Eric Cantona

La patada más famosa de Éric Cantona cumple 21 años

El 25 de enero de 1995, el legendario jugador del Manchester United Éric Cantona protagonizó una de las acciones más polémicas de la historia de la Premier League.

por Jordi Mestre
25 Enero 2016, 8:00pm

Imagen vía Reuters

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"Au revoir", decía el francés Éric Cantona mientras se levantaba el cuello de la camiseta en el que probablemente sea el anuncio de Nike más popular de los años 90. La estrella gala del Manchester United se convirtió en un ídolo global por su calidad, pero sobre todo por su personalidad... aunque de vez en cuando su carácter le jugara malas pasadas.

Esta semana se cumplen dos decenios de una de sus acciones más famosas —y más polémicas.

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Cantona desembarcó en Inglaterra en 1991. Su historia con el fútbol hasta aquel entonces no había sido precisamente un cuento de hadas: de hecho, en su país natal Éric fue tan conocido por su juego deslumbrante como por sus inacabables líos.

Procedente de la cantera del SO Caillolais marsellés, Cantona fichó por el AJ Auxerre y posteriormente dio el salto al Olympique de Marsella: en ambos clubes acumuló goles y grandes jugadas, pero también multitud de sanciones disciplinarias. Pasó por varias cesiones y estuvo meses sin jugar, castigado por sus despropósitos sobre el campo. Ninguna condena parecía capaz de calmar su espíritu rebelde.

En 1991, hasta él mismo consideró que su caso no tenía solución. Tras recibir una sanción de dos meses —al principio tenía que ser solo de un mes, pero el propio Cantona la agravó insultando a los miembros del comité que juzgaba su caso—, el futbolista anunció que se retiraba. Apenas tenía 25 años y su carrera parecía truncada.

En Inglaterra, Cantona logró dejar atrás sus líos... al menos durante un tiempo. Imagen vía STR-Reuters.

Afortunadamente, el entonces seleccionador Michel Platini y su asistente Gérard Houllier lograron convencer a Cantona —con la necesaria ayuda de un psicólogo, por cierto— de que lo mejor era volver a jugar... aunque no en Francia. Inglaterra pareció la opción óptima para reiniciar la carrera del futbolista marsellés: el Leeds United fue su destino.

En realidad, Cantona jugó relativamente pocos partidos con el Leeds, pero su impacto en el equipo de Yorkshire fue definitivo: gracias al fútbol de Éric, los 'peacocks' ganaron la última First Division de la historia en la temporada 1991-92. El año siguiente comenzó la era de la Premier League. Todo iba a cambiar en el fútbol inglés... y Cantona sería una de las grandes cabezas visibles de este cambio.

La imagen de Cantona con la camiseta roja del Manchester United se volvió un icono de la naciente Premier League inglesa. Foto de Bob Collier, Reuters.

En noviembre de 1992, el Leeds vendió a Cantona al Manchester United, que hasta entonces había tenido una temporada bastante decepcionante. Como había pasado en Elland Road, la llegada del francés dio alas a los mancunianos: el equipo escaló posiciones hasta terminar en cabeza y coronarse campeón. Su entrenador Sir Alex Ferguson aseguró de Cantona que había "iluminado" Old Trafford.

Aunque el fútbol de Cantona era maravilloso, la parte oscura de su personalidad seguía ahí, latente... y explotó precisamente un 25 de enero. Fue en la temporada 1994-95. Tras haber conquistado dos Premier Leagues seguidas, al Manchester le tocaba visitar Shelhurst Park, el campo del Crystal Palace. En una jugada destinada a pasar a la historia, el defensa Richard Shaw tiró de la camiseta a Cantona y el francés se rebotó tirándole una patada. El árbitro le expulsó... y entonces ocurrió esto:

Al salir del campo, Cantona pasó cerca de los aficionados del Crystal Palace, que le dedicaron todo tipo de improperios. Uno de ellos le dijo algo así como "Fuck off back to France, you French motherfucker" ("vuelve a Francia, hijo de puta francés"): Éric le oyó... y no se le ocurrió más que atacarle con una patada de Kung-fu.

La reacción posterior hizo temblar el fútbol inglés. Cantona fue sancionado con ocho meses sin jugar, llegó a ir a juicio y tuvo que cumplir una condena de 120 horas de trabajo social para rehabilitarse. El Manchester United notó su ausencia: los 'red devils' terminaron perdiendo la liga ante el sorprendente Blackburn Rovers de Alan Shearer.

La única declaración de Cantona sobre el accidente pasó a la historia: el francés lanzó una frase enigmática que aún hoy no sabemos si encierra una gran sabiduría o es una bacalá enorme.

Cuando las gaviotas siguen al barco pesquero, es porque creen que tirará sardinas al mar.

Éric Cantona, enero de 1995

Lo más grave del caso, sin embargo, fue la presión que ejerció la propia sociedad inglesa contra el futbolista. No fueron pocos los aficionados que exigieron al United que rompiera sus relaciones con Cantona. Ferguson, no obstante, se mantuvo firme: Cantona era jugador del Manchester y lo iba a seguir siendo.

El francés, de hecho, no solo volvió a jugar tras la sanción —casualmente, su regreso se produjo en un partido frente al Liverpool— sino que además marcó en el mismo día en que volvió a vestirse de corto.

Cantona no fue simplemente una leyenda del fútbol inglés: su figura sirvió para lanzar la naciente marca de la Premier League al mundo entero. Tras él llegó la época de Thierry Henry, cuando el campeonato inglés se convirtió en el torneo más 'chic' de Europa, pero el primer paso lo dio 'King Éric'.

Por mucho que su afición por el Kung-fu sea más que censurable, el fútbol inglés estará siempre en deuda con Cantona.

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