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¡hey! ¡es La Hora Del Haggis!

¡Oh sí, Jimmeh! ¿Hay algo mejor en la vida que un chupito de whisky y un haggis después de un duro día llevando el kilt y odiando a los ingleses? ¿Y hay algún haggis más apetecible que el haggis de venado hecho con las tripas de un estupendo ciervo de...
1.12.09

TEXTO Y FOTOS DE ANDY CAPPER

O¡Oh sí, Jimmeh! ¿Hay algo mejor en la vida que un chupito de whisky y un haggis después de un duro día llevando el kilt y odiando a los ingleses? ¿Y hay algún haggis más apetecible que el haggis de venado hecho con las tripas de un estupendo ciervo de las West Highlands al que has matado tú mismo? La respuesta es: “Oh no, Jimmeh! ¡No puede haber un pastel más gustoso en la tierra!”.

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Recientemente viajamos a las West Highlands a filmar una cosa llamada

Deer Diary

para VBS.TV y esto es lo que aprendí sobre la tecnología que hay detrás de la preparación del plato nacional de Escocia. ¡Aquí tenéis una receta para que os podáis preparar uno en casa!

Primero, viaja a Glasgow y conduce durante cuatro horas a través de montañas y naturaleza salvaje hacia el Ardnamurchan Estate en las West Highlands. Es el punto más occidental de las Islas Británicas.

Queda con un guardabosque que te lleve al acecho de un ciervo en la soledad de la montaña. El nuestro se llamaba Niall Rowntree y guardaba el coto junto a su ayudante, Grant (en la foto).

Hazte con un rifle alemán Blaser. Es un arma de alta calidad apreciada por cazadores y deportistas de todo el mundo. El armazón básico cuesta unos 1.300 euros. Las rondas de balas se alojan en el vientre del arma. La razón por la que los cazadores prefieren los rifles Blaser es la fuerza del cañón y la limpieza y facilidad del sistema operativo.

Hazte con dos cartuchos de Winchester 308 de punta blanda y mételos en el Blaser moviendo hacia atrás el perno de acción.

Usa una mira telescópica Swarovski de fabricación austriaca (es la misma marca que hace esas cosas de cristal que tanto le gustan a tu abuela). La mira te costará unos 800 euros.

Después utiliza unos prismáticos. Zeiss también hace las lentes para la cámara de apunta-y-dispara favorita de todo el mundo, la Yashica T4. Mira a través de ellos para encontrar un grupo de venados al que seguir y matar. En este punto, más vale que te digas a ti mismo algo como lo que nos dijo nuestro guía justo antes de apretar el gatillo: “Nada neutraliza la hierba de la montaña y destruye los hábitats naturales más que un ciervo. Estás haciendo algo positivo para la biodiversidad al matar este ciervo. Recuerda que esto es sólo un ejercicio de control de población”.

Dispara al ciervo con el arma. Morirá más por el shock del impacto que por cualquier daño en órganos vitales. Nuestro guía nos dijo que “es como ser golpeado por un yunque a 160 kilómetros por hora”. Ahora estás a medio camino de crear tu propio haggis. Para comprobar si tu hermoso Bambi está muerto, tócale en los ojos mientras reprimes las ganas de gritar “¡Oh, Dios! ¿¿¡¡Qué he hecho!!??”.

A continuación, desangra el ciervo cortándole la tráquea con un cuchillo. Después saca el esófago y haz un nudo con él para evitar que el contenido del estómago se derrame encima de la carne que más tarde utilizarás para hacer una sabrosa comida.

Saca cuidadosamente el estómago. No te asustes si los intestinos aún se retuercen o si la cavidad del estómago está soltando un vapor con aroma terroso. ¿Todavía te apetece ese haggis? Estupendo. Continuemos.

Ata una cuerda alrededor del cuello del ciervo y arrástralo tres kilómetros a través de la montaña. Aquí, Grant se nos confiesa: “Odio esta parte del trabajo”, nos dijo antes de emprender su feliz camino, con los huesos del ciervo rompiéndose en cada obstáculo de la montaña y con la boca y la lengua arrastrándose por la hierba.

¡Es la hora del matadero! Aquí tendrás que ponerte guantes de látex y después cubrirlos con otros guantes hechos de malla de metal para evitar que tus dedos se corten con los huesos del ciervo o con tu cuchillo de carnicero.

¿Dispuesto a meterte en el lío? Merece la pena recordar aquí lo que nos dijo Niall: “Todo en la vida tiene líneas y costuras”. Así que emplea tu cuchillo de carnicero con firmeza para cortar al animal por la mitad y se separará como por arte de magia en dos deliciosos trozos de venado. Controladores del peso, tomad nota: tiene menos grasa que el pollo.

Oh-oh. A veces las ciervas están embarazadas cuando las matas y esto puede hacer el proceso de carnicería un poco más traumático para la persona que disparó. ¡Por suerte no fui yo!

Mmmmmm, ¿aún tienes hambre? Lo que estás viendo aquí son los ingredientes principales de tu haggis de venado. Son el corazón, los pulmones y el hígado del ciervo, y necesitas extraerlos antes de meterte en harina en la cocina.

Realmente pesa mucho, así que asegúrate de que lo troceas en pequeñas partes antes de cocinarlo. Esto es el corazón.

Ahora lo más aburrido. Consigue un estómago de oveja. Trocea el hígado, los pulmones y el corazón y mézclalos con sebo, cebollas, avena, sal, pimienta y whisky. Revuélvelo todo en una cazuela, ponlo dentro del estómago de oveja, cóselo y mételo en el horno durante una hora. Debería acabar teniendo una pinta tan espléndida como ésta.

¡Hey, presto! ¡Un haggis de aspecto delicioso alegra la vida a los niños!

Sírvelo con puré de patatas, puré de nabo y puré de chirivía y acompáñalo con dos botellas de vino y una botella de whisky mientras toneladas de escoceses con kilt recitan poemas de Robbie Burn. Vamos todos: “Fair is your honest happy face/Great chieftain of the pudding race/Above them all you take your place/Stomach, tripe or guts/¡Well are you worthy of a grace as long as my arm!” (“Hermosa es tu cara sincera y feliz/Gran caudillo de la raza del pudín/Sobre todos ellos ocupas tu lugar/Estómago, guata o tripas/¡Bien te mereces una gracia tan larga como mi brazo!”).

Para saber por qué carajo hicimos esto y ver barbaridades por el estilo, estad atentos a

Deer Diary

, próximamente en VBS.TV.