
Que seamos como somos es resultado de millones de años de mutaciones aleatorias y a veces nada exitosas. La senda del desarrollo humano es intrincada y así se reafirmó hace unos meses cuando un trabajo de investigación en la revista Nature confirmó que hace 2 millones de años había diferentes especies de Homo existiendo simultáneamente en una misma región de África, no sólo nuestro ancestro directo, el Homo erectus. Aquello era una enorme y poblada fiesta Homo.
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Es probable que sigamos descubriendo variedades de casi-humanos en tiempos venideros, como en 2003, cuando restos de humanos de 1,20 de estatura, el Homo floresiensis, fueron descubiertos en Indonesia. Los ‘hobbits’, como empezaron a ser conocidos, usaban herramientas creadas en algún punto de los últimos cien mil años; arqueológicamente hablando, el guiño de un ojo. Spoor dice que son otro ejemplo de las vueltas que puede dar la evolución. “Animales que viven aislados en islas pueden tener un desarrollo extraño”, dice Spoor. “Aunque digamos, ‘Eso no le pudo pasar a los antepasados humanos’, demuestra que hasta en etapas relativamente tardías esta diversidad se dio también en la evolución humana. Para entender cómo sucedió esto, es necesario investigar más, hallar más fósiles”.¿Quieres más ciencia extraña?La basura espacial nos va a dejar atrapadosCiencias anti-vidaCloración criminal
