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Algo en el espacio profundo está enviando señales a la Tierra cada 16 días

Los científicos han descubierto la primera ráfaga rápida de radio producida a un ritmo constante, una misteriosa señal intermitente procedente del borde de otra galaxia.

por Becky Ferreira; traducido por Mario Abad
11 Febrero 2020, 5:05am

Image: Aphelleon via Getty Images

Según se afirma en un nuevo estudio, un misterioso objeto situado en una galaxia a 500 millones de años luz de la Tierra está emitiendo una señal de radio con una frecuencia exacta de 16 días. Esta es la primera vez que se detecta una periodicidad en estas señales, conocidas como ráfagas rápidas de radio (FRB, por sus siglas en inglés), un hallazgo que representa un avance importante en la labor de descubrir su origen.

Las FRB son una de las incógnitas más desconcertantes que el universo ha planteado a la comunidad científica en los últimos años. Detectadas por primera vez en 2007, estas potentes ráfagas de radio tienen su origen en una fuente de energía de la que se sabe muy poco. Otro aspecto misterioso de estas ráfagas es que pueden producirse una sola vez o bien de forma reiterada.

Hasta ahora, los impulsos de estas ráfagas intermitentes parecían ocurrir de forma aleatoria, sin una cadencia específica. El año pasado, sin embargo, el Canadian Hydrogen Intensity Mapping Experiment Fast Radio Burst Project (CHIME/FRB), un grupo dedicado a la observación y el estudio de las FRB, descubrió que una de estas ráfagas reiteradas, la 180916.J0158+65, poseía una cadencia regular.

El equipo de investigadores realizó un seguimiento de la ráfaga entre septiembre de 2018 y octubre de 2019 mediante el radiotelescopio CHIME, situado en la Columbia Británica. Durante ese periodo, las ráfagas se agrupaban en un lapso de cuatro días y luego parecían dejar de emitirse durante otros 12, en un ciclo total de 16 días. En algunos ciclos no se producían ráfagas visibles, pero las que lo eran se ajustaban al mismo intervalo de 16 días.

“Concluimos que se trata de la primera vez que se detecta periodicidad en una fuente de FRB”, señalaba en enero el equipo en un informe publicado en el servidor de preimpresión arXiv. “El descubrimiento de una periodicidad de 16,35 días en la emisión de la ráfaga repetida nos da una pista importante sobre la naturaleza de la fuente que la origina”.



Hace poco, los científicos rastrearon la ráfaga hasta su origen, la galaxia SDSS J015800.28+654253.0, que se encuentra a 500 millones de años luz de la Tierra. Puede parecer una distancia enorme, pero se trata, de hecho, de la FRB más cercana a la Tierra que se ha detectado.

Aunque sepamos de dónde procede, seguimos sin saber qué la origina. El ritmo de la señal sugiere que esta podría verse modulada por el entorno. Si el objeto que origina la ráfaga estuviera en órbita alrededor de un objeto compacto, como un agujero negro, solo podría emitirla a la Tierra en un determinado momento de su ciclo orbital, lo cual explicaría la periodicidad de 16 días que se ha detectado.

También es posible, según sugiere un estudio publicado en arXiv y llevado a cabo por otro grupo de investigadores que estudia los mismos datos, que estemos ante un sistema binario formado por una estrella gigantesca y un núcleo estelar superdenso conocido como estrella de neutrones. En ese modelo, la estrella de neutrones emitiría ráfagas de radio cuyas señales quedarían eclipsadas de forma periódica por los vientos procedentes de su gigantesca compañera.

Otra posibilidad sería que no hubiera ningún objeto que atenuara el ritmo de la FRB y que la señal procediera directamente del origen. En ocasiones anteriores se ha aventurado que algunas de estas ráfagas de radio podrían originarse en erupciones de estrellas de neutrones altamente magnetizadas, llamadas magnetares. Sin embargo, el ciclo de rotación de los magnetares, que suele ser de pocos segundos, no coincidiría con la periodicidad de 16 segundos de la FRB.

El equipo del CHIME/FRB espera hallar patrones similares en otras ráfagas conocidas que les permitan establecer si estos ciclos son comunes. Asimismo, los investigadores seguirán de cerca la FRB 180916.J0158+65 mientras siga activa para tratar de detectar cualquier otro detalle que pueda revelar más información sobre su origen.

Las FRB llevan más de una década desconcertando a la comunidad científica. No obstante, gracias a nuevas instalaciones como la de CHIME, cada año se descubren nuevos datos sobre estos extraños acontecimientos. Aunque todavía desconocemos qué emite esas señales, el hallazgo de una cadencia clara constituye un importante indicio que los científicos pueden estudiar.

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