica el amor, como acción y no como sentimiento. Explica que las acciones implican responsabilidades porque son actos voluntarios que las personas pueden controlar. Además, agrega que entenderlo como acción implicaría evitar definiciones que devalúen o degraden su significado ya que pensar "en las acciones como conformadores del sentimiento es un modo de liberarnos de ideas convencionalmente aceptadas, como la de que los padres aman a sus hijos, o que uno simplemente "se enamora" sin ejercitar su voluntad". Para Hooks el amor ocurre cuando "expresamos abierta y honestamente cuidado, afecto, responsabilidad, respeto, compromiso y confianza".Las relaciones más cercanas de las personas trans están determinadas por un mensaje en donde el amor convive con la violencia, el abuso, la vergüenza y la discriminación. Hemos naturalizado que para nosotras el amor, inevitablemente, implica hacernos un poquito de daño. El hecho de que pocas personas acepten públicamente que les atraen las personas trans ha implicado que hablar de amor sea como caminar sobre cáscaras de huevo. No queremos que nuestras parejas se enfaden con nosotras por hablar de ellas. Nos da miedo no volver a ser amadas y no discutimos temas que puedan generar confrontaciones, tampoco hablamos con nadie de ellos porque no queremos sacarlos del closet Nadie sabe quiénes son nuestras parejas. Y nuestras parejas no conocen a otras personas como ellos: nos dicen constantemente que quieren conocer a más personas como ellas (pero pocas se atreven a dar el primer paso y salir del closet). Pareciera que cuesta mucho decir que les gustan la vergas de sus novias, que sus novias son trans y que a ellos les gustan las trans.Muchas mujeres trans hemos estado en relaciones con manes que nos dicen que nos aman pero que es díficil para ellos presentarnos en su casa y al mundo como sus novias. A muchas las maltratan, les pegan, las infantilizan, les pegan y las degradan, pero igual les dicen "te amo". Como a las mujeres trans no nos reconocen como mujeres, vivir la violencia de género nos pone en una encrucijada muy retorcida: no sabemos si el maltrato que nos ocurre por ser mujeres es malo o si al contrario, es uno de esos pocos espacios donde nos reconocen como mujeres. Nuestra experiencia es que la violencia nos legitima como mujeres y eso es absolutamente preocupante.Hemos vivido momentos de transfobia al interior de nuestros hogares que no cuestionamos (a pesar del daño que nos hacen) porque nos han enseñado que a la familia hay que quererla porque es la familia, y que la familia nos quiere porque somos familia. No catalogamos las veces que nuestros amigos nos dicen por el nombre que sale en nuestros registros civiles como violencia porque "por lo menos lo están intentando", y es que uno tiene que querer a los amigos porque los amigos lo quieren a uno. Tampoco existen grandes mitos del amor sobre el amor trans, no hay grandes historias de amor que nos permitan soñar. Y cuando no soñamos no podemos imaginarnos otras posibles realidades.Hablar de amor también es un tabú porque no queremos que la otra persona nos crea personas dependientes por hablar de amor muy rápido, y eso genera dinámicas en donde no se discute qué es el amor. Como consecuencia de no discutir sobre el amor, asumimos que nuestras relaciones deben regirse por lo que nuestra cultura nos ha dicho. Como creemos que el amor es un juego de poder donde gana el que le haga más daño al otro, nos sentimos en un concurso donde el que se siente vulnerable pierde. Para que esto cambie hay que hablar de amor con la familia, con la persona con la que se tiene sexo, con el noviecito, con las amigas y en el trabajo. Pactar el amor evita que haya diferencia de expectativas en las relaciones y nos protege. Negociar el amor nos hace libres porque podemos amar, junto con las otras personas, como nos da la gana. Cuando el amor se construye de forma consensual, no dejamos que nos impongan ideas sobre éste y tenemos en cuenta lo que queremos para nuestras vidas. Amor debe ser ––y tiene que ser–– diferente a hacer o a que nos hagan daño.Para las personas trans se hará el amor cuando las personas que queremos puedan expresar de forma abierta y honesta acciones de cuidado afecto, responsabilidad, respeto, compromiso y confianza hacia nosotras. El amor se hace donde existe la posibilidad de ser vulnerable y de compartir intimidad, no donde tenemos que estar a la defensiva. Las acciones que constituyen el amor solo son posibles en mundos donde no hay vergüenza en tener hijos, sobrinos y parejas trans. Como el amor es una acción y para hacer acciones se requiere de nuestra voluntad, no nos volvamos a enamorar de ningún hijo de puta. Ni creamos que es imposible que nuestras parejas, amigos, profesores y familia también pueden ser unos hijos de puta. Se hará el amor para las personas trans cuando en el mundo exista la voluntad de nutrir nuestro desarrollo personal, o no se hará.
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