Sexo

Este invento sevillano hace que tardes 7 veces más en correrte

No controlar completamente el momento de la eyaculación causa inseguridad y puede acarrear problemas en las relaciones sexuales.
09 Julio 2020, 4:06am
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Uno de cada cuatro españoles padece eyaculación precoz o la padecerá en algún momento de su vida. Es la disfunción sexual más común entre los hombres: aproximadamente el 31% de los hombres del mundo sufren este problema. Sin embargo, según datos de NHS, el 80% de ellos no acude a un especialista por vergüenza.

¿Están la mayoría de hombres contentos con el tiempo que tardan en correrse? ¿Los problemas de eyaculación son siempre iguales? ¿Son siempre de por vida o cualquier hombre puede tenerlos en momentos puntuales? ¿Qué efectos tiene esta disfunción en ellos y en sus parejas? Y, lo más importante, ¿los problemas de eyaculación tienen solución?

La eyaculación precoz (EP) puede ser de dos tipos. La EP primaria es la que sufren los hombres que siempre han tenido este problema, pero también presenta un subtipo que se da en hombres que sufren los síntomas en algún momento puntual de su vida. Este segundo tipo está normalmente relacionado con problemas psicológicos o relativos a otras enfermedades, como por problemas de pareja, estrés, uso de drogas recreativas, por ansiedad de rendimiento, por hipertiroidismo, etc.

Los problemas eyaculatorios no tienen por qué ser una disfunción de por vida: pueden ser intermitentes, apareciendo a rachas según otras circunstancias personales, pero lo habitual es que una falta de control constante de la eyaculación termine provocando problemas permanentes en la vida sexual. Algunos de estos pueden ser frustración, disfunción eréctil, falta de autoestima, dejar de practicar sexo, pérdida de peso, etc.

El tratamiento más habitual es a través de fármacos —como la dapoxetina— que funcionan temporalmente y solo consiguen multiplicar por tres el tiempo de eyaculación. Sin embargo, investigando sobre otras soluciones topo de bruces con un tratamiento reciente totalmente natural que no tiene químicos ni efectos secundarios y que logra que las relaciones sexuales se alarguen hasta siete veces más, creado además en España.

El origen de esta empresa se remonta a 2017, cuando Patricia López Trabajo funda MYHIXEL, una startup dedicada al bienestar masculino. Patricia es una sevillana que estudió turismo, aunque fue trabajando en el departamento comercial de una empresa de juguetes sexuales cuando descubrió un hueco en el mercado. Había clientes que preguntaban por productos que les ayudasen a aumentar el tiempo de eyaculación, pero no existían. Además, unos investigadores que estudiaban el problema de la EP desde 2015 estaban desarrollando una terapia en la que necesitaban incluir unos masturbadores masculinos muy concretos: tenían que ser lo más parecido posible a una penetración. Sin embargo, no existían entonces juguetes sexuales que cumpliesen todas las exigencias, por lo que Patricia estudió la viabilidad del negocio, dejó su trabajo y creó la startup con la cooperación de la Universidad Miguel Hernandez de Elche (UMH) y el Instituto Sexológico de Murcia.

Su método consiste en una combinación entre el funcionamiento de un dispositivo masturbatorio y una aplicación, de forma similar a las apps de entrenamiento personal, pero con ejercicios de masturbación diseñados por expertos sexólogos y urólogos.

Patricia me cuenta que las ventas no hacen sino crecer. “La semana pasada hizo un año desde que comenzamos a vender los productos” y al poco aparece con una especie de lámpara verde en las manos. Reconozco el producto de las imágenes y los vídeos, pero, visto en persona, podría parecer perfectamente un ambientador o un simple objeto de decoración.

Patricia me explica que comenzaron dirigiéndose exclusivamente al ámbito nacional, “para poder recibir feedback y mejorar”, pero rápidamente —en cuanto el dispositivo y la app estuvieron optimizados— se volcaron también internacionalmente. “Ahora estamos en veintidós países y contamos con el reconocimiento de la comunidad médica”, afirma. De hecho, han conseguido catalogarse como producto para la salud de la FDA (la Administración gubernamental de Medicamentos y Alimentos en EE.UU.) y, recientemente, han firmado un acuerdo con una comercializadora de dispositivos médicos para patologías sexuales masculinas en Estados Unidos, así como con una distribuidora europea. Esperan también lograr en breves la certificación de la Agencia Española del Medicamento, que sería aplicable en toda la Unión Europea.

