muchas pelotas y muchos millones en juego

Vascos, apuestas y rockstars: cuando la cesta punta hizo las Américas

Los jugadores de jai alai llegaron a ser estrellas en los Estados Unidos del siglo XX, pero acabaron convirtiéndose en grandes olvidados... y en esclavos del mundo de las apuestas.
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Situamos la acción en Cuba, en 1968. En el enorme 'Palacio de los gritos' de La Habana, la tensión en la cancha está por las nubes. Las dos parejas de jugadores compiten sin descanso durante los últimos puntos antes de que los miles de espectadores apuesten.

Las chisteras propulsan la pelota a más de 250 km/h, emocionando a la multitud en cada retorno de la pared frontón. De repente, la 'bala blanca' alcanza el cráneo de uno de los jugadores: las gradas enmudecen mientras los compañeros se precipitan sobre el joven cubano que yace inmóvil en el suelo.

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"Bienvenidos al Jai Alai": aquí es donde se juega la cesta punta, el deporte de pelota más rápido del mundo. Esta modalidad se juega con un gran guante de mimbre llamado chistera, y el objetivo de los dos equipos de dos jugadores —uno desde delante y el otro desde detrás— es enviar la pelota a la pared, ya sea en el aire o después de un rebote en el suelo, para marcar los 35 puntos necesarios y conseguir la victoria.

Es un deporte claramente desconocido, nacido en Euskadi como una continuación de los deportes de pelota jugados desde siempre en las plazas de los pueblos. Un jugador a mano desnuda originario de Getaria —un pueblo costero cercano a Zarautz y San Sebastián—, que regresó a Argentina después de una lesión, inventó la chistera para poder compensar sus secuelas físicas.

Al principio la gente le tomó por un loco, pero poco a poco el deporte se popularizó gracias a la dramática velocidad del juego: fue en esa época que las canchas —el terreno de juego— fueron alargadas para sacar el máximo provecho de la cesta.

Gorka Bilbao es el director de Jai Alai Blues, un documental sobre el mundo del Jai Alai donde nos cuenta cómo los vascos de Guernica y sus alrededores se reunieron en Miami rodeados por actrices, políticos y millones de dólares gracias al deporte de la pelota.

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Como reflejo del origen altamente confidencial de la cesta punta, la película nació en los frontones de Euskadi.

"En Gernika hubo una famosa escuela de jai alai en los años sesenta y setenta; cuando todos los jugadores volvieron a casa tras su jubilación les encontramos de nuevo. Así es como empezamos a escuchar sus historias sobre su época en Cuba y Miami. Gracias a ellos hemos podido tener acceso a archivos, películas y fotografías", explica Bilbao.

La película explica muy bien cómo, en el siglo XX, la cesta punta se fue extendiendo por todo el mundo: Egipto, China, Cuba, Filipinas… el deporte siguió a los practicantes que se lo llevaron en sus viajes, incluyendo desde los constructores del Canal de Suez hasta los cazafortunas del Caribe.

La explosión en la cultura popular, sin embargo, estuvo ligada a la aparición de las apuestas: "En los países de Norte y Centroamérica ya había una gran cantidad de casinos, carreras de caballos, etcétera. El jai alai fue otra oportunidad de apostar para los extranjeros", explica Gorka.

Los pelotaris de los cincuenta y los sesenta se convirtieron rápidamente en estrellas de rock. En México y Cuba, los practicantes alcanzaron grandes cotas de popularidad. Estos vascos, que procedían de pequeños pueblos humildes, comenzaron a codearse con actores, políticos y presidentes.

Guillermo Amutxastegi, uno de los jugadores más carismáticos, pasó un par de noches regadas de champán y platazos de langosta junto a Cary Grant y Esther Williams en el rodaje de una película.

Guillermo Amutxastegi (primero por la derecha) junto a la actriz Esther Williams.

Los primeros duelos de jai alai llegaron a Miami en 1929, pero no fue hasta la década de los setenta que la familia Berenson —bajo el liderazgo de su patriarca Buddy, presidente de World Jai Alai, empresa líder en el sector— se decidió a popularizar el deporte de una forma masiva.

En esa época, en la ciudad había mucha demanda, ya que la NFL estaba todavía en su infancia y la liga de béisbol no abriría allí una franquicia hasta 1993. La disciplina estaba en auge… y había mucho dinero que lavar: el jai alai se convirtió entonces en el place to be, con bares, restaurantes y zonas reservadas en las gradas.