Le pregunto por la crisis del COVID-19, pero niega con la cabeza: “hemos aumentado las ventas en torno a un 50% en abril, y junio va por el mismo camino”. Aunque sus productos se venden también a equipos médicos, la mayoría de los consumidores son personas individuales. Antes de mostrarme el producto, me explica que MYHIXEL funciona actualmente con dos tratamientos: uno está dedicado a aquellos hombres con EP y el otro está dirigido a cualquier hombre que desee controlar mejor su eyaculación o aumentarla, aunque no tenga ningún tipo de disfunción. Ambos tipos se compran por igual, motivo por el que la empresa se define como enfocada en el bienestar masculino y no solo en la EP.

Patricia me muestra entonces el dispositivo, el cual es el único de sus características: “simula una penetración vaginal real, tanto por la sensación, como por el conducto, la vibración y la temperatura”. Al abrir la tapa, se descubre un agujero sencillo de forma levemente lacrimal, sin labios. Este diseño responde tanto a una cuestión más estética de cara a la comunidad médica como a una diferenciación de un simple juguete sexual. El interior es muy realista: mullido, con las protuberancias de una vagina. Le pregunto a Patricia por los usuarios homosexuales, pero me cuenta que lo utilizan sin problemas y que, de hecho, otro motivo por el que el exterior no se parece a una vulva es para que todos los usuarios se sientan cómodos. “Sin embargo, MYHIXEL está ya trabajando en un manga anal para que la experiencia sea lo más realista posible para todos”, añade.

Me sorprende el diseño, por lo que Patricia incide en la importancia de la discreción. Me explica que esta se extiende a todo el proceso: tanto el packaging discreto como el anonimato están asegurados. “La discreción es una de las cosas más importantes para nuestros clientes y es por ello que abogamos por tenerla”, explica, “aunque la intención es ir, poco a poco, rompiendo con el tabú que rodea a los problemas eyaculatorios”. No solamente les preocupa la EP, sino que están trabajando en una futura gama de productos para el problema contrario: tardar demasiado tiempo en correrse.

“Nuestra intención es convertirnos en un referente de educación sexual masculina”, afirma, “con productos icónicos que visibilicen y ayuden a lograr el bienestar masculino”. La conversación gira inevitablemente en torno a la liberalización femenina, que está logrando derribar muchos tabúes. La eyaculación, sin embargo, sigue siendo en muchos casos un tema incómodo que parece poner en duda la masculinidad. Es por esto que para Patricia tiene especial importancia la salud sexual: “las empresas de este sector deberían integrar la educación sexual”.

Le pregunto por la idea de integrar la aplicación móvil en el tratamiento y me explica que la mayoría de hombres no desean acudir a consulta, “sobre todo por vergüenza”, por lo que la app es una forma de que realicen el proceso en la intimidad. Cada usuario sigue un procedimiento personalizado, pues “no todos parten del mismo minutaje ni tienen la misma meta”. Existen, de hecho, clientes que logran su objetivo antes de la conclusión del tratamiento.

La APP (disponible para iOs y Android, en inglés, español, francés y alemán) tiene una estructura gamificada. Se distribuye en ocho etapas (unos tres días a la semana durante ocho semanas) en la que los hombres tienen que seguir unos ejercicios determinados con los que van comprobando su mejoría y ganando confianza.

“Todo está explicado mediante videotutoriales”, me enseña Patricia, “para que la experiencia no pierda el valor de una consulta física”. Actualmente, hay ya alrededor de dos mil usuarios registrados. Funciona en sí misma como un estudio, pues los datos y los formularios rellenados por los clientes forman una base de datos completamente anónima. “La primera etapa es de por sí muy reveladora para la mayoría de los usuarios”, afirma la CEO de Myhixel, explicándome que dicho nivel consiste en educación anatómica básica sobre los músculos que intervienen en la eyaculación y cómo controlarlos.

A pesar de ser una empresa pionera con un producto novedoso, la acogida está siendo excelente. El mayor obstáculo que se encuentran es que las distribuidoras suelen tener problemas para etiquetar sus dispositivos: “no somos únicamente un masturbador ni tratamos exclusivamente la EP”, reflexiona Patricia, “lo ideal sería que existiera una etiqueta para objetos de salud y educación sexual”. Antes de marcharme, la joven CEO me da una clave para entender del todo el producto. “Es como montar en bicicleta”, me despide entre risas, “una vez aprendido no lo olvidas jamás, pero cuanto más practiques mejor se te dará”.