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En sus comienzos, las temporadas solo duraban los seis meses de invierno, cuando los turistas acudían en masa buscando el clima templado de Florida. Tras constatar el éxito y los ingresos, los promotores decidieron hacer un partido diario a partir de 1977.

A diferencia de los 35 puntos del País Vasco, los partidos de Miami duraban solo cuatro minutos para no aburrir al público y aumentar el ritmo de las apuestas. En su momento álgido, el imperio de World Jai Alai abrió canchas en Rhode Island, Nevada y Connecticut, pero todo el tinglado se topó con un final brusco.

La familia Berenson quiso que sus negocios con World Jai Alain fueran llevados en el resto de EEUU por Roger Wheeler, un rico empresario, y John B. Callahan, un banquero de Boston. Las conexiones de los dos hombres debían servir para ayudar a expandir el jai alai por todo el país.

El único problema eran las relaciones que tenían los dos hombres de negocios con la mafia irlandesa… especialmente con un 'simpático' tipo llamado Whitey Bulger, que los asesinó con dos años de diferencia. Si te interesa el caso, estos sucesos son el eje argumental de la película Black Mass, protagonizada por Johnny Depp.

Dado el volumen exponencial de las apuestas y la demanda de apostantes, las empresas necesitaban que hubiera más jugadores. Para lograrlo invirtieron en las escuelas y frontones de Euskadi, especialmente en Gernika, Markina y Durango, con el objetivo de formar una cantidad industrial de pelotaris.

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Una vez reclutados, los jugadores fueron enviados a varios frontones de Florida y de toda América. En su apogeo, más de 800 jugadores se distribuyeron entre todas las empresas.

Fue en ese momento, en la alocada década de los ochenta, cuando los jugadores abandonaron el estatus de artistas y deportistas para convertirse en trabajadores: todos los días tenían que 'fichar' en la "fábrica de cesta punta".

Ellorio, uno de los exjugadores, apareció sin su consentimiento en los créditos de la popular serie Miami Vice; no recibió nada en concepto de derechos de imagen. Todo iba a parar a los bolsillos de quienes dirigían el tinglado: los protagonistas reales, los jugadores, dejaron de importar.

A pesar de los buenos salarios, los jugadores no cobraban nada de los patrocinadores ni de la explotación de su imagen. Los Berenson querían mantenerlos en un perfil bajo, centrarse solo en su juego. Todo esto acabó desencadenando una huelga de jugadores que paralizó el deporte durante varios años.

"Fueron las apuestas las que mataron la cesta punta, pero de varias formas distintas. Castro las prohibió en Cuba; en Ciudad de México, en cambio, el gobierno detuvo el juego debido a diversos amaños de partidos y el lavado de dinero", explica Gorka.

En Euskadi, en cambio, la cesta punta sobrevive: se sigue apostando de manera tradicional, de mano en mano y en pequeñas cantidades.

Actualmente, el futuro para los jugadores está en Euskadi y en Francia, pero es difícil, porque la mayoría de los mejores pelotaris aún viven en Estados Unidos. Es complicado, por lo tanto, organizar un campeonato real que no se dispute únicamente en verano.

"Esta es la razón por la que la gente no está interesada en el deporte: no hay grandes estrellas con las que identificarse. Algunos medios estarían interesados, pero les echa para atrás la falta de figuras", afirma Gorka. Solo hay cien jugadores profesionales en todo el mundo, pero las escuelas siguen abiertas.

Hoy en día, paradójicamente, la cesta punta se han convertido en un pretexto para la apertura de casinos en los Estados Unidos: increíblemente, si tienes un frontón, tienes la opción de poseer una licencia de casino. La gente juega a las máquinas tragaperras mientras mira los partidos a través de las ventanas que dan a la pista; las gradas están vacías.

En Miami, la llegada del béisbol y de la NFL detuvo la hegemonía del jai alai. Sin embargo, las generaciones más jóvenes aún quieren ir a Estados Unidos… porque aún sigue siendo el único sitio donde se puede vivir de la cesta punta todo el año.

El autor no tiene la mano tan curtida como los mejores jugadores de jai alai, pero acostumbra a teclear buenos tuits: @arthurlimi

El documental Jai Alai Blues, producido por Berde Produkzioak, saldrá el próximo otoño en formato DVD.